jueves, octubre 05, 2006

VIOLENCIA DE GÉNERO

Buenos días;

Cada día veo con estupor , que se siguen matantdo mujeres, asesinandolas , rociandolas con gasolina... y es yaun fenómeno el que cada vez sean más jovenes.

La violencia de género tan traida y llevada en los ultimos tiempos , me dio pie a escribir este relato..que os dejo esta mañana..

VIOLENCIA DE GÉNERO

Hoy no te has levantado.
Tenías el cuerpo completamente molido.
Al mirarte al espejo, has visto tus ojos morados e hinchados por la inflamación, y has pensado..
-¡Otra vez de nuevo lo mismo!
Y has reflexionado en voz alta:

...Y ahora solo me queda disimular, diciéndoles a todos mentiras que ya nunca creen.

Y cuando llegue la noche, y escuches sonido de la llave en la cerradura y de la puerta como se abre, sabrás que humor viene, y lo que te espera.

No recuerdas ya, cuando fue la primera vez que él te puso la mano encima, son tantas las veces, y pensar que en ese momento no le diste importancia. Pero las cicatrices que luces en tu cara, y en tu cuerpo, dan buena cuenta de lo que has soportado ,y aún no entiendes el porqué lo has hecho, no te lo explicas ni a ti misma.

Siempre te cuestionas...

Si aquella primera vez que el te puso la mano encima. .Si tú no lo hubieses silenciado, pero... lo hiciste por muchas razones, que te servían de justificación, y que ahora ves inútiles... por los niños, por tu matrimonio, por tantas cosas..
y sin embargo, toleraste
y sin embargo callaste

¡Si aquella primera vez le hubieses denunciado!... seguramente ahora no seguirías sufriendo.

¿Porque no tuviste un momento de lucidez y de valentía?... Pero fuiste cobarde. Pensaste que aquello era solo “Un mal momento”- como decía tu madre- ¡Todos tenemos malos momentos en la vida!

Evidentemente no fue la única, después llegó el miedo, las palizas descomunales, la inmovilización de tu personalidad y todo aquella maraña de sensaciones extrañas.

Ya no le amabas, le perdiste el respeto.. Ahora solo le tenias miedo.
El respeto es algo que se gana, y él tenia todas las batallas perdidas aunque tu también eras la victima de esa guerra absurda.

No tenias voluntad, y cuando él volvía, y te decía que lo hacia porque te amaba, tu le creías cayendo en el carrusel de la perdición de tu estima como persona.

No le querías
Pero tu tampoco te querías a ti misma.
No sabias como hacerlo.

Pensaste que quizás cambiaria con el tiempo. Pero él no cambió, muy al contrario.. Empeoró. Cada vez era la mismo, te levantabas cada mañana pensando que él seria otro.. Pero eso nunca ocurrió.

.. Y tu te sentías casa vez más pequeña en aquella casa. Tu mundo era completamente extraño. Solo existía la oscuridad.

Ya no llamabas a las amigas, no querías ver a nadie. Solo deseabas que te dejasen en paz.


Tu cosmos se había anulado, y corrías desesperada por un camino sin salida, como un fantasma ciego.
Simplemente salías a la calle a comprar, y tan solo por necesidad, pero siempre en tiendas que estaban lejos de tu barrio, para que no te peguntaran que te había pasado, donde nadie te conociera.. Siempre con gafas de sol aunque estuviese lloviendo a cántaros.

Pero esa mina de golpes, no solo los llevabas en la cara, en tu cuerpo.
Los golpes los llevabas en el alma.
Y tu alma también lloraba.
También tenia miedo.

Tu querías mantener a la familia unida, pero tus hijos se hacían mayores, y en demasiadas ocasiones te decían que aquello no podía ser. Que no debías seguir así. Que enfermarías.

Tus cabellos antes negros como el azabache, ahora aparecían como una montaña nevada. Tu cara tersa, ahora parecía un mapa de cicatrices.

No había derecho a ser tratada así. ¡Lo sabias bien!

Él no te había amado nunca, por más que insistieras en creer que sí. Y en demasiadas ocasiones oliste en sus camisas, perfume barato de mujeres baratas.

¿Cómo habías podido soportar aquel malvivir? Era como una pesadilla, como si de repente todo se hubiese vuelto sombrío a tu alrededor.

Solo querías afecto y ternura, y no que te tratasen como un animal ¿ pedías demasiado?

Pero aquella mañana no te levantaste, solo pensaste...

¡Ya es suficiente!

En ese momento empezó a cambiar tu vida.

Anglés Vinuesa.

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