martes, julio 20, 2010

Una pareja singular






-Historias anónimas-

(La historia es real, los nombres figurados)

Juan perdió la visión hace ya una década, la diabetes y su mal cuidado lo llevó a una ceguera no deseada, y de la cual desde entonces esta preso.

Siempre se le ve pulido y limpio .Las camisas impecables, las chaquetas bien planchadas y sus inconfundibles gafas de cristales oscuros.

María su mujer sin embargo siempre se la ve desaliñada , ropas anchas , cabello descolorido y un corte a lo “garçon” un poco peculiar .Su atuendo diario se completa con unas zapatillas , de salir de la cama color fucsia ,donde se deja ver la mugre acumulada en unos pies descuidados .

Siempre van juntos, ella delante con paso incierto, y él con su mano apoyada en el hombro derecho de ella.

María es su lazarillo, sus ojos en una ciudad que apagó sus luces para Juan hace ya demasiado tiempo.

Su matrimonio ha sido siempre convencional en la distribución de tareas, él se encarga del papeleo y ella, analfabeta, del cuidado de la casa.

Dios no les concedió hijos, y por ello su universo lo componen esta particular pareja.

Se les ve caminando por la calle , él hablando en tono muy fuerte , casi chillando a pesar que María no padece ningún problema auditivo, ni ningún tipo de sordera, ella delante , cabizbaja haciendo extrañas muecas en una cara dibujada por mil arrugas que van en todas las direcciones posibles del espacio , y concluyendo en una expresión que es todo un poema .

Siempre se les ve juntos cuando acuden a la consulta. Ella casi muda, el parlanchín es quien lleva la voz cantante en ésta, su sinfonía de vida. Parece que ambos se complementan en sus carencias, la vista de él, y el lenguaje tosco de ella, pero que quedan compactados en uno solo indivisible. .

Uno dirige, el otro guía, ese es a renglón pasado la historia de sus vidas.

………………………………….
El otro día, saliendo a desayunar me crucé con ellos. No era la primera vez, ya que los decibelios que emitía Juan se oían en todo el Ambulatorio, llamando la atención de todo quisqui.

Su conversación giraba en torno a la cura que debía realizarse de un dedo , debido al aceite de la sartén que había quemado el pulpejo de María y por la que tenia que acudir diariamente a realizarse la cura pertinente .
Juan , el ciego , le dijo a voces que al día siguiente ella podía venir sola , que solo tenia que sentarse y esperar a que la llamasen .

Ambos bajaban la rampa de salida a la calle , ella delante arrastrando sus zapatillas rosas y él con la mano extendida y apoyada en su hombro a muy poca distancia para no caer . Un traspié de María traería como consecuencia que ambos rodaran por el suelo.-

Ella , con la cabeza agachada se mostraba pensativa , mientras Juan la intentaba convencer de la conveniencia que ella viniera sola, cuando precisamente el que no podía desplazarse en soledad era él , que necesitaba de aquella mujer para hacer cualquier gestión en la calle, pero curiosamente la que tenia la limitación era ella , pues a pesar de tener todas las facultades para acudir sola a los lugares , se resistía a hacerlo sin la sombra de su marido

Muchas veces pienso que las limitaciones de las personas no están en los sentidos sino en los pensamientos, y solo tienen que ver con las ideas y con la mente.

“Las situaciones siempre son las mismas, lo único que cambia es la manera en como las vivimos”

………………………

Los miré de soslayo, mientras acababan de bajar la rampa de la salida, y solo pude dedicarles una sonrisa cómplice.

¡La vida!

Angels Vinuesa

los sindicalistas








LOS SINDICALISTAS


En este ir y venir entre Reus /Barcelona, que se ha convertido mi vida a consecuencia de los fatales acontecimientos familiares, me he vuelto a meter en ese papel de fisgona /cotilla de todos lo que veo, y el tren, es un buen tesoro para descubrir historias y después contarlas.

El tren como elemento vivo de la sociedad da para mucho en esa hora y media que me separa de mi ciudad, hasta la urbe que me vio nacer: Barcelona.

Esta mañana aparecieron tres elementos que se sentaron en los asientos adyacentes al mío.
Como yo prefiero aprovecharme de la mesita con la que estos trenes cuentan, eso me trae como desventaja que al ser asientos de cuatro personas puedan colocarse a mi vera los más variopintos personajes.

Fue en ese entorno que describo, en el que un día me topé con el Indio Metropolitano, y otros personajes a los que he dedicado algunas de mis historias, y que me han servido para darle a la tecla y vidilla al blog.

Volviendo a los tres jinetes de la Apocalipsis que hoy fueron compañeros de viaje, les diré que la primera impresión que tuve fue la de:
¿Dónde va estos tres maduros, solos, repeinados y perfumados, con sendos anillos de casado un día de fiesta?

La respuesta era fácil: a ligar.

Pero aunque fuese el primer flash que tuve, pronto fui consciente que seria espectadora de una reunión sindical en toda regla al estilo de los 60.

En esa época, ser sindicalista, y ejercer de ello, era un seguro que “No te joderían los de arriba” y “ si, podías joder a los de abajo impunemente” con la lex en la mano que diría mi hija Sonia.

Dos sindicatos mayoritarios se llevaron el gato al agua, CCOO y UGT que fueron iconos de ese tiempo de la historia, y lideres de reivindicaciones laborales y salariales.
Tenían un cierto sentido, y material de apoyo obrero siendo su seguimiento de la huelga mayoritario.
.........

Como todo, en política, se ha ido desvirtuando, y eso es precisamente lo que me hizo despistar esta mañana.

Desde luego los “tres maromos” no tenían ninguna pinta de sindicalistas, mas bien de maduros en busca de ligue, aunque no tardé mucho tiempo en reconocer que me había equivocado, y descubrí las verdaderas razones por las que se dirigían a la capital del reino catalán.

Empezaron suave la conversación, intentando justificarse que el viajecito lo pagaba el sindicato, pero que sus intenciones de hablar con la patronal para reivindicar un débil aumento de sueldo eran, supuestamente honestas.

Se apoyaban en su animada conversación, en el soporte de los trabajadores. Fui consciente en ese preciso instante, que se trataba de una empresa de las petroquímicas, que como setas y con la bendición del alcalde turno colocaron, como pareados en la provincia de Tarragona, creando sin quererlo, o a propósito, eso lo desconozco, la zona más peligrosa de casi todo el territorio nacional, poniéndonos a los Tarraconenses en el filo de la espada de cualquier atentado o radiación.

Los sindicalistas, creo yo, y viéndolo como espectadora, no eran ni un ápice creíble. Hablaban con tan poco convencimiento que más daba la impresión que iban a pegarse una comilona en el puerto de Barcelona, que ha defender a los trabajadores de sus empresas.

Tal fue el tedio que me produjeron, que caí en los brazos de Morfeo sin remedio, y cuando me desperté la algarabía era descomunal, cayendo en la cuenta cuando abrí los ojos, que estaba rodeada de sindicalistas, hasta veinte conté.

