viernes, diciembre 21, 2007

HAVANA GRAFFTI "EL LIBRO DEL YOYO"


HAVANA Graffiti
EL LIBRO DEL YOYO


Desde que El Yoyo en su blog hizo el ofrecimiento de leer su libro con el compromiso de comentarlo en mi blog, sentí una curiosidad extrema sobre su contenido.
Había leído sus relatos cortos, y hasta había escrito algún que otro comentario en mi blog recomendándolo.

Cuando recibí el libro en mi domicilio me puse enseguida en marcha a leerlo con detenimiento, como cuando alguien te pide colaboración para una investigación y no deseas defraudarle.

Mi análisis del libro es desde las sensaciones, no creo que yo, aunque sea escritora, deba examinar el cómo esta escrito, sino el que dice y como lo cuenta, e intentar meterme en la piel del personaje viviendo con él esta historia de vida relatada por el Yoyo.

Las impresiones que he tenido leyendo Havana Graffiti, puedo decir que han sido encontradas y diversas. El personaje de Caramelón, el ex- boxeador, masajista y licenciado en cultura física, me ha llevado a distintos puntos de reflexión e inflexión sobre mi interior.

Desde su descripción desgarrada desde dentro de Cuba, y poco después desde fuera y dentro de la isla sin salir de ella junto con Janet la holandesa, expresa el sentir de un pueblo y describe con exactitud los olores, los sabores, pero sobre todo la luminosidad de la propia isla y de sus gentes. En ese análisis, no hay distinción. El boxeador es implacable en sus comentarios, a veces duro en sus descripciones, y demasiado objetivo, viviendo en una situación anómala y diferente a sus coetáneos aún estando dentro de Cuba.

Este personaje que transita desde el desarraigo, hasta el más profundo sentimiento, deambula a veces cogiendo atajos, aún sabiendo que ellos le traerán consecuencias trágicas en el alma, pero siendo imprescindible para la supervivencia.

Creo que ese recorrido lo hace siempre acompañado sobre los cuerpos de las mujeres que van describiendo, que conforman su mapa particular de su vida...

Son ellas, las mujeres los vehículos que le hacen salir de la isla, y colocarse en un mundo extraño, frío, e injusto.

Es un personaje entrañable que choca con su inocencia de años de dictadura, en una Europa demasiado maleada y vieja.

Siempre busca Caramelón la forma de salirse victorioso de tremenda lucha, y como un púgil utiliza sus estrategias dentro de un mundo demasiado complicado para él, utilizando aquello con lo que entrenó durante años: Su cuerpo.

Es, en ese terreno donde realmente se siente seguro, y a veces actúa como un tremendo boxeador dedicando un tiempo al estudio del contrario, y configurando la forma más idónea de ganar los combates que la vida le va poniendo en sus puños.


Es a través los cuerpos de ellas, donde desarrolla esta contrarrevolución propia.

Havana Graffiti una sacudida, un latigazo, que no deja indiferente a nadie, su vuelta a la isla y su encontronazo en la realidad refleja un ir y venir entre lo usual y lo ajeno.

Vuelve a sus orígenes para volver a escapar, viendo la imposibilidad de mover nada allí, creyendo de nuevo, sin perder las esperanzas que algo cambiará allá donde va, y encontrándose de nuevo en el muro de la incomprensión y del problema de base: La emigración.

El Yoyo, ataca de lleno y sin preámbulos generosos el problema de las personas que han de salir de un país al que aman, e intentar vivir, o quizás sobrevivir en países extraños, donde no solo la lengua es la traba, también el clima, pero sobre todo las personas.

Transita en las diferentes Europas desde el más relajado España, hasta lugares donde los documentos oficiales casi no sirven para nada, la barrera es más que visible, y el personaje trata de salir de esa pelea como puede, aunque el contrincante sea demasiado tramposo.

Se encuentra pues en uno de los países donde la disciplina es más férrea, y donde los muros aún no se han derribado, su condición de emigrante le hace estar fuera de la ley aunque este dentro de ella.

Su paso por la Madre Patria, le hace estar un poco más cerca de sus gentes, aunque sea solo por ese acercamiento a la lengua, aunque sigue confiando en personas de las que cree ,que porque son de su país no le fallarán, cuando en realidad, quienes marcan su camino siguen siendo esas diversas mujeres con las que sigue estando...

Creo que a todas ellas, él las ha amado, y en todas ellas intentaba hacer las cosas bien, a pesar de las diversidades, y de las adversidades, pone en cada de una de las relaciones, desde la de Marimar la gallega, hasta la que se convertiría en su esposa Sabine la alemana y le daría una hija, todo su esfuerzo porque las relaciones funcionasen, a pesar de la pluralidad..

Pero es cuando Caramelón, se pone a filosofar y a reflexionar sobre su isla cuando más me impresiona.

Sus disertaciones que van dibujadas por las relaciones que establece con sus parientes, su padre, su madre, pero sobre todo con su padrino, son fiel reflejo de años de pensamientos en soledad, y no son conclusiones a ligera, sino bañadas por mucha lágrimas en la distancia, y muchos gorriones pasados en la nieve. Ahí el Yoyo y Caramelón se unen en una simbiosis perfecta no sabiendo dónde acaba uno y donde empieza la ficción.

Es ahí donde reluce la problemática de los cubanos en tierras extranjeras, pero también en su propia casa, y es ahí donde resplandece el trasfondo de Havana Graffiti, o es quizás la razón fundamental que ha llevado a este negro de fina pluma a escribir este libro.

La transición de ser un cubano en la isla con identidad propia, a ser un sin papeles sin posibilidad de trabajo remunerado decente, a ser ciudadano legal pero invisible, pasando por la xenofobia o como bien relata el Yoyo la intolerancia, y llegando ser un empleado con pleno derecho a jubilación, hace que le personaje este dando tumbos como si de un ciclón tropical se tratase.

El Yoyo pone sobre la mesa, y saca a la palestra lo peor de la emigración. Una Europa demasiado vieja, maleada y viciada, para acoger a una Cuba joven y sana salida de una dictadura que les ha marcado profundamente y todas las connotaciones que ello conlleva.

Es la impotencia del que se va, y sabe que solo podrá volver como extranjero a su país, o quizás no volver, y es ese camino que les deja El que tú sabes con casi todas las puertas cerradas, solo la unión con alguna extranjera le dará el pasaporte a esa nueva vida.

Y como colofón nos deleita con ese volver a la madriguera ,y recorrer la Cuba de ahora, y darse el encontronazo de los recuerdos que siempre se idealizaron, volver a la realidad cotidiana de esa Habana de sus calles, y sus gentes y de la realidad por subsistir. Es ahí donde la desilusión llega, y Caramelón queda atrapado en el sino del que esta aquí, y del que vive allí.

Havana Graffiti no es un libro amable, ni siquiera te deja una sonrisa, es un libro escrito desde el desgarro y la realidad, un documento histórico que cuenta un trozo de vida de uno, y millones de cubanos. Havana Graffiti te deja nostalgia, porqué está escrito desde el corazón, y creo que Yoyo se dejó un trozo de alma en este libro.

Enhorabuena Yoyo, es un gran libro que todos tendríamos que leer, los de aquí y los de allá para comprender más la vida y a sus gentes. Gracias.

Angels Vinuesa