viernes, septiembre 15, 2006

Monólogos de Lola y su perro Bach(recuerdos)

Buenos días,
Por fin ha acabado de llover ,¡ya era hora!..
Hoy os presento la continuación de las historias de Lola, con su monólogo particular sigue hablando con su perro "Bach" Hoy nos narra los recuerdos de toda una época, los 60..
Lola es caótica, estrambótica.. pero tambien es tierna,y locuaz... Su locura se debe simplemente a un inconformismo con la sociedad dónde vive
Este estracto , està sacado de mi novela: Hologram@.com, que os recomiendo..
SEGUNDA PARTE

LAS HISTORIAS DE LOLAASí SON LAS COSAS...

Lola ya empezaba a estar harta de aquella vida, siempre trabajando, doce horas al día, la verdad es que no podía más y así se lo había dicho a su familia a la hora de la cena.
¡O ellos cambian,o se va de viaje a Cuba!

Esta afirmación la había hecho muy seria durante la cena, que es cuando se reune la familia, pero todos se lo han tomado como una broma.
Al ver que nadie le hacia el más mínimo caso, ha salido disparada hacia la cocina con aire majestuoso y acompañada por su perro "Bach" ,que siempre la persigue allá donde va.

... Y es que aquello no era vida, pensaba que con el tiempo las cosas se arreglarían, que quizás algún día le tocase la lotería o los ciegos, pero la verdad es que Lola nunca compraba y así seria muy difícil que le tocase.

A veces se extasiaba mirando la tele, todas aquellas cosas maravillosos que te pueden pasar cuando te pones una compresa, y entonces se lo creía, aunque luego caía en la realidad y veía que todo era una ilusión óptica.
Era lo mismo que le ocurría cuando veía una película, casualmente todo lo que pasaba a la protagonista era un fiel reflejo de su vida, aunque eso no concordaba con la realidad, y las cosas que ocurrían en la tele poco o nada tenían que ver con ella.

-Cuando pase el tiempo- Lola seguía con sus monólogos absurdos ante la mirada atenta de su perro "Bach" que hacia como que la escuchaba, elevando sus orejitas.-Los niños se irán... y yo me quedare más sola que la una.
-¿Y para que servirá tanto esfuerzo? –aquí alzó un poco más la voz -¡Para nada! ¡Absolutamente para nada!, pero ¡claro!-

...el perro ya dormitaba y solo levantaba una oreja cuando Lola subía el tono de a voz-

-A nosotras nos han educado en esta filosofía de la vida, somos mujeres y madres.. Cuidadoras universales y en el fondo quieren que seamos unas santas ¡Y una mierda!

Al decir esto Lola se santigua, porque en el fondo es un poco beatona, aunque no lo quiere reconocer por vergüenza y va por la vida de “rojilla”..

¡No!, Sí además. -Lola seguía hablando sola- como cuando era pequeña me llevaron a un colegio de monjas- eso lo decía mirando fijamente a los ojos del chucho, que le desviaba la mirada despreocupado- bien que me han dejado su herencia, una serie de complejos que no te quitas ni a la de tres. Esto que Dios nos esta vigilando de todo lo que hacemos como que es un palo. Porque nunca puedes hacer ninguna diablura, ya que su mirada esta fija en nosotros...

Al decir esto Lola sonríe por lo bajini. ¡Ay! si supiera lo de diabluras que ha hecho ella....

-¡No me mires así!- eso se lo dice al perro que no entiende nada.

Ahora Lola coge la carrerilla, es imposible pararla.

Bach, el perro, que lo sabe, se estira patas arriba, como diciendo.
¡La que me ha caído!...”

Pero.. ¡claro!, no nos podemos librar fácilmente de esto- ahora Lola esta muy enfadada- es como un estigma, nos acompaña toda la vida.

Mientras tanto ella friega que te friega los platos, un montón de jabón sale ya del fregadero chorreando toda la cocina, y el perro que intenta no resbalar con tanto jabón..Lola que si se entera..

-Yo cuando era pequeña, decía que venia el “hombre del saco “. Ahora..¿que le digo a mis hijos?. ¿Qué sale una bestia virtual del ordenador?.Porqué las películas de hoy en día son realmente asquerosas..

Ella a su bola.

Todo el suelo de la cocina ya es un lago de jabón, pero Lola ni se ha dado cuenta, porque ella sigue con su monólogo, y el perro practica patinaje artístico.. sobre jabón...

Después de recoger los platos empieza a tender una lavadora, mientras el perro que como ha podido ha salido ileso del lago de jabón, la ha seguido hasta la terraza. Ella sin hacer caso omiso del despropósito que ha dejado en la cocina , y el perro que empieza a morder las pinzas de la ropa.

