sábado, julio 10, 2010

EL VERANO DEL TAROT






EL VERANO DEL TAROT

Nota de la autora :
(Este relato es mágico,
confía en los arcanos mayores )


Le dijeron que las cartas predecían que le vería ese verano . Eran concluyentes en ese sentido y siempre machaconamente daban el mismo resultado .

¡Este verano tendrás un encuentro con él!

-Será en un Paseo de Palmeras , justo el mar a la derecha . El irá distraído hablando con un amigo- al que la mujer ni conocía , ni sabia de su existencia .

Si todas las veces repetía machaconamente la predicción, tenia que ser cierta .

La mujer paseaba cada tarde , el mar a su derecha por aquel paseo de palmeras esperando que la predicción se cumpliera .Iba con los ojos muy abiertos ,observando a todos lo que cruzaban en su camino...buscando en cada rostro , en cada mirada ....

Siempre al atardecer, siempre el mar a la diestra .

Cuando llegaba al final del paseo , pensaba que al volver ya el mar quedaría a la izquierda . No se cumpliría la predicción .Y volvía meditabunda pensando , hoy no seria posible ..¡Quizás mañana!

De nuevo consultaba siempre con voces distintas , siempre la misma predicción , siempre al atardecer él aparecería . Y aunque fuera realmente imposible que eso ocurriera , ella siempre esperaba un milagro .

Las cartas del tarot nunca mienten , se decía .Lo único que no aciertan es el tiempo, pensando que ellas , aquellas cartas demostraban solo los arquetipos de la vida humana .

Pero ella infatigablemente seguía preguntando , y ellas ,las cartas siempre asentían .

Tendría que ser aquel paseo de palmeras , ya que ella no conocía otro .
Y tendría que ser aquel pavimento de baldosas corroídas por el mar por el que sus pasos la llevaran a ese encuentro .

No podría ser otro , ni tampoco otro lugar .





La preediciones cada vez se hacían mas inexplicables , y la mujer seguía confiando , ya adobada en el mundo de la magia . Estaba como hechizada por los Arcanos que perseguían su sombra .Los detalles eran precisos. La sensaciones reales .Tenia que ocurrir así tal como lo describían .

No existía ninguna razón lógica para que ello se cumpliera . Nada sabía de aquel hombre que un día hacia ya dos años ,la abandonara. Desconocía su vida actual , y sin embargo seguía confiando en que aparecería de una forma simplona .


Por arte de magia ,porque las cartas lo decían .

En cada ocasión los arcanos jugaban con su destino .

Cuando la Rueda de la Fortuna le decía que seria de inmediato .El Ermitaño la catapultaba a la noche de los infortunios en un tiempo indeterminado.

Volvía el Sol para hacer renacer la esperanza, pero seguía con el Colgado para manifestarle que todo estaba estático sin movimiento. Atrapado en el tiempo del Ermitaño

Y cuando ya sus temores eran mas fatídicos , volvía el Mundo victorioso para seguir jugando con ella , con sus ilusiones baldías, con sus esperanzas yertas.

..................

Entonces ella, la mujer , salía a caminar siempre con el mar a la diestra , por aquel paseo de palmeras esperando que él pareciera y cuando llegaba al final del paseo , pensaba que ya no se cumpliría porque tenia que volver el camino andado.

Era entonces cuando llegaba la Torre , para darle definitivamente el último puyazo de muerte , y para avisarle que todo estaba roto y que nada volvería a ser lo que pudo ser.

Que el tiempo había pasado.

Era en esos momentos cuando ella , pensaba para consolarse que las situaciones no eran eternas ,y que tanto sufrimiento era el peso que tenia que pagar , sintiéndose entonces liberada .

Pero la Estrella de nuevo le hacia renacer nuevas esperanzas y volvía cada atardecer a recorrer el Paseo de las Palmeras .

Era entonces cuando ya casi rozaba el infinito de la felicidad , cuando el Carro le anunciaba definitivamente su llegada .

La mujer se sentía entonces exultante de belleza y armonía .Tenia que ser entonces , cuando el tiempo de espera había finalizado .

Y el Carro venía acompañado por el Emperador , que era él y la Emperatriz que la representaba a ella . Tenia que ser el Emperador que llegaba con el Carro , estaba completamente segura .

Y la mujer se arreglaba , y volvía a pasear por el paseo de la palmeras , siempre con el mar a la diestra como le habían predicho.

Cuando volvía , la Suma Sacerdotisa le informaba que debería seguir meditando, que el secreto estaba en algún lugar y que la mujer debería encontrarlo .Y la Suma Sacerdotisa era una mujer sabia .

Y la mujer entonces pensaba hacia el interior de su alma .¿Dónde estaría su respuesta?

Y entonces el Mago le anunciaba que era un hombre joven , no el Emperador que venia acompañado por la Emperatriz porque ellos ya habían volado .

-¡No! , se revelaba ella .

-¡No puede ser!. El Mago no es el que ha de venir , y entonces el Sumo Sacerdote le decía que era la Justicia divina y que ocurría cuando tendría que suceder . No antes ni después .