Pero... ¿De donde habían salido?

El tema de las reivindicaciones sociales ya había perdido comba, y se debatían entre unos calamares en la Plaza Real con unas birras o una paellita en la Barceloneta..

..¡País!... pensé

Para que usted vea Sr. Presidente..

Y mientras escribo la historia a la vuelta, estoy envuelta de hindúes, temiendo en cualquier momento que RENFE se convierta en Bollywood, y se pongan a cantar en lengua hindi el Chiki chiki.
¡Ay que joderse!

Angels Vinuesa

el perro lazarillo













EL PERRO LAZARILLO







Como cada mañana , Pedro invidente después de una larga enfermedad se prepara para acudir a su trabajo en Barcelona. Tiene una casa acomodada a su servicio y conoce cada rincón de su hogar.




Tuvo la suerte de conocer en su infancia los colores, y saber lo que era una puesta de sol. Una enfermedad fatal de la retina hizo que sus luces poco a poco se fueran apagando hasta sumirse en la más profunda oscuridad. Sabía , aunque nunca estuvo preparado para ello, que pronto que los objetos dejarían de existir para sus ojos, para despertar sus otros sentidos y observarlos desde otro prisma.




Estuvo largo tiempo sin querer aceptar su ceguera inminente que lo dejaría a oscuras en la vida.




Poco a poco y aconsejado por amigos y familiares se acercó hasta la ONCE para asumir de una vez que nunca más vería la luz del día.




Fue en ese momento donde la penumbra cerraba todo atisbo de luz cuando le presentaron a Tomy.




Tomy era un perro pastor alemán que había sido adiestrado como lazarillo para invidentes. Nunca pudo verle claramente pues sus sombras cada vez teñían su retina de color negro, pero sí, aprendió su tacto y su olor muy pronto.




El acoplamiento de Pedro y Tomy fue inmediato en la academia, pero fue mucho después cuando realmente hombre y perro llegaron a una perfecta simbiosis, sin saber donde empezaba uno y donde acababa el otro.




Yo los veía cada mañana cuando coincidíamos en el trayecto hasta la parada del autobús en la Zona Franca de Barcelona.

Me dirigía como cada día al Hospital de la Cruz Roja donde había cursado mis estudios de enfermería y donde trabajé durante años.




Él, Pedro, también salía a la misma hora, y siempre cogía en mismo autobús apeándose unas paradas antes de la Plaza Universidad.




Sabía que al llegar a la esquina de la Calle Energía lo encontraría, y era tanta la fascinación que me producía seguir al invidente y al perro que en muchas ocasiones retrasaba mi llegada a la parada de autobús con tal de seguirlos a poco distancia.




Él, Pedro, calzado con gafas oscuras llevaba con determinación a Tomy con una doble correa. El perro de rubio pelaje e impresionante figura ajustaba su paso al del invidente, y no había charco de agua que no sortease, o árbol que no rodease para evitar un choque del invidente.
Yo caminaba a pasos de distancia con la conciencia tranquila que nada se interpondría para que no le causase cualquier daño a Pedro.




Llagando al semáforo de la Zona Franca y teniéndolo que cruzar hasta llegar a la parada del autobús , el perro no se como , se detenía si estaba en color rojo y cruzaba si estaba en verde con la misma decisión que hubiera hecho cualquiera de nosotros .
Había dos pasos de peatones y el perro antes de decidirse a cruzar, observaba a derecha e izquierda que algún coche despistado se saltase el semáforo.




Nunca en estos años que repetimos esa operación existió ningún incidente que pudiera poner en peligro la vida de Pedro, porque Tomy nunca cometió ningún fallo. Pasaba cuando el muñequito estaba verde (en aquel entonces no existían los semáforos acústicos), y se detenía cuando estaba en rojo aunque algún incauto intentase darle el brazo a Pedro para cruzar, opción que nunca aceptaba diciendo siempre imperturbable;




-



Tengo a Tomy, él sabe cuando debemos pasar. Muchas gracias.




Siempre le había visto actuar de esta forma tan adecuada, e invariablemente tras esta acción se dibujaba una sonrisa, acabando acariciando el lomo del can con la mano que no sujetaba la correa.




La parada del autobús de la Zona Franca siempre estaba abarrotada de gente ya que son cuatro los autobuses que tienen su parada allí.
Los cuatro autobúses toman distintas direcciones, el 9 a la Plaza Cataluña, el 109 hasta la Estación de trenes de Sants, el 37 al Hospital Clinic, y el 72 a la Bonanova. Todos son de estética idéntica, rojos siendo la única diferencia el número que cuelga en su frontal iluminado en color amarillo.
Para la persona no invidente resulta tremendamente fácil observar el número cuando se va acercando a la parada, y subir al destino elegido.




Para Tommy, el perro lazarillo, increíblemente era tan sencillo como para nosotros.
Era en ese preciso momento donde mi hechizo matinal, y la de casi todos los transeúntes que coicidiamos a las ocho de la mañana llegaba a su punto álgido. Lástima que en esa época no existiesen ni los móviles con cámara o las videocámaras, porque seguro que los hubiese colgado en el Youtube para que todo el mundo viese esa actuación tan sorprendente.

El can llegaba a la parada del autobús y se sentaba sobre sus patas traseras al lado de Pedro, esperando pacientemente la llegada del autobús.
Nunca escuché, en todos los años que se repetía esta escena, preguntar a Pedro sobre cual era el autobús que estaba llegando. En ninguna ocasión le hizo falta, Tomy sabia perfectamente en cual tenia que subir junto a su amo.
Jamás entendí como el perro podía discernir entre cuatro autobuses de distinto número y escoger el que era exactamente.




A ojos de espectador, todos los buses rugían con el mismo motor, eran del mismo tamaño y color, solo tenían una diferencia al número en su parte frontal. Estos números tendría que observarlos mientras el autobús se acercaba a la parada, y los pocos segundos que se detenía para que la gente subiese, decidiendo en esos instantes que era la hora de levantarse y arrastrar al invidente dentro del medio de transporte.




El 9, el 109, el 72, y el 37 son números bien distintos, con uno, dos o tras cifras que hasta el más avispado necesita poner atención cuando se acerca y se detiene.
Tomy nunca erraba, era igual en la secuencia que vinieran los autobuses o la combinación de unos u otros. Solamente cuando se detenía el 9, era cuando se levantaba como un resorte e indicaba a su amo que ese era el que tenía que coger...
Una vez dentro, y hasta su destino tendrían que pasar más de 10 detenciones hasta que tuviese que apearse.




Diez paradas para los viajeros, pero muchas detenciones de semáforos, atascos etc...
Yo siempre me colocaba cerca de donde se sentaba el invidente y el perro a su lado, intentando discernir que le pasaría por la cabeza al can para saber donde se tendría que bajar exactamente.




Cualquier decisión equivocada de bajar del autobús con anterioridad a su destino podría tener fatales consecuencias para Pedro en una ciudad tan grande como Barcelona.
Pasando la Plaza España quedaban exactamente 3 paradas para que Pedro se dirigiese a su trabajo y descendiera del autobús. Con una exactitud inglesa Tomy cuando se acercaba la tercera parada, se colocaba de pie como un espiral para avisar a Pedro que ya había llegado a su destino.