Lola sigue;

-Los niños de hoy en día, les gusta que muera mucha gente, mientras más mejor... a nosotras- esto lo dice mirando al perro con candidez- nos gustaban las películas de amor, aunque te pusieras a llorar como una lela

Lola gimotea, y el perro que no puede soportar que llore, se acerca y le lame la cara, porqué piensa que llora de verdad pero ella acaba en una carcajada..

-Después de tanto llorar sentías un descanso en todo el cuerpo. Y en el cine se oían suspiros y como se sonaba la gente.
¡Aquello si que era divertido!, entre las palomitas y las pipas dejabas el suelo alfombrado, y cuando acababa la película salías haciéndote la distraída.

Lola empieza a silbar con la ropa en la mano para tender, haciendo un ademán como el que solía hacer en el cine.

El perro se empeña en coger una pelota, pero ella como si nada.

-Ahora también comen palomitas, pero dentro de unas bolsas sofisticadas anunciando la ultima película de walt Disney o una marca de condones, porque como está en ingles, y yo no tengo ni idea..no lo entiendo .. ¡Que no es lo mismo vaya!

Bach, el perro, se acerca con la pelota en la boca, ella se la lanza y el perro sale despavorido a cogerla.

-....Y los viajes – continua Lola – cuando llegaba el verano y toda la familia con cuarenta maletas en la estación de Francia, de aquella de cuadros y cartón, que eran todas iguales.
Mi madre las ataba con una cuerda, que la verdad es que quedaba horroroso, pero así, decía ella , no se abrían.
Y mi padre escribía una tarjeta, porque mi padre tenia muy buena letra, con una letras tan grandes que casi las podía leer el jefe de la estación que estaba en el otro extremo, y la colgaba con un cordel de la maleta.

Lola seguía tendiendo la ropa y maldiciendo por dentro por las manchas que habían quedado, y que tendría que volver a lavar.

El perro, Bach, había desistido ya de jugar con la pelota y ahora se había sentado observando el monólogo de Lola.

..Y cuando llegabas, estaba la estación repleta de familias como tú, con sus maletas de cuadros,sus cuerdas, y sus tarjetas. Hoy se diría clónicas, que entonces no existían esas de ruedecitas.
Y tu allí esperando, mientras tu padre iba a comprar los billetes..
Con un dolor de pies que no te podías aguantar, porque mi madre siempre se empeñaba en comprar zapatos nuevos para ir de viaje y servia encima de disgusto para todos.

Lola ahora se había sentado, ya cansada de tender la ropa, y había sacado un cigarrillo del paquete que guardaba en el bolsillo de su delantal.

El perro se había acercado y se había estirado en sus pies.

-Yo siempre tenia la ilusión de ir al bar de la estación a tomar una coca-cola y patatas fritas, pero mi madre siempre me decía que era muy caro, y que ella llevaba una cantimplora con agua, que además era mas sana para la vista y que despejaba las ideas. Yo nunca entendí ese concepto, pero las cosas eran así y no había que darle mas vueltas.

Ahora Lola le acaricia la cabecita al chucho, él se deja.

-Porqué mi madre cuando salía de viaje se lo llevaba todo, la tortilla de patatas y el lomo rebozado. Y cuando llegabas al tren, en un compartimiento que cabían seis u ocho personas, después de pelearse donde colocar tantas maletas, y si tenías suerte , igual te tocaba la ventanilla , pero eso era raro, raro..
Entonces todos sacaban la fiambrera de lata, y el menú era el mismo para todos y se compartía....

Lola exhalaba humo por la boca y se la echaba directamente al perro, que hacia un ademán de disgusto.

-La verdad es que añoro los viajes en el que al final todos eran amigos y se daban las direcciones, aunque nunca se les escribiera y mi madre lloraba al despedirse..

Lola gesticulaba con las manos escandalosamene .

-¡Tampoco es para tanto! –le decía yo – pero es que después de veinticuatro horas de viaje y de dormir unos con los pies de los otros, eso unía mucho y al final éramos como una gran familia, en un tren.

Lola seguía sentada en el suelo con las piernas cruzadas y el perro tenia apoyada su cabeza..

-Ahora cuando llega el verano y como tienes la casita en la playa, coges el coche, y con todos los bártulos solo ves al marido que todo el día protesta, los niños se pelean, el perro vomita y... ¡carretera y manta!

Lola volvía a coger carrerilla....

-Y hasta llegar a la playa, un montón de paradas, que si tienen pipi, que si tienen sed, sí una bolsa de patatas, que sí gasolina y chocolate. Total que cuando llegas te has gastado mas de 50 euros y no sabes como.
Y la cosa no queda ahí, y les coja ganas de comer. Entonces te paras en una de esas áreas de la autopista, que la verdad son todas iguales, y te clavan por un bocata de jamón seco o uno de tortilla del día anterior 20 euros más.
La verdad es que las cosas han cambiado mucho y nuestros hijos han perdido cosas de la vida que hubiese sido necesario que pasasen.

