viernes, septiembre 22, 2006

Magi la vagabunda Capitulos 1 y 2

Buenos días..

Cuando mis hijas eran pequeñas siempre les explicaba cuentos, eso no tiene nada de particular, muchas madres lo hacen.. sin embargo , yo inventaba esos cuentos a medida que veía sus expresiones,poniéndole enfásis en uno u otro personaje..después se me olvidaba lo que había explicado. Lo curioso , es que al cabo de los años, ellas recordaban perfectamente aquellos cuentos. Por esa razón, recupero a Magi , La Latas , Bartolomé o el Rajas..y os lo dejo aquí..

MAGI, LA VAGABUNDA (CUENTO INFANTIL)

CAPITULO I



Alumbraban las primeras luces del alba sobre le parque de la Almudena.

El parque no se diferenciaba de otros, en distintas ciudades: Una gran arboleda con pequeños caminos de cemento que se dirigían directamente al centro, donde reposaba un estanque.

En éste se bañaban tranquilamente patos. Una barca desvencijaba estaba amarrada en el embarcadero. rezada su nombre en la quilla,”La Mulata”, escrito en un negro intenso.

Durante todo el día , Bartolomé , el barquero , se dedicaba a pasear a los niños alrededor del estanque .El viejo barquero , que en sus tiempos había sido capitán de marina , había sucumbido a la bebida y su fin estaba en aquel recóndito lugar, muy lejos de los mares que le vieron navegar en otros tiempos.

Mientras paseaba a los turistas, les explicaba historias de sus viajes y siempre lucía una gorra de capitán impecable, aunque eso fuera lo único impecable , que le quedase .Le echaba un poco de imaginación y mucha fantasía, pero lo explicaba con tal convencimiento, que hasta él creía sus historias, aunque fuesen solo, ilusiones vanas.

Alrededor del estanque , estaba salpicados bancos de madera , que servían para que, jóvenes y mayores descansasen durante el día ... pero durante la noche , sucumbían viejas formas que dormían al raso .. eran... ¡Lo vagabundos!

Era como una gran “trouppe” que, al anochecer aparecían como fantasmas, para extender sus cartones y guarecerse del frío de la noche. Primero hablarían de lo que les había ocurrido durante el día, para dejar paso a la somnolencia, y el sueño más profundo hasta que amanecía, y volvían al lugar donde pedían limosna.

Eran, los “sin techo”, que solo tenían el cielo azul plagado de estrellas y sin más paredes que guarecerse.

Poco a poco se iban arropando con los cartones y periódicos, para protegerse la humedad de la noche, escondiendo como podían los pocos enseres que tenían.

Las autoridades de la ciudad, eran conscientes de esa peregrinación nocturna, pero nada hacían. Sólo cuando llegaba las nuevas elecciones, los pintaban de nuevo, y olvidaban una vez a los medigos,después que los ciudadanos pasaban por las urnas.

Ellos, los vagabundos, no les hacia ninguna gracia que les sacaran de su rutina .Amaban su libertad, y , en cierta forma les gustaba .No les agradaban los centros de acogida, donde tendrían que ducharse y acostarse en una cama. Todo lo que a la sociedad le parecía dentro de la normalidad, a ellos le parecía insoportable.

En la calle, existía un código de honor, y ninguno se robaba entre si: En la calle nadie pisaba el terreno del otro, cada uno mantenía su calle, su esquina y los más privilegiados la puerta de la Iglesia, aunque este detalle insignificante, era solo heredado de unos a otros.

En la puerta de la Iglesia, era donde más monedas se podía recoger. Siempre había alguien que deseaba limpiar su conciencia, así que, cuando entraban o salían de misa, les dejaban algunas monedas, pensando que así redimían sus culpas.

Y… Magi era la que ocupaba ese lugar en estos momentos…

Capitulo II

A Magi le habían deslumbrado los primeros rayos de sol del día que aparecía radiante. perezosamente se había levantado y ceremoniosamente empezó a recoger todas sus pertenencias.

Magi tenía una edad indefinida, de cabellos blancos enmarañados siempre, que tapaba con sobrero de paja, con una gran flor de color morado. Su cara estaba surcada por mil arrugas, que descendían como una cascada desde la frente hasta la barbilla.

Sus ojos de un verde penetrante, se acoplaban con una nariz más bien pequeña .Sus labios eran finos y delicados bien dibujados y de un rosa intenso.

Su forma de vestir era estrafalaria, llevaba en diferentes capas, blusas, chaquetas, jerséis, de todo un poco. Faldas largas que le llegaban hasta los tobillos, con unos grandes remiendos que ella cosía puntualmente. Sus medias eran de color indefinido, no se sabia muy bien si grises o negras, y una zapatillas con un gran agujero en su dedo gordo.

Magi era muy popular en la comunicad de mendigos. Todos sin excepción la querían, y no porqué su máxima cualidad fuese la de ser habladora, sino porqué siempre estaba dispuesta ayudar a cualquiera que lo solicitase.