Todo el mundo observaba atentamente esta acción, esperando la reacción del perro.
Pero siempre era igual, metódicamente casi llegando a la Plaza Universidad, las puertas del autobús se abrían y Pedro descendía de él.
Yo continuaba mi trayecto y aun me quedaría un buen rato hasta llegar a mi destino, pero no podía dejar de observar por la ventanilla como al arrancar el autobús Pedro y su perro cruzaban la Gran Vía con la misma serenidad de siempre, para dirigirse a la Calle Urgell.




Nunca el transporte público tuvo tanta utilidad, ni fue tan necesario para nadie.




Pasaron los años y una mañana veraniega la cita invariable que teníamos Pedro el perro y yo dejo de existir.
Estuve esperando hasta una hora que apareciesen pero nunca supe nada más del invidente ni del perro.
Quizás cambió su ruta, o quizás se pusiera enfermo pero las mañanas nunca volvieron a ser las mismas

Angels Vinuesa

el señor de los gatos













Era el Presidente de la comunidad. Se le veía un hombre serio, siempre con traje y corbata y acompañado por su mujer.
A menudo atento a las normales vicisitudes y obligaciones que trae consigo el hecho de ser Presidente de la escalera. Siempre que surgía un problema, tanto si era una bombilla, como un arreglo del ascensor alli estaba él.

Nunca mantuvimos ninguna conversación que no se derivara de los pequeños problemillas que tenias en casa o en el portal. Me pareció un hombre entregado a su trabajo, que suponía importante, y amante de su esposa.

Ella mucho mas conversadora , me preguntaba sobre como me sentía en esa escalera , o si necesitaba alguna gestión , invitándome siempre a su casa, a la que yo nunca accedí , quizás por ese sexto sentido que simproe me ha acompañado durante toda mi vida.

Pasaron los años, y el presidente seguía en su misma línea, se le solía ver hablando acaloradamente en las reuniones de vecinos, siempre defendiendo, con argumentos cualquier mejora, que creía era importante.
De hecho aunque pasaran los años siempre salía reelegido, porque todos en el vecindario sabían de su competencia y de eficiencia probadas.

Pero todo cambió, de una forma brusca, y la imagen que yo tenia de esa persona cayó estrepitosamente, derrumbandose el mito.

Parece mentira como muchas veces hacemos clichés de las personas , sin imaginarnos que a veces son tan solo un espejismo , un holograma de la realidad , y que las personas muy frecuentemente tienen otras vidas que no conocemos .

Es tanta la necesidad de convertir a las personas, en prendas de una tienda, que nos dedicamos a colocar etiquetas morales, creyendo que esa es la verdad y que no existe cualquier otra.

Un día llegando a mi trabajo, en el que hay un gran parque rodeado de árboles , un lago , y muchos caminos de piedras y bancos , esta también habitado por multitud de gatos que hacen de ese parque su casa permanente .

Son gatos callejeros, que viven al resguardo de los intrincados rincones del bosque. Los gatos están bien alimentados, ya que sino buscarían otro lugar de la ciudad para vivir.
Los hay negros, manchados en dos colores, de color amarillo y de todas las gamas d conocidas .

Un pequeño estanque en el medio del parque, esta adornado por el estilo inconfundible del gran arquitecto de la Sagrada Familia de Barcelona : Gaudí. No por menos ésta fue su ciudad de nacimiento.
……………………………………

La sombra de un hombre desaliñado, rondaba todos los dias el parque. Siempre con bolsas de comida para los gatos .Su mirada huidiza, y su extraña relación con toda la comunidad gatuna del parque era muy intrigante..

Acudían como moscas a la miel , y se le veía completamente cercado por un circulo gatuno , que lo rodeaba y subía por su brazos , y hasta se colocaban en su cabeza .

El hombre sonreía , con una mueca fatídica , y esparcía con las grasienta manos la comida que llevaba en las bolsas del súper , ahora impovisada fiambrera de comida .

Ese hombre sucio, harapiento era ni más ni menos que mi vecino El Presidente.

¡Dios ¡ cuantas personas en una misma persona , no podía creerlo y sin embargo allí estaba él , solo , con todos los gatos circundándole. .

No me permití saludarle, quizás tampoco me habría reconocido en esa doble identidad.
Me lo quedé mirando de soslayo y pensé en cuanto nos equivocamos al etiquetar a las personas, nunca llegamos a conocerlas de todo.

Lo observé mientras me alejaba , en un momento determindado , alzó la vista quedando clavada en mi retina .Su mensaje era claro:

¡No me molestes!


Angels Vinuesa

la ultima marathon dle padrí en Barcelona














Nota aclaratoria (El padrí (padrino en catalán, es el padrino de bautismo, persona que tiene gran relevancia en la sociedad catalana, ya que asumiría si llegase el caso el cuidado del ahijado o ahijada)


Corría el año 2001, cuando mi padrino Jaume de 80 años cumplidos, me propuso correr en la Marathon de Barcelona.
Mi padrino Jaume siempre ha sido un deportista de elite, natación de competición, water polo, profesor de natación, montañero… Hasta hacia pocos años había llevado el pesebre a la cima de las montañas catalanas.
Un infarto le dejó fuera de ver las nubes de cerca, y cuando me propuso correr en la Marathon, el Parkinson empezaba a hacer mella.

-De acuerdo- le dije.
El recuerdo de las Olimpiadas del 1992 estaba aún fresco y , me vi con ánimos de acompañarle en esa travesía para entrar como campeones en el Estadio de Montjuich , donde tantos atletas lo habían hecho antes.

Me desplacé desde mi ciudad con el convencimiento de no dejarle mal en esa pequeña travesura senil. Cuando llegué a su casa ya estaba listo, impaciente por encaminarnos a la salida.
Cogimos el metro , y si bien a aquella hora era normal ver a gente que se desplazaba a su trabajo , en ese día casi todos los ocupantes del metropolitano eran familias , jóvenes y no tan jóvenes con aspecto deportivo y zapatillas preparadas para correr .

La plaza Cataluña, lucia en todo su esplendor, y hasta las palomas en gris y negro que las pueblan salían despavoridas ante tal algarabía.

Éramos cientos los que nos agolpábamos frente el rotulo de salida con el dorsal pegado a la espalda que nos daba la posibilidad de estar en esa carrera. Nos repostamos de agua y alguna fruta, que mi padrí, Jaume, ya había colocado en nuestras mochilas y esperamos impacientes la salida.

Cuando el pistoletazo de salida dio paso a que muchos corredores profesionales empezaran a serpentear por las calles de Barcelona, ahora vacías de tránsito ante tal evento, mi padrino y yo lo tomamos con calma. Sus ochenta años , bien llevados , no nos daban la prioridad de salir volando , ya que nuestro destino era poder llegar a la meta tres horas después .

