miércoles, septiembre 06, 2006

relatos magicos

Pues mira empiezo por aqui...

Estos son tres relatos donde la magia esta presente ...

EL FANTASMA DE DULCINEA DEL TOBOSO


-¡Había sufrido un encantamiento!

Ahora estaba completamente convencido de ello. Sus pensamientos después de unas horas se había recolocado, y empezaba a salir de esa sensación de atontamiento que sintió durante el día anterior.

Nunca supo el porqué de su atracción por la Lagunas.Las visitaba desde pequeño, y volvía una y otra vez durante años. Era como una relación extraña que le hacia enfadarse sin motivo cuando el nivel de las aguas bajaba. Se preguntaba entonces el porqué ocurría, temiendo en todo caso que llegase un día en el que las aguas trazaran otro rumbo y se desviaran hacia otro lugar.

No existía razón lógica para pensar que ello ocurriese, pues, si bien, no se sabía a ciencia cierta de donde provenían las aguas remansadas que habían producido aquellas lagunas, tampoco sé sabía por donde venia el cauce, ni cual era su origen, así que, de alguna forma caprichosa, podrían enamorase de otros paisajes y entonces dejar ese lugar seco.

Tampoco existía razón lógica para pensar que aquellos ojos de la mujer desconocida se fijaran en su retina como adentrándose en sus pensamientos. Ella, la mujer desconocida, no tenia porque saber, ni conocer esos pensamientos íntimos, ni cual era la relación que le unía a esas Lagunas. Pero lo cierto es que los ojos de la mujer desconocida le cautivaban, le subyugaban y le hacían perder los papeles.

Era una mirada transparente, como las aguas de la la laguna, pero al mismo tiempo, era una mirada inquietante, que le hacia disparar el corazón de una forma absurda e irracional.

Pasearon de una a otra , y cada vez que la mujer desconocida, azuzaba su cabello, esbozaba una sonrisa, o simplemente se sentaba junto al cauce mirando fijamente el agua , le hacia estremecer.

Sentía entonces, la necesidad de acercarse, y oler aquel extraño perfume que no se percibía en la distancia. Era una mezcla de almizcle e incienso, y al olerlo, tenia irremediablemente que acercase más, y besarla. Era como un acto impulsivo que no dejaba otra opción. Como si fuese eso lo que tenía que hacer.

¿Cómo le podía estar pasando esto a él?
¡No era posible!, Se decía. Pero la mirada de la mujer desconocida, el calor que desprendía, y ese olor extraño le estaba empezando a embotar los pensamientos.

No le dejaba pensar con claridad, y solo sentía el deseo de estar a su lado, muy cerca de ella sin dejar de tocarla como si ella tuviese una especie de imán irresistible para cualquier mente humana.

Era como un torbellino, una vorágine mágica de una fuerza insospechada para él, que le hacia tener reacciones no conocidas, aunque esas sensaciones le gustaran y se recreara en ellas.

El tiempo parecía haberse detenido, y las horas se sucedían sin percibirlas. El coche corría por las carreteras, como un fantasma, mientras que ella, la mujer desconocida no cesaba de hablar embriagándole con sus palabras.

Su voz era una mezcla de ternura y tristeza, y sus palabras entrelazadas con habilidad hacían que el contexto se hiciese cada vez más mágico y especial.

No entendía que le estaba ocurriendo, su mente había dejado de pensar coherentemente, y ahora se dejaba llevar por las sensaciones que sentía. Eran sensaciones intensas, llenas de sensualidad que ella, la mujer desconocida desprendía, y la envolvía como en un halo de color azul turquesa...

..Las cuatro de la tarde serian cuando el sol, entre nubes cubierto, con luz escasa y templados rayos, dio lugar a Don quijote, para que, sin calor y pesadumbre, contase a sus dos clarísimos oyentes, lo que en la cueva de Montesinos había visto...

El coche se encaminó directamente a la Cueva de Montesinos, y llegando a ese lugar, ella, la mujer desconocida se dirigió directamente a su entrada. Parecía caminar grácil entre los olivos y las piedras del camino como embrujada y atraída a la entrada de esa cueva.

..Vi que venia hacia mi un venerable anciano, vestido con un capuz de bayeta morada, que por el suelo le arrastraba...

Recordé en ese momento la lectura del Quijote de la Mancha, y el capítulo en el que hablaba de esa cueva, de Montesinos y del encantamiento que sufriera, junto a Guadiana su escudero, y la dueña de Ruidera, sus siete hijas y dos sobrinas por el Mago Merlín.