..Que debería tener paciencia ..

El tiempo ...

Y cuando ella , la mujer se sentía cansada .Los Enamorados le decían que volvía a renacer el amor . pero el amor compartido .
Que quizás existía otra mujer ,y que por ello no se cumplía la predicción .

Pero la Fuerza le indicaba que ella , la mujer , guardaba dentro de su corazón aún resistencia .

Y entones volvía a pasear siempre con el mar a la diestra , por el paseo de las Palmeras.

El Diablo entonces le anunciaba que las fuerzas terrenales podían haber modificado la situación , Y Luna le decía , que él quizás estuviera confundido , que posiblemente tenia otras preocupaciones que no eran ella.




Y paso Junio ...

Y paso Julio ...

Y paso Agosto ...


Los Arcanos hicieron complot divino entre ellos con esa combinación mágica y entonces quedaron mudos ...

Y la mujer , cansada y abatida ya cuando el otoño empezó a clarear ,las hojas de los árboles cubrieron el paseo , y el aire y la ventisca hicieron que mar rugiera desde el ocaso azotando en su rostro..

Se dió cuenta que ya no se podría cumplir porque ya el escenario no era el mismo . Y aunque el paseo de las Palmeras continuase allí las circunstancias habían cambiado .

El sol ya no calentaba igual que en la predicción y entonces ya no se podía cumplir el deseo de encontrarse con él .

Solo el destino había jugado con ella ...

Nada más

Y nunca supo que la respuesta era la Templanza , que era la única carta del Tarot que nunca entendió.


Angels Vinuesa

ÉL, SIEMPRE LE ESCRIBÍA CARTAS….







Él, el chico, siempre le escribía cartas inocentes y pueriles. En ellas, redactadas con excelente ortografía, le hacía participe a ella, la chica, de su vida...
Después la releía , la doblaba cuidadosamente , la introducía en el sobre , y escribía con grandes letras su dirección.
La sabia de memoria, colocaba un sello en la parte superior derecha dirigiéndose a buscar un buzón.

Esta acción se había convertido en una rutina, salía alegremente a la calle, y a medida que se acercaba la buzón y cuando solo le separaban dos pasos, descuidadamente daba un beso en el sobre, escondiéndose de los transeúntes y la enviaba.

Tenía la certeza que, ella, la chica, la recibiría en pocos días e imaginaba que cara pondría al recibirla.
Solo ese pensamiento, le hacia sonreír y ser feliz.

Esperaba unos días, y salía disparado a mirar su buzón.
-Seguro que ya tengo noticias –pensaba-

Y nunca se equivocaba. Allí estaba la carta de ella.
La escondía en un bolsillo, y entraba en su casa .Entonces se metía en su habitación, y a solas la abría cuidadosamente.

Sus letras… era la caligrafía de la chica, la reconocía al instante, y sentía que le embargaba una emoción intensa. Muchas veces esperaba antes de leerla unos instantes hasta que su corazón recobrase el ritmo normal.

Abría el sobre casi sin romperlo, ya era una especialista en eso, y se estiraba en la cama, respiraba hondo y procedía a su lectura.

Sus palabras... sus muestras de afecto, sus andanzas, su forma de vida…
La leía y releía una y otra vez, buscando cada punto , cada exclamación , e intentaba pensar en que lugar la había escrito , como estaría sentada , si haría aquel mohín, tan característico con su chata nariz ..

Buscaba seguidamente aquella foto en blanco y negro, y repasaba con sus dedos sus facciones. ¡Era tan guapa aquella chica!...

Volvía de nuevo a leer la carta, y la guardaba en aquella caja que guardaba en el cajón de su escritorio.
Tenia almacenadas muchas, todas las que ella le escribiera, junto con las fotos en las que estaban los dos.

…………………..
Pasó el tiempo, y las cartas se espaciaron , y nunca más volvió a saber donde guardó con tanto celo aquella maldita caja.

Pasaron los años, y la vida transcurrió de una forma extraña. Vinieron los hijos, los achaques, los amoríos y el divorcio...

Nunca más se volvió a acordar de aquella caja.
En muchas ocasiones pensaba en ella, y en como le habría ido la vida... pero después y en el transcurso de los años la olvidó completamente.
Desterró aquel recuerdo para siempre de su vida. Lo arrinconó en algún desván de su memoria, sepultándolo en lo más hondo de su alma.

……………………….
Transcurrió el tiempo, y un día en su correo electrónico llegó un mail. Ella, la mujer, recibía muchos y variados, de amigos, trabajo... pero algo le llamó la atención.
Al verlo, algo se despertó dentro de ella. Fue como un resorte, una campanilla, un aviso.
Intentó restarle importancia, y pensar que aquello no era más que una coincidencia, una casualidad...

Hacia tanto tiempo que nadie la llamaba así. De hecho solo existía una persona en este mundo que la hubiese llamado de aquella forma.

Se puso a temblar como la chica que recibía las cartas , y por un momento, en su mente , resurgieron las imágenes de cómo ella corría a mirar al buzón , para ver si él , el chico, le contestaba .