Nos confundimos entre el gentío que se divertía caminando , madres con carritos , y niños más grandes con su padres a los hombros , era una gran fiesta animada por grandes megáfonos, y sirenas de policía que anunciaba nuestra llegada .

Empezamos con paso firme que no dejaríamos en todo el trayecto hasta llegar al final de la carrera. La llegada a la Plaza de España fue relativamente fácil , callejeando por Barcelona , y unidos a la multitud seguíamos bien el paso .

En la subida a Monjuich , con algunas repentinas elevaciones de la calzada , el paso de Jaume se hizo mas sereno , aunque la verdad es que yo iba ya resoplando .

Descansamos un poco en el avituallamiento, para beber agua y en poco menos de dos horas vimos el Estadio a poca distancia.

La sensación de entrar en es catedral del deporte, donde años antes habían concursado atletas de todos los países, te llenaba de una vanidad extrema aunque en esos momentos solo se oyera el griterío de los que íbamos en la Marathon. Cerré un momento los ojos intentando imaginar lo que sintieran nuestros deportistas en tales circunstancias, Jaume, mi padrino se apresuró a jalearme para que siguiéramos, viendo mi extasiamiento momentáneo.

Seguimos la marcha ahora si ya bajando la montaña de Monjuich, y encaminándonos hacia la meta. Jaume, mi padrino calculó, con esa exactitud que solo pueden tener los deportistas de elite, que ya no llegaríamos a tiempo a la meta, antes que cerraran la carrera.

-No et preocupis (no te preocupes) – le dije en catalán su lengua materna. Lo más importante es llegar, aunque no sea a tiempo.

Pero su prurito de montañero, hizo que aceleráramos el paso un poco más rápido. Ya en la calle Pelayo, muy cerca de la meta, vimos que el coche escoba y los motoristas iban cerrando la carrera.

¡-Adelántate tú!- me dijo
-¡No padrí! – le contesté – Llegaremos los dos a la vez.

La voz del megáfono anunciaba que los últimos corredores estaban entrando en la Plaza Cataluña, y que la carrera se daría por finalizada.
Quedaba escasos doscientos metros, ya leíamos el cartel de Meta, y teníamos los motoristas pegados en los talones.

¡Esperen por favor!- les grité - Quizás sea su ultima carrera, tiene 80 años.

La misma voz que avisaba el final de la carrera, al oir mi petición empezó a animar a mi padrino. Los motoristas se colocaron a ambos lado escoltándolo y los aplausos de los ciudadanos se tornaron en un clamor a su llegada a la meta.

Yo no podía contener las lágrimas de emoción viendo como Jaume había ganado su ultima carrera , la misma que ahora,con 88 años tiene por la vida , luchando por ella e intentando llamar a la muerte para que se lo lleve .

Fui un día de esos que quedan en tu memoria para siempre, y que aún hoy al escribir este relato las lágrimas acuden involuntarias a mis ojos creando una emoción que me encoge el alma.

Para ti, Padrí que has representado uno de los mejores ejemplos para mi vida. Un abrazo;
(dedicado a Jaume Sureda Botán )

Angels Vinuesa

la historia de un yonqui






Después de lo visto ayer con el debate entre los súper eurodiputados , y escuchando solo un rosario de acusaciones y reproches , que ya parecen un matrimonio mal avenido, dedicaré hoy este espacio en la red , para darle protagonismo por un ratito a una persona anónima .
Son esos personajes que por una razón u otra me llaman la atención , y merecen unas letras , es quizás la única vez en su vida donde están expuestos a que su historia sea leída por muchos lectores , pero sobre todo, son historias humanas que me hacen pensar y reaccionar sobre todo lo superfluo dando importancia a las emociones .
…………………

Manuel perdió su vida cuando con 18 años se clavó la primera aguja envenenada de heroína , desde ese momento hasta la actualidad , que tiene 44 años, el resto de su no vida ha sido el arrastrarse entre una vida sórdida , ganarse el Sida y cuando el mercado lo quiso así , cambiar una novia por otra , la heroína por la cocaína a la que actualmente esta enganchado cuando su mísera paga de 300 euros le da para comprarse algún sobrecito.

La metadona acompaña todas las mañanas de este infeliz, hoy piel y hueso, zombie andante que camina por mi ciudad dando tumbos de un lado a otro.

La primera vez que acudió a la consulta, todos eran voces, portazos e insultos, unas llagas infectadas hicieron que sus pasos se encaminaran a pedir auxilio sanitario.

El primer choque con la enfermería lo tuve , sacando experiencia de muchos años y avisándole que si no venia en condiciones, la menda no le curaba ni una pestaña Asustado por su precariedad , Manuel redujo su agresividad , y no teniendo más remedio que ceñirse a un horario de visitas ,acudía cada día a curarse sus heridas, producidas por un cuelgue demasiado largo que le hizo dromir durante días en la fría acera de la calle. .

Apartado de toda vida familiar, por abusos económicos por su parte, su madre se desligó de un hijo que veía perdido. No vio Manuel la necesidad en ningún momento de acercamiento a la que le había traído al mundo, pues su vida se ceñía en buscar la dosis diaria, sin que nada de lo que ocurriera a su alrededor tuviese la mas mínima importancia.

En ese dejar hacer a la droga, su cuerpo maltrecho por las sustancias tóxicas, habían creado una pseudo persona que era rechazada por todo bicho viviente, yo incluida.

Impregnado de suciedad , desprendía tal olor que era imposible que cualquiera de la sala de espera estuviese a su lado .Se le aconsejó que tomara una ducha antes de venir , y que se cambiara de ropa , durante sus visitas siempre llevaba la misma ropa mugrienta posiblemente durante meses .

Cuando ya las curas eran habituales , y habíamos conseguido que al menos su limpieza fuera aceptable , y en esos comentarios que se suelen hacer durante y mientras manos de mucha experiencia iban curando sus infectadas llagas , Manuel empezó a hablar de su vida .

Una vida de entradas y salidas a centros de desintoxicación , de idas y venidas a la droga , de como se podía conseguir fácilmente y hasta como los narcos de segunda se acercaban a estas piltrafas humanas el día del cobro, para seguir ofreciéndole una mercaría "fula", según su lenguaje , droga cortada por sustancias como el talco ,o lo que es peor el matarratas .

Su dieta antes completamente líquida a base se zumos y cafés con leche , aconsejado por nosotros se le dirigió a un comedor de Cáritas , donde al menos una vez al día comería caliente .

Fue uno de esos días en los que la Metadona ya se había asentado en sus neuronas cuando me confesó que se había acercado a la Iglesia Evangélica, y que allí le estaban ayudando, pero sobre todo que lo querían. Curiosamente esta afirmación me llamó la atención poderosamente, y que tuviese importacia para él el hecho de que le quisieran.

-Rezo y hablo con Dios, le pido que me ayude – me dijo en ese nublado de sus ojos tristes.

Un día llego con la cara sonriente en una mueca casi esperpéntica.

-He visto a mi madre, señora (siempre me llamaba así), y he hecho las paces tal como me dijo usted, me ha perdonado.

