jueves, octubre 19, 2006

TRASIERRA

Buenos días..

Los veranos de nuestras vidas son siempre recordados. Es la época en la que posiblemente no nos tenemos que agobiar por el quehacer diario , estamos más relajados y contentos y dejan por ello un buen sabor de boca..

Yo durante muchos años volví a este pequeño pueblo extremeño. Las raíces siempre tiran..
Aquí os lo dejo...

TRASIERRA
.. A ESA QUERIDA TIERRA EXTREMEÑA…

… Hoy vuelvo a ti, mi querida Trasierra, como tantos años desde mi niñez, y al observar ese cartel en la carretera nunca dejo de sorprenderme al parecerme extraño ver tu nombre escrito.

.. Comienzo a ver la tierra carcomida por el sol, en un paisaje decorado de encinas y olivos, con ese olor a jaras y tomillo que te penetra hasta el alma.

La carretera bordeando los caminos, hasta de repente aparecer como dos centuriones las sierras ,y en la lejanía el castillo en ruinas, donde la reina abarcó un gran territorio.

Puedo imaginar esa misma carretera transitada por la tartana o por hombres subidos en las bestias camino de Llerena, y hasta si aguzo un poco el sentido, observo a una mujer, de negro impoluto, pañuelo en la cabeza con un gran paraguas.

..Y de repente , al saltar el recodo del camino , apareces tu Trasierra , salpicada de casa blancas , de nuevas edificaciones , con el sol retozando en sus paredes ..

Niños que corretean sin el menor temor, y que me trae recuerdos intactos de mi infancia.

Pero cada día te rejuveneces, y aparecen nuevos y antiguos habitantes que retornan después de una vida fuera de ti en la emigración.

………..

.. La iglesia se erige majestuosa en la colina, vigilante del pueblo y sus nativos, albergando en su corona una cigüeña que nunca mas quiso salir de allí.

Imagino mujeres valerosas, vestidas de negro, moño en alto y delantal cuadros que antaño iban con el piporro y el cántaro en el cuadril a por agua a la fuente inagotable de la vida.
Amaneceres salpicados de pequeños puntitos en el horizonte de hombres que salen a faenar en el campo y retornan cuando el sol se acuesta tranquilo, con el sol pegado en cada arruga , las manos agrietadas de cansancio y una leve sonrisa en los labios .

Al medio día, el pueblo muere, con las calles desiertas, solo algún can es capaz de dormir a la sombra de las casas y enmudece ante el poderío del gran astro.

Familias, tradiciones ancestrales y un halo de juventud que viene pegando fuerte.

Ahí estás Trasierra, y hoy vuelvo como tantas veces desde mi niñez al parecerme mentira que nadie hable de ti, que nadie te ve hermosa como yo te veo.

Pequeño pueblo entre montañas donde mis antepasados, aquellos pastores de Soria, castellanos nobles en sus origenes, echaron raíces y crearon familias en el perder de los tiempos.

Angels Vinuesa

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