Cuando recibía la carta, corría a su habitación, y se estiraba en la cama, aunque antes , esperaba unos momentos hasta que su corazón dejaba de latir con fuerza.

…Su letra… la reconocía al instante, era inconfundible. Pasados unos minutos abría el sobre con precipitación, y la leía varias veces. Primero apresuradamente, después, deteniéndose en cada punto, en cada exclamación... en como explicaba su vida lejos de ella.

Más tarde se levantaba y abría e cajón de su escritorio, para ver aquella foto en blanco y negro de ella junto a él, que guardaba celosamente.

Pasó el tiempo, y las cartas se espaciaron y nunca más volvió a saber donde guardó con tanto celo aquellas cartas...
………………………

Pasaron los años y la vida transcurrió de una forma extraña. Vinieron los hijos, los achaques, los amoríos y el divorcio...

Y ella siguió pensando en él, cada día, cada instante, y en como le habría ido la vida sin ella.

Y nunca le olvidó.
………………………………….

Ahora, delante de su pantalla del ordenador leía aquel saludo .Tenia que ser él, no podía ser ninguna persona más. Nadie la llamaba así.
Y esperó aún unos segundos hasta que su corazón dejara de latir deprisa antes de abrir el correo electrónico.

Pasaron unos instantes que resultaron interminables hasta que al final, ella, la mujer, se decidiera a hacerlo.

-¿Aún me recuerdas?- rezaba el mail.


Y recordó, como siempre lo había hecho, que cada diez de octubre, él cumplía años.

Busco en el ordenador aquella foto, con los colores nítidos de un mar al fondo, la miró, como tantas veces lo había hecho en los últimos tiempos, su mirada, su media sonrisa, su gran envergadura, aquella ternura que desprendía y suspiró.

Estuvo un buen rato contemplando aquellas facciones, la expresión de su cara y sintió un volcán de emociones perdidas, y hasta una lágrima se derramó por su rostro.

Minimizó la imagen, y clicó en el mail responder. Sin dudarlo un instante escribió:

¡Feliz, 50 cumpleaños!

Angels Vinuesa

viernes, julio 09, 2010

CAYUCOS.HISTORIA DE UNA ESPERANZA









Era noche cerrada cuando alcanzaron la embarcación, resultaba evidente que los cuarenta viajeros no cabían en el cayuco. Las tablas desvencijadas por la corrosión del mar, zozobraban peligrosamente antes de zarpar.

Habían recorrido un largo y angosto camino antes de llegar al punto de partida. Prolongado y costoso, ya que el pago que tuvieron que hacer era todo lo que tenían.

Se hicieron a la mar oscura en medio de la niebla. Llevaban a sus espaldas, el hambre, las luchas por conflictos bélicos que se prolongaban en un tiempo indefinido sin ninguna razón aparente, y sin embargo, y a pesar de todo ello, nunca dudaron en lanzarse a la aventura, cuyo fin fuese posiblemente la muerte.

Nada tenía que perder, porque ya lo habían perdido todo.

No comprendían como un país rico en reservas naturales, estuviera agonizando en tierras áridas y estériles. Que a pesar de concederles ayudas internacionales, siempre se extraviaran en recodos equivocados.

¿Qué podían esperar de un país que no era capaz de erradicar la picadura de un mosquito? Que no se veía capaz de frenar el avance del Sida.

Nadie en su sano juicio, invertiría en un capital humano cuyo final se encontraba en la treintena. Que su principal mano de obra eran niños en supuesta edad escolar. Donde la globalización era una palabra desconocida.

Y de esta forma, la hermosa África agonizaba, desterrando a sus habitantes en busca de algo mejor, aunque eso mejor sea una botella de agua y un bocadillo al llegar a la península, mientras que algunos deciden su destino de nuevo.

......................

El océano rugía desde sus entrañas haciendo que la endeble embarcación se balanceara a merced de las olas como una marioneta.

Pasaban las horas, la sed, y el hambre hacían mella en aquellos cuarenta náufragos de la vida. Pero era el miedo su peor enemigo: miedo a no alcanzar la costa, miedo de tocar la libertad con la mano y no llegar a acariciarla, miedo a descubrir que los sueños de la partida se convirtieran en cenizas.

El cayuco avanzaba lentamente hacia la costa, el frío de la noche impregnaba los ropajes, y resonaba en toda la embarcación el castañear de los dientes como una terrorífica melodía salvaje, en medio de la oscuridad helada.

Estaba claro que no llegarían todos a buen puerto. Los más débiles, los más frágiles perecerían en el camino. Y entonces deberían ir lanzando sus cuerpos inertes para que les abrazara el océano.

La noche...
El frío...
El miedo...

Pasaban las horas, y el océano no amainaba, solo de vez en cuando aligeraban el peso con los que iban expirando. La esperanza como mástil cada vez se alejaba más, y creyeron que quizás el rumbo de la embarcación se había volteado.

...........