No comprendía por qué pensaba en esa lectura en aquellos momentos. No existía razón lógica para ello, y sin embargo se le presentaba como si Cervantes lo estuviese escribiendo en ese instante y al mismo tiempo, y en el mismo lugar en el espacio, como si Don Quijote le explicara a Sancho Panza su entrada en Montesinos.

¿Cómo seria posible, ese enlace de pensamientos extraños?

..Y aunque pasan de quinientos, no se ha muerto ninguno de nosotros, solamente faltan Ruidera, y sus hijas, y sus sobrinas, las cuales llorando, por compasión que debió tener Merlín de ellas, las convirtió en otras tantas lagunas, que ahora en el mundo de los vivos, en la provincia de la Mancha, las llaman lagunas de Ruidera...


La mujer desconocida, se encaminó a la entrada de la cueva, la seguía de cerca y hasta le di la mano para que no se cayera.

Bajamos a la cueva y entonces escuchamos voces...

¡No había nadie! Sola aquella mujer desconocida y yo mismo. Las voces se oían cercanas, pero provenían del interior de aquella cueva.

La mujer desconocida se descalzó, y comenzó a adentrarse. No hubo forma de explicarle que podía ser peligroso, pues existía como una fuerza que la impulsaba, sin que nada la pudiese detener.

El aire estaba denso, casi costaba respirar, yo la seguía de cerca, intentando ayudarla en vano. Ella parecía conocer el lugar como si hubiese estado allí , pero en un lapso indeterminado tiempo.
Este hecho me parecía prodigioso, ya que se suponía que aquella mujer no había visitado aquel recóndito escondite, donde no había casi luz, o al menos en el mundo de los vivos. Solo ese pensamiento me hacia erizar los cabellos.

En un momento se detuvo y escuchó muy atenta.. como si las voces le fueran conocidas.

-¡Son los fantasmas del Quijote y Montesinos! – dijo con una media sonrisa irónica y con la naturalidad más absoluta.

Yo quedé atónito ante esta afirmación.


Las voces siguieron oyéndose cada vez más profundas...


Las llaman las lagunas de Ruidera; las siete son de los Reyes de España, y las dos sobrinas de una orden santísima, que se llama San Juan. Guadiana, vuestro escudero.. fue convertido en un río, llamado de su mismo nombre; el cual cuando llegó a la superficie de la tierra, y vio el sol del otro cielo, fue tanto el pesar que sintió al ver que os dejaba, que se sumergió en las entrañas de la tierra...

Estaba completamente fascinado con lo que estaba viviendo, las sensaciones revoloteaban intensas, pasando del calor al frío más intenso . La mujer se había sentado en el suelo, las piernas cruzadas y la mirada atenta. La observaba en la media luz, su perfil, sus labios bien perfilados, su cabello recogido.
No lo podía creer, yo también escuchaba las voces. Era un hecho insólito. Esto no podía estar ocurriendo en el siglo XXI.

-¡Calla y escucha!- dijo la mujer desconocida como leyéndole el pensamiento, con una infinita ternura.

En ese momento la cueva se iluminó de forma extraña, y lo que vieron mis ojos fue realmente un hecho que no cabía en ninguna forma humana y que me sobrecogió el alma.

..oyeronse en esto grandes alaridos y llantos, acompañados de profundos gemidos y angustiados sollozos; Volví la cabeza y vi por las paredes de cristal que por otra sala pasaba una procesión de dos hileras de hermosísimas doncellas, todas vestidas de luto, con turbantes blancos sobre las cabezas... venía una señora, asimismo vestida de negro, con tocas largas tan tendidas que besaban la tierra. Su turbante era mayor dos veces.. traía en las manos un lienzo delgado, y entre el un corazón de carne momia...

Los estaba viendo, veía esas figuras semitransparentes que pasaban delante de mis ojos. Por más que me frotaba los ojos aquellos fantasmas estaban allí, y desfilaban delante de mi. Era real, no estaba soñando.

-Esos son los sirvientes -, dijo la mujer desconocida con la mayor naturalidad de lo que estábamos viendo, como si fuese del todo normal ver esa procesión de momias.
-También están encantados, y cuatro días a la semana hacen esta procesión, cantan y lloran. Y la que vistes , la señora del turbante que llevaba el corazón era Belerma que lloraba por su amante.

