martes, noviembre 25, 2008

LA REVOLUCIÓN DE LOS PLATOS




LA REVOLUCIÓN DE LOS PLATOS

Si alguien tiene la culpa este es, un señor que revolucionó la televisión con sus platos, este mérito se le debe no únicamente, pero si mediaticamente al Sr. Arguiñano.

El otro día , en uno de esos mediodías que suelo comer sola , en una mesita demasiado bajita pero que da como panorama al televisor , y eso siempre acompaña , me di de bruces con el programa de este cocinero que ajustándose a la crisis , preparaba comidas económicas y encima fáciles de preparar . Me quedé pensando en las comidas que mi madre confeccionaba todos los mediodías, y que sorprendía por la variedad y el gusto.

Mi madre , Teresa , en esa mescolanza de cocina extremeña , en plena simbiosis con la cocina catalana , que aprendió gracias a la convivencia con mis padrinos catalanes , en esos realquileres de los años cincuenta , supo combinando la economía y el gusto, darnos una alimentación que nada tiene que envidiar a la actual .

En sus platos , guisados con el tiempo que tenia una madre para cocinar , mientras se lavaba la ropa en el lavadero de tamaño súper , que cada casa tenia , a mano sin Ariel ni nada , con esos jabones de color amarillo que dejaban la ropa sin una triste mancha , , los platos estaban compuestos de todos esos ingredientes que después y , en mis estudios de Dietética volví a recordar y estudiar, pero sin tantos apelativos raros .

Eran comidas nutritivas, donde no faltaba ni tan solo uno de los extensos componentes de la dieta Mediterránea. El aceite de oliva, traído de Extremadura donde cuando suelo ir le explico a mis hijas que allí también tenemos un trocito de tierra que no se olviden de los campos de olivos y encinas,.

Ese aceite de sabor denso, que daba a las comidas un sabor tan especial. No faltaban tampoco ni las legumbres, que después metimos en el cajón de los recuerdos, ni la fruta o la verdura.
Años mas tarde y cuando nosotras , estudiantes universitarias , decidimos convertirnos en súper womans , accedimos al trabajo remunerado , y a compaginar las labores domésticos y la cocina , ésta se doblego a un segundo plano dejando paso, a las prisas y a todos aquellos elementos de moda que nos imbuían en una forma de comer sobreañadida de colesterol y grasas .

Los hijos trajeron a nuestras casas , una remodelación de la cocina , obviamente por las necesidades cotidianas de la crianza , que posteriormente y a medida que los hijos se hicieron mayores volvimos a dejar en la sombra lo que realmente nos alimentaba y nos nutria .

Es curioso que siempre en la historia , en tiempos de crisis se vuelva a la cocina tradicional , y se redescubra una cocina que parece que , con la bonanza se esconda.

Los cocidos, la sopa del pobre, las lentejas con chorizo, o el gazpacho han salido precisamente de esos momentos cruciales de la historia.

Me gustó que el otro día , Arguiñano , que es un cocinero como la copa de un pino , se ajustara los machos , y aprovechara esos momentos televisivos para ayudar a las familias que ven que sus ingresos están mermados por el paro , para darle soluciones económicas sin dejar de lado el placer por una buen comida.

Felicidades Karlos

Angels Vinuesa

2 comentarios:

angels dijo...

Contestacion del equipo de Arguiñano..


Muchísimas gracias por su mensaje!



Se lo enseñaremos a Karlos, ya verá cómo le gusta.



¡Un fuerte abrazo de parte de Karlos y de todo su equipo!

MANUEL dijo...

Suerte que tenías a tu madre para prepararte esos platos tan exquisitos. Yo me pasé la infancia y parte de la juventud interno, comiendo platos tradicionales, pero no tan ricos como los de la Sra. Teresa.
Felices fiesta y que la salud no os canse ni a ti ni a tu familia
Besos
Manolo M. F.