Era pues, una mujer taciturna y bondadosa, pero al mismo tiempo misteriosa e inquietante .Amiga de todos y de nadie, ya que nunca hablaba de su vida anterior, ni cuando, ni como apareció allí.

Todos reconocían algo que era determinante, una vieja caja de música que siempre llevaba encima, y que sonaba machaconamente siempre a su lado.

Magi guardaba con celo esta cajita de música desvencijada de madera, donde al abrirla se elevaba una bailarina que giraba en un pequeño pedestal.

Era una bailarina de ballet, con su tutú blanco, y su manita levantada , y mientras giraba sonaba aquella música que todo el mundo aborrecía.

Magi la contemplaba extasiada, como si siempre fuese la primera vez que la viese. Era lo primero que hacía al levantarse, y lo último que veía al dormirse. Durante el día esta ceremonia se repetía hasta el infinito.

En esos momentos, Magi, se quedaba extasiada mirando a la bailarina, y era del todo imposible que escuchase cualquier voz que la reclamase.
Ellos lo sabían y lo respetaban. Nadie osaba acercarse cuando este ceremonial comenzaba. Cuando la cuerda se paraba, ella cerraba su cajita y la guardaba.

Aquella mañana, Magi, después de ver bailar a la bailarina, se acercó al estanque. La noche anterior había encontrado un mendrugo de pan duro, y Magi lo había recogido cuidadosamente para hacerlo migajas y echarlo a los patos del estanque.

Los patos se acercaron presurosos a comer el desayuno, y ella se sentó para verlos hasta que lo consumieron...
Después Magi, se dirigiría a la gran ciudad. Allí empezaría la peregrinación por los contenedores de basura, hasta llegar a la puerta de la Iglesia.
Permanecería toda la mañana, y al mediodía se dirigía a la fonda de Luis.

El tal Luis , tenía una fonducha de mala muerte. Llegó a la ciudad emigrado de otras tierras con la intención de tener una cadena de restaurantes, pero la vida, no le había sonreído ni lo más mínimo. Malcasado, y sin descendencia, pasó muchos años en la cárcel.

Después y gracias a los trapicheos que hizo allí dentro, compró aquella fonda que estaba embargada.

La adecentó como pudo , y servia comidas a 3 euros , para toda aquella familia e vagabundos .Este menú especial ,que decía él , se componía de una sopa de sobre, y alas de pollo , finalizando con una fruta esmirriada , que conseguía en los mercados de las que iban a tirar al contendor .

Magi había tenido suerte aquella mañana, había recogido los tres euros del menú especial de Luis y se dirigió allí.
-¡Hola Magi!-le dijo Luis- ¿El menú especial?

Magi era del todo consciente que aquel hombre le repugnaba, pero un plato de sopa caliente entonaba el cuerpo.

Se dirigió directamente al sótano, que era donde se servía el “menú especial”. De esa forma , si alguien de la calle entraba a comer, no veía a los mendigos .Y si alguien se daba cuenta, el tal Luis siempre les recriminaba…

-Yo hago un bien a la sociedad. Si no les diera de comer ¿Quién lo haría?

Entonces, Luis se enzarzaba en recriminaciones, sobre el gobierno, la seguridad social y los servicios sociales .Siempre acabando con la misma frase:
-Alguien me compensará...

Aunque esto lo decía con la boca pequeña, ya que al fin y al cabo, él lo hacia por negocio y nada más, pues aguaba la sopa tanto como podía , y las alas de pollo eran pequeñas y escasas.

Magi se sentó silenciosamente, aparcó sus cartones al lado de la mugrienta mesa y sacó su cajita de musica.
- ¡Un momento! – dijo Luis – La música otra vez ¡No! Yo te pongo el especial , pero la música en la calle.
Magi refunfuñó, pero la guardó en su falda.

Junto a ella estaba “El papeles”, le apodaban así porque toda su afán era recoger cuantos más papeles mejor. Estaba también “el raja”, llamado así ,por su enorme cicatriz en la cara, que le hicieron unos skins una noche, por el simple motivo de ser lo que era acompañada por tal paliza que estuvo una semana en el hospital, y “la Latas “.

La Latas, era otra mujeruca de edad indefinida, que siempre llevaba colgadas latas de todas clases alrededor del cuerpo. Al andar armaba tal jaleo que no hacia falta anunciarse, porqué a dos manzanas se la oía.

Esta era la mejor amiga de Magi, bueno eso quería creer ella, ya que Magi nunca le dio un buena razón para pensar aquello, pero el hecho de ser mujeres, les hacia estar en una fusión extraña.

-¡No te preocupes!- le dijo la latas – No le has caso. ya sabes que Luis es un déspota. después nos vamos tú y yo, y dejas bailar la bailarina cuando querías...Ahora vamos a comer…

¿quieren saber que secreto guarda Magi?
¿Qué es la caja de música?
No dejen de leer el próximo capítulo …

.. Pero eso será mañana

Angels Vinuesa

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