jueves, diciembre 03, 2009

EL ASCENSOR DE MI CENTRO DE ASISTENCIA PRIMARIA






Tenemos un solo ascensor, y encima pequeño por lo que la sensación de ahogo cuando subimos o bajamos, tanto personal sanitario como personas que se vienen a visitar es asfixiante.

Siempre que subo en él ,tengo la sensación que somos una población vieja y enferma.

Es una sensación de hastío, y al mismo tiempo de revulsión.

El Sistema Sanitario aguanta una presión asistencial en muchas ocasiones que le supera.

Hoy en uno de esos viajes , he contemplado con estupefacción que podría representar nuestra sociedad , una sociedad marcada por dos factores , la vejez y la emigración .
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Subíamos seis personas , de ellas , cuatro eran jubilados que resoplaban aparte de sus achaques por todo en general , otra, era yo, personal sanitario en activo , representando ese estatus trabajador que cotiza y paga aguantando el chaparrón , de la economía ,no se si de “ la sostenible” que ahora se anuncia con gran “ bombo y platillo” , y la otra persona era una mujer musulmana , con un carrito y un niño de unos dos años .

En aquel pequeño habitáculo , donde cada uno mira y remira al que tiene enfrente o al techo , el compendio de flujo de personas representaban en aquel instante que duraba el tiempo de subida del ascensor a pisos superiores , la sociedad actual .

Era un fotografía en instantánea de los diferente estratos ,el de población activa (que representaba yo ) claramente en minoría , el de jubilados ( que me cuadriplicaban ), y el de la población emigrante , que es la que está subiendo como la espuma la tasa de natalidad .

Faltaba, pensé en esos segundos , un representante del paro , que sería el que tendría edad para estar trabajando, pero que cobra el subsidio de desempleo, y con ello completaríamos el mapa actual .

Es curioso como a veces los pequeños instantes, pueden darte un gran abanico de posibilidades imaginativas.

La sociedad española no dista demasiado de otras sociedades europeas, aunque ahora nos hagan creer que estamos a la cola de todos. Sin embargo tiene rasgos diferenciados y peculiares.

Seguimos siendo una sociedad con una tendencia al envejecimiento, aunque este dato puede estar equilibrándose con el flujo migratorio de familias jóvenes y con el nacimiento de hijos.
Pensábamos que ya habíamos alcanzado la estabilidad, y el establecimiento de una clase media cuando nos apabulló la crisis , y el jinete tenia un pie en el estribo y otro levantado , y la caída fue espectacular .

Ha sido en este tiempo cuando la bolsa de la pobreza y también, la riqueza se ha cobrado demasiadas victimas.

Apostamos nuestro futuro en la construcción y el turismo , aprovechándonos de nuestro clima y nuestras playas , sin embargo "los royalties" en la actividad industrial se los llevaban otros , pues nuestra industria dependía demasiado de patentes extranjeras , y nuestra economía acabó pinchando las dos ruedas .

El problema de la sociedad actual, se basa en la individualidad de cada uno , que quiere vivir bien , sin preocuparse demasiado por el vecino , que está bien la austeridad para los otros , sobre todo los políticos , pero menos para uno propio, siempre y cuando se mantenga el bienestar personal, y en definitiva somos poco solidarios.

Creemos con demasiada frecuencia que los objetivos de los dirigentes de los partidos , se mueven solo con fines políticos, y que solo les sirven para promocionarse socialmente .

Ni siquiera los sindicatos, tan activos en otros tiempos, ahora se muestran descafeinados, y han cambiado la palabra" lucha ", por "el acuerdo amistoso"

Lo único que se mantiene homogéneo y compacto a pesar de los conflictos internos, es la familia que sigue siendo un valor seguro en bolsa. , y que es quizás la única solidaridad que unos mueva. A pesar del aumento del índice de divorcios que crece exponencialmente, y que ahora ha quedado frenado porque la única unión es la hipoteca del piso , y la problemática actual de a afrontar el pago en solitario .
De hecho uno de los nuevos sin techo son los divorciados, que no pueden asumir el pago a sus descendientes.


Llego al segundo piso, y tengo que bajar.
¡Madre mía, lo que se puede pensar en pocos segundos!
Mis hijas me dirían eso de...
-¡Mamá se te va la olla!
- Si ,si lo que queráis , pero el ascensor de mi centro de asistencia primera es un buen objetivo en minúscula de la sociedad actual , y como ella está encerrada en sus propias limitaciones , aunque en el mío se puede salir sin problemas y los que quedaron dentro fueron paradójicamente , los jubilados , y la mujer musulmana con el hijo …

¡Curioso!

Angels Vinuesa

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