jueves, agosto 30, 2007

Cosas de la playa

"De aquellos bebes que vieron el mar por primera vez y de la inconsciencia de las madres"


....Son las cuatro de la tarde, hora en la que el sol esta en su pleno cenit,
me dirijo hacia la playa, toalla en mano y bolsa colgada del hombro,
....lo de la bolsa es algo práctico, el único problema que tiene es que llega un momento en el que se utiliza para colocar demasiadas cosas,
¡que si la crema!, ¡que si el espejito y las pinzas,! que si el ultimo libro que estas leyendo, que si el móvil, ultima adquisición pero hoy en ida casi imprescindible, unos kleanex para el exceso de crema bronceadora ,y yo que se cuantas cosas más, que se van acumulando a medida que pasa la temporada de veraneo,.
Tiene además varias utilidades, si hace demasiado sol te la pones delante y puedes leer tranquila,
Si quieres tomar el sol ,la usas de cojín individual, porque eso de amontonar la arena para hacer una almohada a tu gusto, queda como de mal hacer, ¡ah!
Y ¡cómo no!
...Las gafas de sol, imprescindibles para observar sin ser observada, si pueden ser de cristales ahumados mucho mejor, pero sino unas simples gafas de sol también son adecuadas.

Con todo este equipo sencillo, pero práctico ,casi ya estás en posición de avivar los cinco sentidos, y sin incitarlos también , ya que sin quererlo, oyes todas las conversaciones que se acumulan a tu lado , con lo cual tú , simple fisgona , solamente tienes que escoger el que más te guste.

....No sé yo porque a la gente le da el capricho de colocarse justo al lado de donde tú estas estirada tomando el sol.
Cuando llegas a la playa , observas, divisas y donde hay mas o menos un hueco te instalas.
Dejas a tu alrededor, unos cuantos metros, entre familia, joven solo ,o chica sola tomando el sol y tu body serrano .

Pero ¡ay! amigos, esto no sirve absolutamente para nada .
Si se acerca alguien, o bien una multitud de gente, van y se te colocan justo al lado ..casi encima , Así que a pocos centímetros puedes oír ,sus respiraciones, sus olores y ..¡como no!..sus conversaciones.

Aquí se centra tu atención , en esos momentos de incalculable valor ,en los que alguien te hace participe de su vida sin quererlo.
...Y la menda -- ¡Tomando nota!

Algo así me ocurrió hoy, yo estaba tranquilamente leyendo un libro, eso si..¡ con sol de justicia! Aunque la verdad es que era bastante interesante.
En un momento determinado, cuando la protagonista de la historia.
Una chilena que se aventura por la ruta de los buscadores de oro,...
algo entorpece mi atención...

...Es como un murmullo que se acerca..
Pienso los bisontes .. pero ¡no! Que ya se extinguieron.
...son cuatro familias de mujeres recién paridas, con cuatro bebes de no más un mes.

Primero llegan los maridos, o posibles compañeros, que tampoco es para categorizar ,y van y plantan dos estupendas sombrillas, justo a medio metro de donde yo estaba tumbada.

-¡que si tu no sabes poner la sombrilla!
-¡ que si yo lo he hecho todas la vida!

.... empieza uno de michelines incipientes y curva de la felicidad ídem, a remover la arena dando formas circulares, con el consiguiente levantamiento de área y expulsión, justo encima de la hoja del libro que yo estaba leyendo.
¡Vaya jodienda , pienso ¡

..Después de múltiples maniobras, queda claro que el de los michelines incipientes le gana la partida a otro que lleva “un slip” demasiado apretado para sus dimensiones.

Así el campamento queda establecido, pero la cosa no acaba aquí sino que es el principio del tormento para la pobre sufridora, que soy yo.

Como las caravanas allá por el lejano oeste ,a continuación llegan las jóvenes recién paridas, sus cuerpos esta aún deteriorados por el posparto ,y aunque intentan disimularlo con bañadores elásticos ,se les nota su tripita aun sin volver a su sitio.

Llegan en procesión ,cargadas con sus niñitos en sendas tumbonas.
Arrastran también las misma bolsas ,a las que yo hacia mención antes, pero estas cargadas de pañales, biberones y otros utensilios añadidos a la época que les ha tocado vivir.