-Pero, no es tan bella como vos Dulcinea del Toboso – aquellas palabras salieron de mi boca de forma inconsciente. No podía dar crédito, estaba viendo fantasmas que paseaban por la cueva, y ahora ella me parecía Dulcinea. Realmente estaba encantado, embrujado por que aquella mujer.

Ella me miró con aquella mirada tierna y sonrió con la más maravillosa de las sonrisas. Después se acercó y me besó en los labios.

Simplemente dijo:¡Vámonos!

.. Y como no estás experimentado en las cosas del mundo, todas las cosas que tiene alguna dificultad te parecen imposibles; pero andará el tiempo.. Y yo te contaré cosas de las que allá abajo he visto, que te harán creer las que aquí te he contado, cuya verdad no admite réplica ni disputa.

Entonces supe que aquella tarde, en aquella cueva estuve con el fantasma de Dulcinea del Toboso, y sentí en mi locura, en el lugar más recóndito de mi alma como aquel caballero andante de la larga figura la había amado.

Angels Vinuesa

segundo relato magico

EL BAILE DE LAS MÁSCARAS


Se vistió con sus mejores galas, cambió sus lágrimas por sonrisas su ansiedad por serenidad, su impaciencia por calma, su tristeza por una sonrisa y hasta se colocó un titulo aristocrático: Lady.

No sabía entonces que en el mar de los bits se encontraría con él. Fue por una casualidad o quizás el azar que le hizo toparse de bruces con el hombre.

Pronto la Lady, se dio cuenta que era él, el hombre que ella conocía, pero guardó silencio. Sentía tanto temor que se volviera a marchar, que huyera de nuevo de su vida dejándola con el alma seca, que aspiró hondo y reprimió sus sentimientos.

Él no podía ver su rostro, ni podía oler su perfume. Sólo podía sentir su cercanía detrás del cristal.

Ella inventó una vida de paisajes distintos para que no tuviese la más mínima sospecha que fuera ella y volviera de desparecer. Pero abrió su alma de mujer para que el hombre la conociese.

No era la Lady, la que hablaba sino la mujer serena, desde el interior de sus intrigas. Fue sincera en eso, desgarradamente franca. Y le explicó facetas de su vida que eran reales y que él desconocía por la lejanía en el tiempo.

Y le habló desde el corazón solitario conteniendo la respiración en cada letra, tropezándose las emociones atrancadas por el miedo que despareciese nuevamente de su vida.

Él le hablaba desde el alma, expresando emociones que ella recogía y compartía. No podía creerse que el hombre de la canción fuese él. Que ese ser que tecleaba detrás del cristal fuese el hombre amado y deseado desde la noche de los tiempos.

Ella, la lady reconocía cada palabra, cada expresión, y hasta podía imaginar su sonrisa, y entonces sus dedos se le agarrotaban y un nudo le subía a la garganta haciéndola toser.


Imaginaron un mundo de ensoñaciones. Vivieron viajes inolvidables, rieron y lloraron desde las esquinas solitarias de las sensaciones.

Él, el hombre, pensando que nunca la conocería, ella, La Lady, sabiendo que no podía delatarse. Estuvo en un tris de confesarle que era ella, aquella que conocía, pero no pudo por más que lo intentó. Sus esfuerzos fueron baldíos. El miedo la frenaba. El terror de volver a perderlo.

Solo quería alargar esa comunicación, tener la oportunidad de demostrarle la persona que era, y que él, el hombre, nunca había conocido. Nunca le engañó en eso, siempre fue ella misma con la más absoluta sinceridad.

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Imaginaron una casa delante del mar, y hasta le puso su nombre. Él decía que plantaría un árbol, y que ella, la lady acudiría cada noche para acompañarlo. Y que llamaría a las sirenas para que le hiciesen compañía en las noches oscuras sentado en las rocas, con solo la luz de faro iluminándoles intermitentemente.

Le podía imaginar sentado frente el azul intenso del océano, con la vista en el horizonte, su cara tranquila, una media sonrisa. Y hasta podía oír el rumor de las olas al chocar contra las rocas.

Entonces, él, el hombre, escuchaba ese sonido mágico que venia de lejos, de muy lejos y que le llamaba en el silencio de la noche. Era ella, la lady, que desde otros mares le susurraba confidencias al oído, que le lanzaba un llanto ahogado por las risas y por la nostalgia.

