lunes, mayo 18, 2009

LA MUERTE DE UN POETA





Un poeta no muere nunca porque deja en la memoria de cada lector una pizca de su poesía. Ha muerto Mario Benedetti en su Montevideo a la edad de 88 años. Cuentan que desde que falleció su esposa, su poesía se había vuelto más sombría. Que sus versos destilaban tristeza y añoranza.
Ha dejado su obra inacabada “Biografía para encontrarme “, un titulo significativo de su estado de animo.
Grandes cantautores españoles le han puesto las notas del pentagrama a sus letras, Joan Manuel Serrat, y otros que han dejado que la música acaricie sus bellas palabras.
Galardonado con el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, y el premio Iberoamericano Juan Marti, era autor de más de ochenta libros de poesía, novelas, cuentos y ensayos.
Dejo en este lugar de encuentro una de las poesías más bellas que he leído:
Ausencia de Dios (Mario Benedetti)

Digamos que te alejas definitivamente
hacia el pozo de olvido que prefieres,
pero la mejor parte de tu espacio,
en realidad la única constante de tu espacio,
quedará para siempre en mí, doliente,
persuadida, frustrada, silenciosa,
quedará en mí tu corazón inerte y sustancial,
tu corazón de una promesa única
en mí que estoy enteramente solo
sobreviviéndote.

Después de ese dolor redondo y eficaz,
pacientemente agrio, de invencible ternura,
ya no importa que use tu insoportable ausencia
ni que me atreva a preguntar si cabes
como siempre en una palabra.

Lo cierto es que ahora ya no estás en mi noche
desgarradoramente idéntica a las otras
que repetí buscándote, rodeándote.
Hay solamente un eco irremediable
de mi voz como niño, esa que no sabía.

Ahora que miedo inútil, qué vergüenza
no tener oración para morder,
no tener fe para clavar las uñas,
no tener nada más que la noche,
saber que Dios se muere, se resbala,
que Dios retrocede con los brazos cerrados,
con los labios cerrados, con la niebla,
como un campanario atrozmente en ruinas
que desandará siglos de ceniza.

Es tarde. Sin embargo yo daría
todos los juramentos y las lluvias,
las paredes con insultos y mimos,
las ventanas de invierno, el mar a veces,
por no tener tu corazón en mí,
tu corazón inevitable y doloroso
en mí que estoy enteramente solo
sobreviviéndote

Que sigan habiendo poetas que sepan reflejar con ternura y exquisitez todos aquellos sentimientos, la vida sin ellos seria rutina.
Un consejo tómese un rato al día para relajarse, acostumbrados al estrés diario, necesitamos un instante para nosotros... la poesia es un buen antidoto para la tristeza.

¡Descanse en paz!

Angels Vinuesa

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