De repente un ruido de sirena les despertó del sopor, solo quedaban diez de los cuarenta que salieran. Una fuerte luz iluminó sus oscuros rostros, y una voz resonó en los tímpanos.
No entendían nada de lo que decían, pero estaban seguros que esas voces eran su tabla de salvación.
Se miraron entre ellos, con los ojos asustados aún por la travesía y quedaron inmóviles. Esa sirena se acercaba y las voces cada vez eran más insistentes.

Nadie habló...
El silencio...
El miedo...

Después todo ocurrió muy rápido. Les remolcaron como a fardos hasta el puerto. Allí les desembarcaron dándoles mantas, agua y comida..

Pero mientras esto ocurría, en ese preciso segundo, como si fuera un doble espejo, a bastantes leguas de la costa, el mismo hecho estaba ocurriendo como un eco de nuevo..

Con otros hombres
Con otras esperanzas...


Era noche cerrada cuando alcanzaron la embarcación, resultaba evidente que los cuarenta viajeros no cabían en el cayuco. Las tablas desvencijadas por la corrosión del mar, zozobraban peligrosamente antes de zarpar.


Angels Vinuesa

EL BAILE DE LAS MÁSCARAS









Se vistió con sus mejores galas, cambió sus lágrimas por sonrisas su ansiedad por serenidad, su impaciencia por calma, su tristeza por una sonrisa y hasta se colocó un titulo aristocrático: Lady.

No sabía entonces que en el mar de los bits se encontraría con él. Fue por una casualidad o quizás el azar que le hizo toparse de bruces con el hombre.

Pronto la Lady, se dio cuenta que era él, el hombre que ella conocía, pero guardó silencio. Sentía tanto temor que se volviera a marchar, que huyera de nuevo de su vida dejándola con el alma seca, que aspiró hondo y reprimió sus sentimientos.

Él no podía ver su rostro, ni podía oler su perfume. Sólo podía sentir su cercanía detrás del cristal.

Ella inventó una vida de paisajes distintos para que no tuviese la más mínima sospecha que fuera ella y volviera de desparecer. Pero abrió su alma de mujer para que el hombre la conociese.

No era la Lady, la que hablaba sino la mujer serena, desde el interior de sus intrigas. Fue sincera en eso, desgarradamente franca. Y le explicó facetas de su vida que eran reales y que él desconocía por la lejanía en el tiempo.

Y le habló desde el corazón solitario conteniendo la respiración en cada letra, tropezándose las emociones atrancadas por el miedo que despareciese nuevamente de su vida.

Él le hablaba desde el alma, expresando emociones que ella recogía y compartía. No podía creerse que el hombre de la canción fuese él. Que ese ser que tecleaba detrás del cristal fuese el hombre amado y deseado desde la noche de los tiempos.

Ella, la lady reconocía cada palabra, cada expresión, y hasta podía imaginar su sonrisa, y entonces sus dedos se le agarrotaban y un nudo le subía a la garganta haciéndola toser.


Imaginaron un mundo de ensoñaciones. Vivieron viajes inolvidables, rieron y lloraron desde las esquinas solitarias de las sensaciones.

Él, el hombre, pensando que nunca la conocería, ella, La Lady, sabiendo que no podía delatarse. Estuvo en un tris de confesarle que era ella, aquella que conocía, pero no pudo por más que lo intentó. Sus esfuerzos fueron baldíos. El miedo la frenaba. El terror de volver a perderlo.

Solo quería alargar esa comunicación, tener la oportunidad de demostrarle la persona que era, y que él, el hombre, nunca había conocido. Nunca le engañó en eso, siempre fue ella misma con la más absoluta sinceridad.

...........................

Imaginaron una casa delante del mar, y hasta le puso su nombre. Él decía que plantaría un árbol, y que ella, la lady acudiría cada noche para acompañarlo. Y que llamaría a las sirenas para que le hiciesen compañía en las noches oscuras sentado en las rocas, con solo la luz de faro iluminándoles intermitentemente.

Le podía imaginar sentado frente el azul intenso del océano, con la vista en el horizonte, su cara tranquila, una media sonrisa. Y hasta podía oír el rumor de las olas al chocar contra las rocas.

Entonces, él, el hombre, escuchaba ese sonido mágico que venia de lejos, de muy lejos y que le llamaba en el silencio de la noche. Era ella, la lady, que desde otros mares le susurraba confidencias al oído, que le lanzaba un llanto ahogado por las risas y por la nostalgia.

Y era, en ese preciso instante, cuando ella, La Lady, le hacía mirar al azul de la noche, y cogía una estrella lanzándola fugazmente para que él la observase. Él, el hombre, la reconocía al instante y entonces sabia que ella estaba allí, y su fantasmagórica presencia le sobrecogía y le hacia estremecer.

La Lady, una noche colocó en el mar, ese otro mar, una botella con un mensaje para él y hoy quizás, posiblemente repose en el fondo enterrado por el olvido.

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Pero un día, él, el hombre, desapareció de nuevo, y ella, la Lady volvió a quedarse sola, con esa soledad del alma que oprime, que desgasta, que duele.