Se que nunca se curarán sus llagas , que no dejará la droga, y que posiblemente un día nunca más aparecerá por la consulta , pero en ese cuerpo maltrecho también hay un atisbo de esperanza .

¡Que grande es mi profesión!

Angels Vinuesa

la funcionaria de correos






Hace muchos años que al ir a hacer alguna gestión a Correos de mi ciudad, veo a la funcionaria. Es una mujer de mediana edad, y pienso, que sacó la oposición cuando aún era muy jovencita, y no se necesitaban muchos estudios para ello.

Se le ve una mujer que ha sido guapa, y en su forma de hacer, refinada con la democracia, aún le salen rasgos del funcionarizado más duro.

Es amable en la superficie, sin embargo ante cualquier contratiempo saca la vena más amarga de la administración, y ejerce con la superioridad que le da estar detrás del un mostrador con toda la mala leche contenida de años, y el saber, que el sueldo es seguro de por vida , y las posibilidades que la echen nulas o casi nulas , no dependiendo del trato , ni de productividad , sino de ese trabajar cansino de la administración que hace que sus trabajadores sean funcionarios en toda la talla.

Me la cruzo cada mañana al ir al trabajo , y siempre tiene la misma pose , cabello de media melena , bien cuidado de peluquería semanal , uniforme impecable de correos y siempre camina con prisas, como si le fuera la vida en llegar puntual al trabajo, aunque por lo que veo y observo siempre debe llegar tarde , unos minutos que le araña a la administración ,y que hacen que los usuarios ya acostumbrados a esta tardanza de los funcionarios lo tomen con tranquilidad consentida .

Vuelvo a coincidir con esta mujer cuando toma su café de media mañana que lleva en un vaso de plástico caminando por la calle , siguiendo con ese paso rápido caminado los escasos cien metros que le separan de Correos . Nunca la he visto sentada en un banco tomando este sol mediterráneo , o haciendo ninguna gestión , simplemente recorre rápidamente las aceras de arriba abajo en un gesto demasiado mecánico , como si salir de esa rutina pudiese alterarle la vida.

El lugar donde está situado Correos en mi ciudad esta rodeado de pequeños bares, que cada mañana acogen a los trabajadores de la zona. Los hay de todos los gustos, pues está situado en el mismo centro neurálgico, pero al parecer a esta mujer ninguno le va bien.


Después de esta rutina, imagino vuelve a su silla de su mostrador, intentando que los días pasen, y los años hasta que le llegue la jubilación.
Pienso al verla en una vida monótona y triste, marcada por el diario horario matutino, año tras año sin que cambie nada.
Siempre la he visto en el mismo lugar, como si la silla le perteneciese, no ha habido en esta mujer ni ascensos, ni promociones internas, ni nada por el estilo.

No se la ve hablar con los compañeros, ni comentar nada. Pasa las ocho horas sentada en su lugar como si esa parte de Correos le perteneciese, y no imagino a esta mujer fuera de ese entorno.

Tiene un carácter tenue, apagado y distante. Y cuando alguien no entiende que tiene que hacer con el papelito de un envío , o tiene que explicar por enésima vez , si el correo ha de ser con acuse de recibo urgente o por avión ,lo dice de manera mecánica , ni siquiera mira a los ojos , nunca sabe si el que está al otro lado del mostrador es hombre , mujer o un extraterrestre .

¡Aunque igual le daría!

De hecho ni le importa , dice: firme aquí , con el mismo tono con el que explica con desgana que modalidad de envíos hay , teclea el importe del sello, lo pega con desgana y lo deja en la gaveta que tiene a su derecha .Siempre de la misma forma , con el mismo ritmo.

Cuando llegan las tres menos cuarto, se levanta, recoge su bolso, y sale a hurtadillas por la puerta dirigiéndose quien sabe donde, para volver al día siguiente, apurándole a la administración esos diez minutos que durante años le ha robado , sin importarle si alguien llega con el tiempo justo para enviar un giro urgente.

-¡Vuelva mañana!-le dice
-¡Nosotros no nos vamos de aquí!

Y se queda tan tranquila….

Angels Vinuesa

secretos en la noche de salou








…Basado en hechos reales, en la Platja Llarga de Salou (Tarragona)…

¿Tú sabes que el mar habla por la noche?
-¡Venga no me fastidies que me da yuyu!

-Por la noche cuando atardece, sube la marea, entonces es cuando oirás el ruido de los truenos sacos. Son golpes del mar contra la rocas, parecen como si fuese una tormenta pero no lo es.

En ese momento miré el cielo estrellado, no podía haber tormenta esa noche. Era prácticamente imposible, el cielo estaba impoluto de un color negro, y salpicado de pequeñas luces, Casiopea, la osa Mayor... ¿Qué me estaba diciendo? Realmente me estaba tomando el pelo.

Anochecía, las pequeñas luces de los barcos faenando en la lejanía parecían puntitos de luciérnaga en la cerrada noche. El mar estaba completamente tendido y sereno. Las olas babeaban en la orilla rompiendo en la arena como si fuese una composición del mejor músico.

No había ni el menor resquicio que el mar embraveciera, era una de esas noches de verano donde el sofocante calor solo se puede sobrellevar sentado al borde del mar.
Esa había sido mi intención esa noche, pero la conversación me tenía como la escarcha.

Conversamos de diferentes temas, diversos puntos de vista distantes en la diversidad cultural. Nada que no se pudiese sobrellevar. Pero de repente un aire sutil empezó a remolonear por la orilla.

El mar se empezó a rizar , haciendo cabriolas en la distancia .Las olas se despertaron de repente acompañadas por el viento , y como si fuese un sueño , el mar empezó a crecer .

-¡Aparátate de la orilla, que te mojarás!

Vi como una tras otra las olas perseguían mis pies hasta mojarlos .Realmente la marea estaba subiendo.

Aparté la toalla unos metros y me volví a sentar.

Observaba el seguimiento de las olas que ahora se hacia mas grandes, cuando de repente lo escuché.

Era un trueno o así me lo pareció...

¿Va a llover? - le pregunté incrédula.
-No, la noche esta serena, es el mar que se despierta de su letargo-me contestó

Me estaban dando escalofríos, ¿Tendría razón en que aquellas voces se oirían?
Estuve en un tris de marcharme, pero la curiosidad pudo más que el miedo que sentía. Si aquellas voces se oían yo quería ser espectadora de tal paranormal evento.

Otra vez el trueno, ahora se escuchaba más cercano.

¿Qué es ese ruido? - le pregunté
Es el mar que choca contra las olas – dijo quedadamente

Agucé el oído, y todos mis sentidos estaban en alerta. Escuchaba ahora más nítidamente como el ruido seco del mar chocaba contra las rocas…
Ahora escucharás los silbidos –me dijo tranquilamente

¿Que silbidos?- le pregunté

-Son el anuncio de las voces que llegan, son como quejidos de personas que se ahogaron y que por la noche lloran la ausencia de los suyos
-Venga ya ¡me estas tomando el pelo!