Colocan las toallas con una algarabía poco corriente,
los cuchicheos de..
-¡ hay que ver que niños mas pequeños,!
-¡ a quién se les ocurren traerlos a la playa ¡
y otros comentarios se propagan entre los otros que toman el sol a su alrededor.

Ellas inmutables, orgullosas de haber traído una cada uno de aquellos bebes cuando se les esta machacando con lo de la baja natalidad , y que hay menos niños que en la india, ¡que vaya la comparación!, resultan hasta histriónicas.

Las sombrillas colocadas por sus maridos, compañeros o lo que sean y ellas...

Intentando colocar los cuatro bebitos en las dos sombrillas,
-¡cosa imposible digo yo!
Pero allí los colocan.. pareciendo un trébol de cuatro hojas, las mamas alrededor, claro ellas ¡al sol! !

Los maridos, que ya con el hecho de haber colocado el campamento parecen haber cumplido, se retiran hacia la orilla, pies en el agua, y comentan cosas del deporte rey ajenos a todo el trajín de las nuevas mamas.

Estas se afanan en una discusión, yo pienso absurda, ya dejando a un lado la historia de mi libro, que ya no tiene sentido y adentrándome en mi papel de fisgona por fuerza dada la cercanía de tremendo escándalo.
La discusión se centra en si se les sacan los pañales o no a los bebitos,
¡pienso yo horrorizada ¡... no pensaran meterlos en el mar,
¡si tienen menos de un mes!
¡y si no es así,! para que le van a sacar los pañales, digo yo.

Al final quedan de acuerdo el cincuenta por ciento, todo esto amenizado por los lloros de unos bebes que se achicharran de calor, y que se preguntan que hacen allí a la sombra de dos sombrillas e dispuestos en forma de trébol...

Como los lloros no cesan ,y los maridos compañeros o lo que sean se han acercado para reñirlas de tamaña función de sonatas, deciden al unísono , que deben tener hambre,...
¡No calor, ni sed!.... sino.. hambre
Y lo hacen las cuatro a la vez,
Así que sacan sus mamas turgentes de leche, y allí mismo sin ningún pudor, ni tan siquiera un pañuelito se deciden a darles de mamar.

Como tomando esta acción por algo natural . Y a la limón , mientras tanto, hablan de las cualidades de sus bebes, de sus experiencias en los partos, y finalmente ,cuando los bebitos se han calmado, comentan las ultimas peripecias de algún conde, o de tal pindonga que esta liado con no sé quien.

....El de los michelines, que ya se debe haber cansado de hablar con sus contertulios de las jugadas de fútbol o de las tías tan buenas que se pasean por la playa,
....ya hablaremos de ese tema otro ida...
...se acerca y sin el menos escrúpulo saca una de esas radios que se clavan con un pincho .y va y pone la última carrera de motos a toda maquina de sonido .
¡Estupendo pienso yo!
¡Lo que nos faltaba ¡
... los niños, pequeños sufridores, se despiertan, las mamás que aún ni se han mojado lo pies comienzan a insultar al de los michelines y vuelta otra vez al galimatías.

Como no se ponen de acuerdo, y los varones por aquello del hermanamiento, se unen a aquél a escuchar las carreras, las mujeres aprovechan para echar en cara aquello de ,
-¡que ayer no te levantaste cuando el niño lloraba! Y,
que...
-¡ a quien se le ha ocurrido venir a la playa!.

Aquellos se pican en una discusión ahora casi a voces, y las mamás se levantan, cogen a sus bebitos y se marchan de la playa, quedando en el resto de la gente que observaba comentarios encontrados.
. ..¡.Y los bebes sin ver el mar! ,que era la primera intención de todos.

Los papás, nuevos papas de hornada, deciden darse un chapuzón ,mas que nada ante las miradas inquisidoras de los otros playistas, y recogen sus dos sombrillas y se alejan detrás de sus mujeres con la cabeza gacha.

Yo quedo anonadada por la escena.
Decido que es hora de marchar también, quizás por unirme al sentimiento de esas madres sacrificadas, quienes sabe ,y me dirijo directamente hacia la casa donde mi perro espera alborozado.

Una historia real, pienso ¡esto hay que escribirlo!

Angels Vinuesa

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