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Y cuentan que muchas noches, el fantasma de la Lady, vaga por la casa solitaria que lleva su nombre. Y que cuando el faro le alumbra, se la ve sentada a los pies de aquel árbol, que el hombre plantó para ella. Y que lleva en la mano aquella botella con el mensaje que rescató del fondo del océano y que los delfines le trajeron, con un mensaje de amor, y de confesión.

Y explica el farero que el fantasma de la Lady, descalza, con un vestido blanco, el cabello al viento, acude cada noche a la casa cuando él esta, y después se interna en el océano perdiéndose entre la bruma.

Aunque él, el hombre, nunca la ve, pero nota su presencia, y aspira desde la ventana el perfume que creó para ella, y entonces sentado en la mecedora sonríe y se duerme. Y ella, se queda a su lado para velar su sueño susurrándole una nana de amor.

Ella, la lady está con él, como siempre estuvo, y posiblemente como siempre estará. Aunque él, el hombre, nunca supo ver sus lágrimas.

Y cuentan que cuando él se va, el fantasma de la Lady se queda en la casa, y muchas noches pueden verla vagando por la playa solitaria cuando el faro la ilumina, esperando su regreso.


Angels Vinuesa

Diario de una muerte anunciada



Diario de una muerte anunciada

De como llegó esta carta a mis manos dería dificil de explicar , al menos de una forma racional.De todas formas ahí está.. imagino que dónde debe estar ..

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L.C.K.... escribe ...


De cómo me siento, solo Dios lo sabe. Estoy inerte, creo estar muerta en vida. Mis ilusiones han ido decayendo en un vertiginoso río, que ha ido hundiéndose más y más.

He tocado fondo, eso lo se, y a veces mi mente se queda bloqueada, asustándome a mi misma.

He entrado en un ostracismo de las ideas, en la más absoluta soledad interior, no interesándome nada ni nadie.
Me salva quizás el amor a mis hijos, que siguen estando a mi lado. Pero a veces siento que eso ni siquiera me sirve. Es sin embargo una terrible crueldad por mi parte, un somero egoísmo de mi misma.

Mi vida ha ido dando tumbos hasta soterrarse en la más profunda depresión.
He pasado los últimos meses encerrada entre las cuatro paredes de mi casa y aunque tuviese la necesidad de salir, volvía corriendo a recluirme.

Cada vez mas encerrada en mí misma, como queriendo encontrar respuestas concretas al sentido de mi vida. Pero no encontrando nada para mitigar mi dolor.

Es, en si un tremendo fracaso o así me siento yo, fracaso de las ideas, engañada por muchos, criticada por otros, olvidada por todos en definitiva.

He sentido soledad buscada y al mismo tiempo detestada. Y mi mente se siente ahora embotada, cansada, intoxicada de ideas absurdas que me han torturado psicológicamente.

He desistido ponerme en tratamiento farmacológico. No creo en ese tipo de terapias, y aunque he coqueteado con la medicina alternativa no he llegado a profundizar, quizás porque en el fondo siempre he creído que algo mágico sucedería.

He pensado que las cuestiones se solucionarían de forma azárica .He fundamentado mis deseos en una amalgama de cuestiones pseudoreligiosas, solicitándole a santos y vírgenes que se produjese un milagro.

Realmente he pensado que las formas esotéricas pudiesen salvar mi situación personal , santeras ,tarot , brujas y Ángeles . Era quizás la única tabla de salvación posible o al menos yo así lo creía.

Pero mi mente ordenada y controlada antaño ahora se siente como oprimida dentro de mi cabeza.

He dormido demasiado y he soñado con personas que nunca llegue a imaginar. Mis sueños son la representación de mi estado de ánimo.

Se que en este eremitaje al que me someto voluntariamente es autodestructivo y que, a pesar de los consejos de mis amigos yo realmente hago justamente lo contrario.

Es como una repulsión hacia el exterior como diciendo, vosotros me habéis dañado y yo os daño a vosotros, aunque la que se daña realmente siga siendo yo misma.

Estoy convencida que aunque solo sea por no defraudar a mi familia debo intentar en este viaje encontrarme conmigo misma y volver a tener ilusión de vivir.

Eso seria de nuevo una idea mágica de la solución. Que este viaje sirviera de bálsamo al menos como entreacto de mi vida.

La verdad es que no estoy muy convencida que esto ocurra, ni siquiera tengo al intención de forzar a que esto suceda.

Seguiré dejándome llevar por la corriente de este destino por la que me siento arrastrada, vapuleada y oprimida...


Nota: Esta mujer , se suicidió el dia 8 de Marzo de 1889, con la iniciciales L.C.K

EL SECRETO ENCANTADO DE LA PLATJA LLARGA DE SALOU




EL SECRETO ENCANTADO DE LA PLATJA LLARGA DE SALOU

Al abrigo de los pinos, descendiendo unas escaleras sinuosas , y que hacen poner a prueba tu resistencia física , aparece sorpresivamente la Platja Llarga de Salou.
Es una playa alargada , de arena blanca , limpia y fina .