Y era, en ese preciso instante, cuando ella, La Lady, le hacía mirar al azul de la noche, y cogía una estrella lanzándola fugazmente para que él la observase. Él, el hombre, la reconocía al instante y entonces sabia que ella estaba allí, y su fantasmagórica presencia le sobrecogía y le hacia estremecer.

La Lady, una noche colocó en el mar, ese otro mar, una botella con un mensaje para él y hoy quizás, posiblemente repose en el fondo enterrado por el olvido.

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Pero un día, él, el hombre, desapareció de nuevo, y ella, la Lady volvió a quedarse sola, con esa soledad del alma que oprime, que desgasta, que duele.

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Y cuentan que muchas noches, el fantasma de la Lady, vaga por la casa solitaria que lleva su nombre. Y que cuando el faro le alumbra, se la ve sentada a los pies de aquel árbol, que el hombre plantó para ella. Y que lleva en la mano aquella botella con el mensaje que rescató del fondo del océano y que los delfines le trajeron, con un mensaje de amor, y de confesión.

Y explica el farero que el fantasma de la Lady, descalza, con un vestido blanco, el cabello al viento, acude cada noche a la casa cuando él esta, y después se interna en el océano perdiéndose entre la bruma.

Aunque él, el hombre, nunca la ve, pero nota su presencia, y aspira desde la ventana el perfume que creó para ella, y entonces sentado en la mecedora sonríe y se duerme. Y ella, se queda a su lado para velar su sueño susurrándole una nana de amor.

Ella, la lady está con él, como siempre estuvo, y posiblemente como siempre estará. Aunque él, el hombre, nunca supo ver sus lágrimas.

Y cuentan que cuando él se va, el fantasma de la Lady se queda en la casa, y muchas noches pueden verla vagando por la playa solitaria cuando el faro la ilumina, esperando su regreso.


Angels Vinuesa

tercer relato magico

EL VERANO DEL TAROT

Nota de la autora :
(Este relato es mágico,
confía en los arcanos mayores )


Le dijeron que las cartas predecían que le vería ese verano . Eran concluyentes en ese sentido y siempre machaconamente daban el mismo resultado .

¡Este verano tendrás un encuentro con él!

-Será en un Paseo de Palmeras , justo el mar a la derecha . El irá distraído hablando con un amigo- al que la mujer ni conocía , ni sabia de su existencia .

Si todas las veces repetía machaconamente la predicción, tenia que ser cierta .

La mujer paseaba cada tarde , el mar a su derecha por aquel paseo de palmeras esperando que la predicción se cumpliera .Iba con los ojos muy abiertos ,observando a todos lo que cruzaban en su camino...buscando en cada rostro , en cada mirada ....

Siempre al atardecer, siempre el mar a la diestra .

Cuando llegaba al final del paseo , pensaba que al volver ya el mar quedaría a la izquierda . No se cumpliría la predicción .Y volvía meditabunda pensando , hoy no seria posible ..¡Quizás mañana ¡

De nuevo consultaba siempre con voces distintas , siempre la misma predicción , siempre al atardecer él aparecería . Y aunque fuera realmente imposible que eso ocurriera , ella siempre esperaba un milagro .
Las cartas del tarot nunca mienten , se decía .Lo único que no aciertan es el tiempo, pensando que ellas , aquellas cartas demostraban solo los arquetipos de la vida humana .

Pero ella infatigablemente seguía preguntando , y ellas ,las cartas siempre asentían .

Tendría que ser aquel paseo de palmeras , ya que ella no conocía otro .
Y tendría que ser aquel pavimento de baldosas corroídas por el mar por el que sus pasos la llevaran a ese encuentro .

No podría ser otro , ni tampoco otro lugar .





La preediciones cada vez se hacían mas inexplicables , y la mujer seguía confiando , ya adobada en el mundo de la magia . Estaba como hechizada por los Arcanos que perseguían su sombra .Los detalles eran precisos. La sensaciones reales .Tenia que ocurrir así tal como lo describían .

No existía ninguna razón lógica para que ello se cumpliera . Nada sabía de aquel hombre que un día hacia ya dos años ,la abandonara. Desconocía su vida actual , y sin embargo seguía confiando en que aparecería de una forma simplona .


Por arte de magia ,por que las cartas lo decían .

En cada ocasión los arcanos jugaban con su destino .

Cuando la Rueda de la Fortuna le decía que seria de inmediato .El Ermitaño la catapultaba a la noche de los infortunios en un tiempo indeterminado.