Ahora Lola esbozaba una sonrisa cómplice, el perro levantaba las orejas y la miraba complacido y contento.

Olía a sofrito. Lola se había dirigido otra vez a la cocina y preparaba la comida del día siguiente. Rayaba cebolla y siempre le escocían los ojos y lloraba, pero en estos momentos no sabía sí lo hacia por la cebolla o por los recuerdos...

-¡Estoy tonta, ya lo sé!-

El perro que no podía soportar que llorase se le había acurrucado en los pies y también gimoteaba..

-Siempre recuerdo cuando llegaba a casa por las tardes y mi madre cosía, yo no entiendo que cosía tanto, yo ahora ni un botón.
Siempre escuchaba a la Elena Francis.

Al decir esto tarareaba la canción del programa de radio de Elena Francis, famoso en los años sesenta , con el cuchillo en la mano y mirando al perro..

El perro que la mira asustado y lanza un aullido ..

-Mira- ahora se dirigía directamente a él – La tal Elena Francis, no era una señora, aunque de eso me he enterado mucho mas tarde, era un gabinete psicológico y la voz era de una locutora. Como ahora las señoras van a que les tiren las cartas del tarot o se van al psicólogo.
Pues la gente explicaba los problemas, y aquella voz les daba consejos, aunque estoy segura que aquel gabinete de expertos, se partía el culo escuchando chorradas a que la gente decía.
Media España la escuchaba cada tarde, mientras yo hacia los deberes y comía aquella mantequilla blanca y rosa.

...Ahora llegan los niños del cole y lo primero que hacen es ponerse delante de la tele a ver dibujos. Esos que son todos iguales, de un chino o un japonés que todo el día se pelean o se matan.
Meriendan cereales que es muy americano. Pero no intentes darles pan con tomate , que te dicen que eres una anticuada. ¡Anda que no saben nada los niños de hoy en día!

El chucho que la ve animada, empieza a mover el rabo.

-Cuando te has peleado cincuenta mil veces para que cierren la tele y se pongan a hacer los deberes, se van a la habitación y ponen un CD, a toda máquina con el consiguiente cabreo de la vecina que esta medio loca y se pasa todo el día chillando.

Lola ahora con espátula en mano de mover el sofrito, comienza a bailar a un ritmo desenfrenado, y el perro se pone a ladrar como un loco, dando vueltas a su alrededor.

La verdad es que Lola con la bata azul y las zapatillas dando saltos por la cocina es un espectáculo peculiar.

Al cabo de un rato se calma y sigue...

-Y los guateques, las fiestas que se hacían cuando los padres salían de paseo y se aprovechaba, sobre todo los chicos para bajar las luces y como que prácticamente no se veía nada, si te descuidabas te dabas una bofetada con el mueble del comedor.

Lola miraba directamente a los ojos del chucho como si éste la entendiese..

-Normalmente el chico más gordito, y que no ligaba se le encomendaba que hiciese de disk-jockey, que entonces no se llamaba así.
Mientras tanto los más espabilados te sacaban a bailar, cubata en mano y si te descuidabas te hacían un bocadillo entre las piernas y venga a apretar.

Lola empezó a reírse como una posesa y el perro ladra que e ladra..
¡Menudo escándalo tenían los dos en la cocina!

-Al llegar a casa por la noche, no más de las diez, te dolía toda la musculatura y bien sabias él porqué.

Ahora se van a las discos, como dicen ellos.

Lola exclamaba y gesticulaba con las manos...

Esto es un sitio muy oscuro, con una música tan alta, que no hace falta que hables, porque nadie te oye y a bailar en la pista.
Pero no uno con uno, sino uno con todos, ahora con éste, ahora con los otro y si te descuidas acabas bailando con el camarero o con el portero que no esta para hostias.
¡Y de cubata nada! Ahora se bebe cerveza, que antes bebían los obreros de la construcción, pero que ahora queda muy bien y te paso “el canuto”, que es un porro, o una china que no sé lo que es pero va por el camino, o una pastilla, pero no de las del dolor de cabeza. ¡No! Otras de colorines que te ponen echa un asco...

Diciendo esto Lola hace un gesto como si estuviera colocada, fumándose un porro, mientras sigue cocinando.

Continua espátula en mano y bata larga, ahora con ritmos de rap como si estuviera posesa y el perro que la ve, no deja de ladrar.

La comida que se quema y una gran humareda la saca de su delirio...
Lola sin inmutarse arregla el desastre y dice.
-¡Cualquier día me voy y no vuelvo!

Pero eso lo dice con media sonrisa que al final acaba en carcajada. Y es que Lola todo aquello le gusta, es su teatro particular, una vida singular llena de secretos que ella solo sabe..

-¿Y yo qué?- replica el perro para sus adentros, ¡que soy quien la aguanta!
..... ¡Perra Vida!

Angels Vinuesa

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