Entiendo una vez que estoy en la playa que está presa de un encantamiento .
Enseguida detecto al llegar que algo ocurre , pero quizás las retinas de mis ojos deberían entreabrirse un poco más , para ver entre sueños lo que en aquella playa había sucedido .

Necesitaba mecerme en el sonido de las olas , en ese monótono ir y venir de la espuma blanca para poder escuchar en la lejanía la voz del pirata Negresco. Yo entonces no sabia que se trataba de ese personaje de leyenda de la historia , pero los acontecimientos que ocurrían ese día , harían que estuviera mas cerca de él de lo que nunca había ni siquiera imaginado .
....................................

De repente vi aprecer su Galeón entre la calina , una ventosa tarde de Julio , cuando el Mestral se acomoda en el Mediterráneo haciéndolo tambalear .El enclave estratégico de la playa es perfecto, abrigado por las colinas que lo circundan, por esta situación , la playa queda protegida de miradas furtivas , solo el faro de Salou es fiel espectador del trasiego de los barcos .
El barco es un Galeón berberisco , y puedo vislumbrar en la lejanía, más de cien hombres a bordo . Los veo en esa ensoñación que estoy presa ,y que me tiene amarrada al suelo de la playa , inmóvil como una estatua de cera .

El barco se acercaba , y yo no podía hacer nada por moverme de esa posición.
Me aterrorizaba imaginar verlos saltar a la arena , con sus machetes y sus pobladas barbas , pañuelo en la cabeza blancos y rojos .
Los vi saltar a un bote que descendió desde la proa del barco ,hombres rudos , que venían hacia mi remando , furiosamente , al unísono de las canciones que entonaban , en un lenguaje que no reconocía .
Amarraron el bote , y descendieron a la arena ...
-¡Me verán! – Era imposible que no se dieran cuenta de mi presencia ...

Pero ocurrió algo insólito, pasaron junto a mi , y ni siquiera se percataron de mi presencia.
-¡Dios , no me ven!-pensé presa del pánico ante su cercanía.

Al parecer era invisible a sus miradas , pero eso me suponía ser espectadora de lo que allí iba a suceder .

......................
-¡No hay nadie!- dijo un hombretón , de poblada barba y un parche negro en el ojo izquierdo .
Estaban a escasos metros de mi , podía observarlos con detenimiento , sus sucios ropajes y hasta podía oler su fétido aroma que intoxicaba mis sentidos .

-Esta playa nos puede servir – dijo otro hombre , bajito y con la cara comida por la viruela.

Discutían entre ellos calibrando la situación . Hablaban en voz alta , casi a voces..

Entonces el hombretón de poblada barba le dijo al canijo:
-¡Ves a buscar al capital Negresco!-

¡Negresco!-pensé

En ese momento ladee mi cabeza hacia la izquierda de la playa , donde supuestamente debería estar el hotel del mismo nombre.

-¡No había nada!

Sola las rocas que bordeaban toda la orilla y una colina llena de pinos , con espesa y frondosa hierba que ahora se mecía con el viento del Mestral .

Ahora lo entendía , Negresco era el nombre del Corsario berberisco que asoló estas costas ..
Pero ...
Eso fue en 1317 , y que yo fuera consciente estábamos en el 2007 , una ventosa tarde de Julio.
¡No entendía nada , aunque tampoco me lo planteaba en ese momento!

.....................................
Volvieron a los botes y se alejaron hacia el Galeón que estaba fondeado a media milla, y que ahora veía nítido ante mis ojos , sus grandes cañones apuntaban directamente a la playa .
Pasó un tiempo indeterminado, no podría asegurar si fueran , horas , minutos o quizás días , había perdido la noción del tiempo , cuando de repente vi aparecer el bote que se acercaba a la orilla.

Entonces le vi .Venia de pie , como si las olas y el vaivén de la faluca por el viento , pudiese hacer algo para alterarlo. Era de gran envergadura , vestía ropajes de color púrpura , pantalones atados a unas botas de color indefinido con grandes tachuelas y un sable atado a su cintura que dentelleaba por un sol herido de muerte .
A medida que el bote se arrimaba a la orilla , me hizo ver con más claridad su riostro . Era un rostro incómodo , prominente nariz y unos finos labios que denotaban gran crueldad ,la barba era espesa , larga y de color azabache .
Saltó del bote con majestuosidad , y se detuvo observando la playa de izquierda a derecha . Pasó largo rato como meditando, y seguidamente comenzó a caminar por la orilla con la mirada puesta en los pinos que llegaban hasta la blanca arena .
Pasó a escasos metros de mi , y hasta se detuvo a mi altura .

¡Me impresionaba el personaje!

Mi respiración entrecortada , parecía ponerle alerta , pero creo que solo fue mi imaginación , porque siguió caminando como si nada y rascándose la barba .
-Este lugar es ideal para arreglar el galeote- masculló entre dientes.
Esta playa es lo suficientemente larga , para que mis hombres hagan noche..Le llamaré Playa larga – dijo subiendo un poco el tono de la voz , como reafirmándose ..