Mientras le contestaba, restándoles importancia al hecho de los silbidos que ahora si los escuchaba muy próximos , pareciendo suspiros latentes y entonces la escuché.

Era una voz femenina, un lamento, un lloriqueo, un sollozo
Me estremecí.

-Caray, eso es un gemido. Dije afirmándome y dándome el valor que ya no tenia Pues las piernas me temblaban, y tenia que sostenerlas con ambos brazos.

-Si, es un llanto de una mujer que se ahogó en esta playa según me explicó, pero hay también voces de niños, y de hombres, lloran y piden auxilio.

¿Qué te explicó? – dije estupefacta
¿Quién te lo explicó la mujer?- volví a repetir.

-El otro día me despertó el silbido y después el lamento, venia del fondo de la cala, así que me acerqué hasta allí, pensé que alguien estaba en peligro, pero al llegar no vi a nadie .
Me senté un rato en ese lugar, en ese momento la escuché nítidamente,

Le escuchaba anonadada, no podía creer lo que estaba diciendo.
-Prosigue – le dije impaciente

-Pues, me acerqué a la orilla, y entonces su voz me llegó como si viniera del agua. Me dijo.-prosiguió -que se había ahogado en esa playa y que cada noche acudía para ver si sus pequeños vinieran a verla.

-¿Y no han venido verdad?- le dije ya inmersa en aquella locura.

-No, nunca más han vuelto, por eso llora – respondió

-¿Te dijo su nombre? Yo que se, podríamos buscar a los familiares y decirles que vinieran aquí.

Estuvo en silencio unos segundos que me parecieron eternos, acuciados por mi inquietud.

-Dijo que se llamaba Amelia,- contestó
-Amelia que más – le dije
- Solo Amelia, nada más –me contestó

Me quedé un rato más, pero las voces ya no se oyeron, la marea volvió a bajar y el mar quedó como al principio calmado y sereno.

¡Quizás mañana vengan!- me dijo convencido

¡Quizás!- le respondí

Angels Vinuesa

Las que van al cementerio






De vez en cuando este pequeño espacio virtual , se llena de una historia anónima , me gusta dar la oportunidad a alguien que nunca la tuvo de ser protagonista por unos minutos y que su historia quite relevancia a la de la actualidad diaria .
Son aquellos personajes entrañables, reales, que asoman tímidamente a mi pluma virtual.
Son esos días en los que restando importancia a cualquier acontecimiento, una persona desconocida, me inspira a escribir y relatar un pequeño retazos de su vida vida.
Hoy es uno de esos días y esta es la historia de Estrella, una madre que quedó colgada en una muerte inútil y terrible, como millones de ellas que han sufrido la pérdida de un hijo en accidentes de automóvil .Para ellas es este relato.
……………………………….



Estrella es una mujer que roza los sesenta años, se quedó anclada en un duelo patológico que padece hace mas de veinte años.

Un trágico accidente de coche le arrebató a su hijo varón con solo veinte años. Era su hijo predilecto, y aquella muerte, avanzada y repentina la mantuvo durante años en estado de shock.

Por más que su marido, y su otro hijo intentaron que ella se mantuviera en estado sereno , la alteración y el desasosiego no la dejaban vivir .

Su único consuelo era ir cada mañana al cementerio , y pasar allí unas horas sentada en una tumba , que arreglaba cuidadosamente cada día .

Le colocaba flores , limpiaba los alrededores, y se mantenía en silencio pues sus ojos ya se habían secado de tanto llorar. Tenía un sufrimiento seco, alejándose de la realidad imbuida solo por los recuerdos.

Cada mañana invariablemente del tiempo, invierno o verano Estrella se levantaba con una única misión: acudir al cementerio...


………………
Y pasó la vida , y su otro hijo se casó , y tuvo nietos , pasando por su lado como si se tratase de otra persona , como si esa rutina fuera exterior a sus persona..

Su marido había desistido de insistir que su actitud no le llevaba más que a una vida gris, triste y sórdida. pero ella hacia oídos sordos , y seguía empecinada en lo que se había convertido en su “modus vivendi “, sin que nada de lo que le ocurriera a su alrededor tuviese la más minima importancia.


……………

Pasaron los años , y seguí viendo a Estrella cada mañana sentada en un banco de camino al cementerio , algunas veces se unía a otras viudas que también seguían el mismo recorrido , y la veía sudando a chorros en verano, y encogida del frío en invierno pero siempre en el mismo camino con paso cansino , arrastrando los pies.

………………

Enfermó su marido, y un cáncer se lo llevó en pocos meses .La actitud de Estrella fue invariable, enterró a su marido cerca del que había sido el motivo de su existencia, como si aquello fuera algo ajeno a su problema.
Ahora tenía dos tumbas a las que asistir, la de su hijo y la de su marido, ponerle flores y arreglar los alrededores.


………………………

¿Cuántos años han pasado, veinte? los mismos que un día le arrebataron a su hijo en un accidente maldito.


Pero para Estrella ese es su sino , si algún día falta porque no se encuentra bien se siente mal, y cuando se encuentra algo mejor se dirige a su visita diaria.

……………………

Esta mañana hace un sol de justicia , cuando me dirijo al trabajo en coche y se acerca el banco donde siempre está Estrella , me pongo alerta , espero que cada mañana esté allí ,la veo sentada , sudorosa , abanicándose .

Se que esa será la única parada que haga, para después emprender el camino al cementerio. Lo se y soy consciente , que ese día como otros tantos no variará su terrible rutina , me cruzo con ella cuando me detengo en un semáforo , la miro y su cara es la misma que hace muchos años , sus rasgos denotan tristeza y agotamiento .

Agita su abanico con brío, y se seca con un pañuelo su frente .Reposando en el banco, unas flores que ya ha adquirido cuando la florista abre cada mañana.

Espero que el semáforo no tarde mucho en ponerse en verde, porque aquella visión me crea angustia, pero parece que la luz verde se me resiste.

Estrella sigue allí con la mirada perdida, intentando sofocar el intenso calor que ya nos hace mella de buena mañana.

Por fin el semáforo ha cambiado de color y arranco el coche, miro por el retrovisor aún sin quererlo, y la veo que cansinamente se levanta y se dirige al camino que la llevara al cementerio...

Aquella visión me llena de dolor, y tristeza…

¡Tantas muertes inútiles en accidentes de coche!
¡Tantas madres que no logran superar la pérdida de los hijos muertos jóvenes!

……………………
Me alejo, ya no la veo, seguro que ha torcido la calle, y sigo con mi marcha lenta hacia el trabajo.

Mañana seguro que la volveré a ver como cada día.


Angels Vinuesa

el hombre de la playa


EL HOMBRE DE LA PLAYA


El hombre de la playa duerme en una cala solitaria sin mas abrigo que la nana que produce el sonido del romper de la olas en la orilla y bajo un cielo demasiado contaminado y negro.


Duerme en la arena , cubriendo su cuerpo enjuto con una manta. Es alto , delgado y su cuerpo está requemado por el sol.