Volvía el Sol para hacer renacer la esperanza, pero seguía con el Colgado para manifestarle que todo estaba estático sin movimiento. Atrapado en el tiempo del Ermitaño

Y cuando ya sus temores eran mas fatídicos , volvía el Mundo victorioso para seguir jugando con ella , con sus ilusiones baldías, con sus esperanzas yertas.

Entonces ella, la mujer , salía a caminar siempre con el mar a la diestra , por aquel paseo de palmeras esperando que él pareciera y cuando llegaba al final del paseo , pensaba que ya no se cumpliría porque tenia que volver el camino andado.

Era entonces cuando llegaba la Torre , para darle definitivamente el ultimo puyazo de muerte , y para avisarle que todo estaba roto y que nada volvería a ser lo que pudo ser.

Que el tiempo había pasado .

Era en esos momentos cuando ella , pensaba para consolarse que las situaciones no eran eternas ,y que tanto sufrimiento era el peso que tenia que pagar , sintiéndose entonces liberada .

Pero la Estrella de nuevo le hacia renacer nuevas esperanzas y volvía cada atardecer a recorrer el Paseo de las Palmeras .

Era entonces cuando ya casi rozaba el infinito de la felicidad , cuando el Carro le anunciaba definitivamente su llegada .

La mujer se sentía entonces exultante de belleza y armonía .Tenia que ser entonces , cuando el tiempo de espera había finalizado .

Y el Carro venía acompañado por el emperador , que era él y la Emperatriz que la representaba a ella . Tenia que ser el Emperador que llegaba con el Carro , estaba completamente segura .

Y la mujer se arreglaba , y volvía a pasear por el paseo de la palmeras , siempre con el mar a la diestra como le habían predicho.

Cuando volvía , la Suma Sacerdotisa le informaba que debería seguir meditando, que el secreto estaba en algun lugar y que la mujer debería encontrarlo .Y la Suma Sacerdotisa era una mujer sabia .

Y la mujer entonces pensaba hacia el interior de su alma .¿Dónde estaría su respuesta?

Y entonces el Mago le anunciaba que era un hombre joven , no el Emperador que venia acompañado por la Emperatriz porque ellos ya habían volado .

-¡No! , se revelaba ella .

-¡No puede ser!. El Mago no es el que ha de venir , y entonces el Sumo Sacerdote le decía que era la Justicia divina y que ocurría cuando tendría que suceder . No antes ni después .

..Que debería tener paciencia ..

El tiempo ...

Y cuando ella , la mujer se sentía cansada .Los Enamorados le decían que volvía a renacer el amor . pero el amor compartido .
Que quizás existía otra mujer ,y que por ello no se cumplía la predicción .

Pero la Fuerza del indicaba que ella , la mujer , guardaba dentro de su corazón aún resistencia .

Y entones volvía a pasear siempre con el mar a la diestra , por el paseo de las Palmeras.

El Diablo entonces le anunciaba que las fuerzas terrenales podían haber modificado la situación , Y Luna le decía , que él quizás estuviera confundido , que posiblemente tenia otras preocupaciones que no eran ella.




Y paso Junio ...

Y paso Julio ...

Y paso Agosto ...


Los Arcanos hicieron complot divino entre ellos con esa combinación mágica y entonces quedaron mudos ...

Y la mujer , cansada y abatida ya cuando el otoño empezó a clarear ,las hojas de los árboles cubrieron el paseo , y el aire y la ventisca hicieron que mar rugiera desde el ocaso azotando en su rostro..

Se dió cuenta que ya no se podría cumplir porque ya el escenario no era el mismo . Y aunque el paseo de las Palmeras continuase allí las circunstancias habían cambiado .

El sol ya no calentaba igual que en la predicción y entonces ya no se podía cumplir el deseo de encontrarse con él .

Solo el destino había jugado con ella ...

Nada más

Y nunca supo que la respuesta era la Templanza , que era la única carta del Tarot que nunca entendió.


Angels Vinuesa

2 comentarios:

Toth dijo...

La Templanza vierte el liquido de una jarra sobre otra. Ninguna gota se desparrama, ninguna cae al suelo. La jarra inferior está en perfecta armonía para recibir toda el elixir de la superior.

A veces la Templanza nos anuncia que todo llegarà a su hora, cuando estemos preparados para no dejar escapar ni una goto de aquello que necesitamos o deseamos.

angels dijo...

Gracias Joan , por tu comentario, quizás la mujer del relato seguira paseando por ese paseo de Palmeras con la misma fe y esperanza..

Angels Vinuesa