..............................
No se que ocurrió después , porque pasado un tiempo la playa estaba vacía , el hotel en su lugar y el Mestral se había sosegado .

Dicen que desde entonces , el fantasma del pirata Negresco pasea por la playa larga de Salou las noches de luna llena , y llegado a este punto yo me lo creo a pies juntillas .

Angels Vinuesa

EL FANTASMA DE DULCINEA DEL TOBOSO





EL FANTASMA DE DULCINEA DEL TOBOSO


-¡Había sufrido un encantamiento!

Ahora estaba completamente convencido de ello. Sus pensamientos después de unas horas se había recolocado, y empezaba a salir de esa sensación de atontamiento que sintió durante el día anterior.

Nunca supo el porqué de su atracción por la Lagunas.Las visitaba desde pequeño, y volvía una y otra vez durante años. Era como una relación extraña que le hacia enfadarse sin motivo cuando el nivel de las aguas bajaba. Se preguntaba entonces el porqué ocurría, temiendo en todo caso que llegase un día en el que las aguas trazaran otro rumbo y se desviaran hacia otro lugar.

No existía razón lógica para pensar que ello ocurriese, pues, si bien, no se sabía a ciencia cierta de donde provenían las aguas remansadas que habían producido aquellas lagunas, tampoco sé sabía por donde venia el cauce, ni cual era su origen, así que, de alguna forma caprichosa, podrían enamorase de otros paisajes y entonces dejar ese lugar seco.

Tampoco existía razón lógica para pensar que aquellos ojos de la mujer desconocida se fijaran en su retina como adentrándose en sus pensamientos. Ella, la mujer desconocida, no tenia porque saber, ni conocer esos pensamientos íntimos, ni cual era la relación que le unía a esas Lagunas. Pero lo cierto es que los ojos de la mujer desconocida le cautivaban, le subyugaban y le hacían perder los papeles.

Era una mirada transparente, como las aguas de la la laguna, pero al mismo tiempo, era una mirada inquietante, que le hacia disparar el corazón de una forma absurda e irracional.

Pasearon de una a otra , y cada vez que la mujer desconocida, azuzaba su cabello, esbozaba una sonrisa, o simplemente se sentaba junto al cauce mirando fijamente el agua , le hacia estremecer.

Sentía entonces, la necesidad de acercarse, y oler aquel extraño perfume que no se percibía en la distancia. Era una mezcla de almizcle e incienso, y al olerlo, tenia irremediablemente que acercase más, y besarla. Era como un acto impulsivo que no dejaba otra opción. Como si fuese eso lo que tenía que hacer.

¿Cómo le podía estar pasando esto a él?
¡No era posible!, Se decía. Pero la mirada de la mujer desconocida, el calor que desprendía, y ese olor extraño le estaba empezando a embotar los pensamientos.

No le dejaba pensar con claridad, y solo sentía el deseo de estar a su lado, muy cerca de ella sin dejar de tocarla como si ella tuviese una especie de imán irresistible para cualquier mente humana.

Era como un torbellino, una vorágine mágica de una fuerza insospechada para él, que le hacia tener reacciones no conocidas, aunque esas sensaciones le gustaran y se recreara en ellas.

El tiempo parecía haberse detenido, y las horas se sucedían sin percibirlas. El coche corría por las carreteras, como un fantasma, mientras que ella, la mujer desconocida no cesaba de hablar embriagándole con sus palabras.

Su voz era una mezcla de ternura y tristeza, y sus palabras entrelazadas con habilidad hacían que el contexto se hiciese cada vez más mágico y especial.

No entendía que le estaba ocurriendo, su mente había dejado de pensar coherentemente, y ahora se dejaba llevar por las sensaciones que sentía. Eran sensaciones intensas, llenas de sensualidad que ella, la mujer desconocida desprendía, y la envolvía como en un halo de color azul turquesa...

..Las cuatro de la tarde serian cuando el sol, entre nubes cubierto, con luz escasa y templados rayos, dio lugar a Don quijote, para que, sin calor y pesadumbre, contase a sus dos clarísimos oyentes, lo que en la cueva de Montesinos había visto...

El coche se encaminó directamente a la Cueva de Montesinos, y llegando a ese lugar, ella, la mujer desconocida se dirigió directamente a su entrada. Parecía caminar grácil entre los olivos y las piedras del camino como embrujada y atraída a la entrada de esa cueva.

..Vi que venia hacia mi un venerable anciano, vestido con un capuz de bayeta morada, que por el suelo le arrastraba...

Recordé en ese momento la lectura del Quijote de la Mancha, y el capítulo en el que hablaba de esa cueva, de Montesinos y del encantamiento que sufriera, junto a Guadiana su escudero, y la dueña de Ruidera, sus siete hijas y dos sobrinas por el Mago Merlín.

No comprendía por qué pensaba en esa lectura en aquellos momentos. No existía razón lógica para ello, y sin embargo se le presentaba como si Cervantes lo estuviese escribiendo en ese instante y al mismo tiempo, y en el mismo lugar en el espacio, como si Don Quijote le explicara a Sancho Panza su entrada en Montesinos.