El hombre de la playa no es un emigrante , ni un vagabundo, ni un sin papeles. Ese hombre es compatriota nuestro del Norte de España.


Al hombre de la playa la vida le ha dado aldabonazo , lo ha perdido todo. El coche lo dejó por el camino , y en esa caída en viaje libre , perdió familia y amores .


Es un hombre jovial al que solo le queda la sonrisa y una mochila . El resto de su pertenencias las dejó en la consigna de una estación de tren.


-¡Ya los iré a buscar cuando pueda! – exclama con acento norteño.


El hombre de la playa trabaja de cocinero en un hotel de cinco estrellas. Cuando nace el alba, recoge su manta y se encamina al hotel.


-¡Si no voy yo , no come ni Dios!- exclama risueño.


Cada mañana , después de asearse en una fuente de la playa , lava su chaquetilla y sus delantales en las duchas , con un cubo que se ha agenciado , y algo de lejía que se dejan las limpiadoras .

Después lo cuelga en una percha , y lo deja secar .


-A las tres cuando termine , ya estará seco- reflexiona en voz alta .


Cuando acaba su jornada , se encamina a la cala , ahora repleta de personas que toman el sol. Espera pacientemente hasta que oscurece para volver a guarecerse en la cala solitaria .


El vigilante de la playa , emigrante , le cede un hamaca .


¡Para que no duermas en el suelo , joder ,que no eres emigrante – le dice con acento del pacifico .


Al hombre de la playa , la vida le ha ido mal , pero no pierde la esperanza .


-Cuando cobre , me iré a un pisito compartido , mientras tanto esta es mi casa – afirma rotundo.


Los pescadores , son fieles testigos, de que allí en la playa un hombre duerme en la arena cada noche desde haced un mes . No saben quien es pero exclaman.


-¿Quién será ese tío que esta durmiendo en la arena?


Pero él , los mira de reojo y sonríe . Se da la vuelta y espera paciente los mil eurillos que cobre a final de mes para seguir viviendo....


Angels Vinuesa
Publicado por angels en 11:04 AM

lunes, julio 19, 2010

El hombre que susurraba a las moscas




El transporte metropolitano de Barcelona alardea de ser uno de los mejores de Europa, de hecho siempre que viajo a la gran ciudad suelo utilizar el metro, ya que me resulta cómodo y sobre todo rápido.

En ocasiones se hace necesario utilizar el autobús, bien porque la boca del metro está lejos, o bien, porque el punto de llegada no tiene acceso el metropolitano.

Los buses cuentan todos ellos con rampas para personas con alguna minusvalía. He tenido en uno de estos viajes interurbanos la sorpresa de conocer "al hombre que susurraba a las moscas"Nada que ver con aquel Robert Redford que susurraba a los caballos, sino la antítesis personificada aunque con algunos argumentos comunes..


………………..

Llevaba más de medio trayecto sufriendo los atascos de una ciudad que abandoné hace ya más de 20 años , acostumbrada ahora ya ,desde hace mucho tiempo a la tranquilidad de una ciudad cerca del mar , y que se solo se atasca en las fiestas Patronales ,y el día de los Reyes Magos,acomodada en la parte media del autobús, cerca de la puerta , le distinguí.

El hedor que provenía de la rampa, nos azotó en al cara a todos que viajábamos en aquel bus. El fuerte olor a orín y a suciedad iban acompañados por un varón de más o menos sesenta años , que venia acompañado por cinco moscas que los circundaban, arrastrado por un chino que le había subido por la rampa , y que una vez lo hubo dejado colocado, salió “echando leches” del autobús maldiciendo lo sucios que son los blancos por lo bajini .

Las moscas daban vueltas alrededor de él y se posaban aquí y allá. El hombre con las manos enlutadas por la suciedad , tenia el pelo grasiento, barba de infinitas semanas , y una especie de chándal de color , iba a decir negro ,pero estaba estampado con todo tipo de manchas de huevo , de grasa , de tomate … y no se cuantas más esparcidas por todo el cuerpo..

De la silla colgaba un garrafa de cinco litros de agua mineral , y apoyado en las ruedas un par de diarios gratuitos , descalzo , con dos calcetines agujereados que dejaban ver claramente su dedo gordo, y sobre sus piernas una bolsa de plástico y una “litrona Xibeca “.

El hombre, que susurraba a las moscas que lo envolvían, y que no se movían de su alrededor, se sujetaba, con una mano al asidero del autobús y con la otra metía trago trás trago de la litrona, para después secarse la boca con la manga del jersey o lo que fuera.

Pero cada vez que la litrona bajaba de volumen, la mano de aquel hombre se aflojaba del asidero, y la silla de ruedas ,que seguramente había perdido los frenos de seguridad, se acercaba directamente a la puerta de salida temiendo todos los viajeros un fatal desenlace.

Imaginé miles de historias, sobre como un ser humano puede llegar a tal grado de degradación Y todas eran tan extremadamente dramáticas y tristes que desistí en intentarlo.

Este juego de inventar historias sobre personas anónimas lo llevamos haciendo desde hace ya una década con mi hija Marta cuando salimos de viaje. Al pricipio para que ella, Marta niña, se distrajera.

Hasta yo inventaba historias inverosímiles cargadas de realismo, que solo eran fruto de mi imaginación. Después con el tiempo con , Marta joven, seguimos realizando este experimento antropológico simplemente por divertimento.

En ese instante , delante de aquel hombre cuya vista se nublaba por el alcohol ya ingerido de la Xibeca , pensé intensamente en Marta ya que a ella siempre le salían las historias mucho mas positivas que las mías , aunque creo que en este caso coincidiríamos en el punto de decidirnos por una vida llena de desastres , y puntos muertos que habrían llevado a aquel hombre que hoy intentaba aguantarse en una silla de ruedas , intoxicado etílicamente a un camino sin retorno, sin esperanzas.

Posiblemente un accidente le dejó en ese estado, sin trabajo , ni medios económicos, quizá ,sin familia que le acogiera.

El hombre seguía murmurando a aquellas moscas que no se separaban de su mugriento cuerpo , y cuando yo descendí del autobús la Xibeca estaba completamente vacía y su silla de ruedas iba dando tumbos, y golpeándose , de un lado al otro del autobús .

Le miré de soslayo , y jamás vi una mirada tan perdida , solo las moscas le hacían compañía , aquellas moscas que eran las únicas que no le habían abandonado jamás.


Angels Vinuesa

El torero jubilado




El matador de toros jubilado

Todas las mañanas voy a desayunar a un bar que esta cerca de mi casa. Es un bareto de barrio, con olor a frituras, y por donde pasan la más variopinta multitud de personajes.

A mí me gusta ir porque la dueña. Fina, es amiga mía. Y en ese ratito hablamos de lo humano, pero sobre todo de lo divino, enzarzándonos en conversaciones imposibles.

Es un parón en el quehacer diario, un momento de calma chicha como la que se tiene cuando vas al mar por la mañana muy temprano.