¿Cómo seria posible, ese enlace de pensamientos extraños?

..Y aunque pasan de quinientos, no se ha muerto ninguno de nosotros, solamente faltan Ruidera, y sus hijas, y sus sobrinas, las cuales llorando, por compasión que debió tener Merlín de ellas, las convirtió en otras tantas lagunas, que ahora en el mundo de los vivos, en la provincia de la Mancha, las llaman lagunas de Ruidera...


La mujer desconocida, se encaminó a la entrada de la cueva, la seguía de cerca y hasta le di la mano para que no se cayera.

Bajamos a la cueva y entonces escuchamos voces...

¡No había nadie! Sola aquella mujer desconocida y yo mismo. Las voces se oían cercanas, pero provenían del interior de aquella cueva.

La mujer desconocida se descalzó, y comenzó a adentrarse. No hubo forma de explicarle que podía ser peligroso, pues existía como una fuerza que la impulsaba, sin que nada la pudiese detener.

El aire estaba denso, casi costaba respirar, yo la seguía de cerca, intentando ayudarla en vano. Ella parecía conocer el lugar como si hubiese estado allí , pero en un lapso indeterminado tiempo.
Este hecho me parecía prodigioso, ya que se suponía que aquella mujer no había visitado aquel recóndito escondite, donde no había casi luz, o al menos en el mundo de los vivos. Solo ese pensamiento me hacia erizar los cabellos.

En un momento se detuvo y escuchó muy atenta.. como si las voces le fueran conocidas.

-¡Son los fantasmas del Quijote y Montesinos! – dijo con una media sonrisa irónica y con la naturalidad más absoluta.

Yo quedé atónito ante esta afirmación.


Las voces siguieron oyéndose cada vez más profundas...


Las llaman las lagunas de Ruidera; las siete son de los Reyes de España, y las dos sobrinas de una orden santísima, que se llama San Juan. Guadiana, vuestro escudero.. fue convertido en un río, llamado de su mismo nombre; el cual cuando llegó a la superficie de la tierra, y vio el sol del otro cielo, fue tanto el pesar que sintió al ver que os dejaba, que se sumergió en las entrañas de la tierra...

Estaba completamente fascinado con lo que estaba viviendo, las sensaciones revoloteaban intensas, pasando del calor al frío más intenso . La mujer se había sentado en el suelo, las piernas cruzadas y la mirada atenta. La observaba en la media luz, su perfil, sus labios bien perfilados, su cabello recogido.
No lo podía creer, yo también escuchaba las voces. Era un hecho insólito. Esto no podía estar ocurriendo en el siglo XXI.

-¡Calla y escucha!- dijo la mujer desconocida como leyéndole el pensamiento, con una infinita ternura.

En ese momento la cueva se iluminó de forma extraña, y lo que vieron mis ojos fue realmente un hecho que no cabía en ninguna forma humana y que me sobrecogió el alma.

..oyeronse en esto grandes alaridos y llantos, acompañados de profundos gemidos y angustiados sollozos; Volví la cabeza y vi por las paredes de cristal que por otra sala pasaba una procesión de dos hileras de hermosísimas doncellas, todas vestidas de luto, con turbantes blancos sobre las cabezas... venía una señora, asimismo vestida de negro, con tocas largas tan tendidas que besaban la tierra. Su turbante era mayor dos veces.. traía en las manos un lienzo delgado, y entre el un corazón de carne momia...

Los estaba viendo, veía esas figuras semitransparentes que pasaban delante de mis ojos. Por más que me frotaba los ojos aquellos fantasmas estaban allí, y desfilaban delante de mi. Era real, no estaba soñando.

-Esos son los sirvientes -, dijo la mujer desconocida con la mayor naturalidad de lo que estábamos viendo, como si fuese del todo normal ver esa procesión de momias.
-También están encantados, y cuatro días a la semana hacen esta procesión, cantan y lloran. Y la que vistes , la señora del turbante que llevaba el corazón era Belerma que lloraba por su amante.

-Pero, no es tan bella como vos Dulcinea del Toboso – aquellas palabras salieron de mi boca de forma inconsciente. No podía dar crédito, estaba viendo fantasmas que paseaban por la cueva, y ahora ella me parecía Dulcinea. Realmente estaba encantado, embrujado por que aquella mujer.

Ella me miró con aquella mirada tierna y sonrió con la más maravillosa de las sonrisas. Después se acercó y me besó en los labios.

Simplemente dijo:¡Vámonos!

.. Y como no estás experimentado en las cosas del mundo, todas las cosas que tiene alguna dificultad te parecen imposibles; pero andará el tiempo.. Y yo te contaré cosas de las que allá abajo he visto, que te harán creer las que aquí te he contado, cuya verdad no admite réplica ni disputa.

Entonces supe que aquella tarde, en aquella cueva estuve con el fantasma de Dulcinea del Toboso, y sentí en mi locura, en el lugar más recóndito de mi alma como aquel caballero andante de la larga figura la había amado.

Angels Vinuesa