La televisión está a toda maquina, donde suenan canciones horteras, pero no me molesta.Los sonidos de las maquinas tragaperras actuan de sonido de fondo, y el hablar de todos los que se sientan en la barra para que Fina les diga alguna tontería.

Estando esta mañana con mi bocata de jamón y mi cortado, leyendo la prensa, se me acercó un hombre.

Era bajito y regordete, fumaba cigarrillos rubios, con todo el pelo peinado hacia atrás a la Rodolfo Valentino, y lucia unos grandes ojos azules, hundidos, ya por el paso del tiempo, y casi ocultos detrás de las grandes gafas de pasta.

-Usted es escritora ¿verdad?- me inquirió, sorprendiéndome y sacándome de la lectura.

-Sí – le respondí, pero sin el menor interés, ya que estaba afanada en las noticias del día.

-Yo soy matador de toros- me afirmó rotundamente.

Yo le miré desconcertada, ya que no podía imaginar a ese hombre inmerso en un traje de luces, dando capotes al toro.

A renglón seguido, y casi sin darme tiempo a recuperarme de la imagen que me estaba haciendo sobre aquel buen hombre siguió:

-Quiero pedirle un favor, que me escriba unas líneas.

Lo dijo como aquel que pide a un vendedor que le regale un piso de los que vende, de los que van a comprar a al frutería y le dice, regáleme un kilo de manzanas..

Que les escriba unas líneas ¿para qué? – dije yo en un tono un poco molesto.

-Pues mire – y diciendo esto se sentó tranquilamente en la mesa donde yo desayunaba, sin solicitar mi permiso tan siquiera.

-Yo tengo un sueño, que es vestirme de luces y torear a una vaquilla. Toda la vida he querido hacerlo, y nunca he tenido la oportunidad de realizarlo.

Yo le miraba embobada, intentando no imaginar lo del traje de luces.
E intenando discernir que relación tenia que yo fuese escritora con el sueño de este buen hombre .

-Quiero ir al Diario de Patricia- me dijo, suponiendo que yo conocería ese programa de televisión donde la gente va a contar sus penas,o a cumplir sus ilusiones dando como moneda de cambio la historia de sus vidas, madres que se reencuentran, hijas perdidas, hermanos que se fueron a América...

..Y como quiero ir al Diario de (antena 3) – aquí repitió el nombre del programa.-Pues quiero que usted me escriba una líneas, para que cuando me hagan la entrevista, no me deje nada en el tintero.Y me diga lo que sí he de decir y lo que no es correcto.

Yo no salía de mi asombro.

-Yo le explico mi vida, y usted la escribe...

Tan fácil, tan sencillo. Ese buen hombre pensaba que yo siendo escritora tenia la llave de su sueño.
Y esa llave era escribir.
Y su sueño se cumpliría de inmediato .

La verdad es que en ese momento, pensé que no lo haría. Pero aquí estoy explicando la historia, por si acaso alguien del programa lo lee. y le dan a esta jubilado de setenta años, esa última oportunidad de vestirse con el traje de luces y salir a los toriles con alguna vaquilla.

Solo pido que la vaquilla, sea eso, y no un astado de quinientos kilos.

¡Va por él!
¡Y porque se cumpla su sueño!

Angels Vinuesa

la peluquera de las putas




El trabajo se ha puesto jodido, y “como de todo hay en la viña del Señor” a una amiga mía le han ofrecido ser la peluquera de una casa de citas.

Y la mujer que esta hasta los mismísimos ovarios de trabajar doce horas vendiendo zapatos o perfumes, que igual da a 800 euros, pues ¡oyes! por 1500 se va a peinar a las putas o quien sea.

Y ella que ya se cansó hace tiempo de darle al peine , al cepillo y de recoger pelillos con la escoba ahora pasados los años y con la mierda de trabajos que hay , haciendo cuentas para llegar a final de mes y sin que le salgan claras , ha dicho que si, a un trabajo que en otra etapa de su vida jamás hubiese aceptado .

La casa de putas se encuentra situada en un lugar intermedio entre una ciudad y otra , como suelen estar , cerca, pero no demasiado no vaya a ser que las señoras de los clientes, o dicho en forma coloquial los puteros de toda la vida , se vayan a escandalizar por tan omnipresente presencia , y no vaya a ser que se las crucen en el súper comprando tomates .

Así que, a valor añadido, a echado mano de un viejo wolsvagen que dormía en el garaje y lo ha tenido que poner a punto para el traslado al curro, porque ¡claro! no es que el bus no pase cerca, pero pasa en horario laboral de las mujeres de vida ligera ,y ella efectúa su trabajo fuera de este horario habitual...

Mi amiga , la peluquera ,debe realizar su trabajo cuando las putas están en jornada de descanso , para que cuándo el local abra sus puertas están pintadas como indios cherokees , y con las cabezas bien repeinadas y lacadas .

Al parecer el peinado y los arreglillos de uñas y pies corren a cuenta de las susodichas, que digo yo, que las de la tele las peinan y maquillan para salir en pantalla sin menoscabo de su sueldo.

A estas los retoques les cuestan una pasta gansa que se ganan a a base de sudor y meneos.

Mi amiga, me cuenta, que la “coiffure” está dentro del local de citas.
.............

El primer día que llegó con su maletín de la Srta. Pepins , donde había colocado los tintes mas imposibles y escandalosos del mercado , el segurata con cara de ruso y cuerpo de armario al verla le preguntó que si ella trabajaba allí .

Ella contestó resuelta de “técnicamente si “, para no dar mas explicaciones y el otro se la miro de arriba abajo como diciendo “te vas a comer los mocos con ese cuerpo “

Tiene razón mi amiga , técnicamente ella trabaja de peluquera , no de puta pero ya estaba harta de ocultar que su próximo curro seria ese , a su familia , a sus amigos y a todo quisqui como si hacer de peluquera de las putas fuera algo deshonroso.

Después de pasar el trago del agente de seguridad , un tipejo con cara de mafioso proxeneta le plantó dos sonoros besos en ambas mejillas y la acompañó al lugar de trabajo con una sonrisa mas falsa que “la falsa moneda”.

La pequeña peluquería estaba decorada accidentalmente con múltiples y exagerados espejos dorados y paredes pintadas en rojo pasión , y concluía con dos sillones y un lavacabezas.

El tamaño de la peluquería era reducido y pronto comprendió que debería darle marcha al peine para retocar a las mas de 40 putas cada día para que estuvieran listas para el horario de apertura.

Tendría que darle mucho al secador y decidió a bote pronto pedirle así por la buenas un aumento de sueldo al proxeneta de camisa rioja y corbata de flores.

-O me das 2000 euracos o no peino ni a Dios – le dijo.

Tiene agallas mi amiga, pero sabia que pocas aceptarían ese trabajo. El tío calculó lo que le costaría que sus nenas fueran a la pelu del pueblo cercano , transportes aparte y pensó que le sería mas rentable y económico pagarle lo que le pedía .

Dijo, pues ¡vale! de acuerdo.

Y desde entonces cada tarde/noche la peluquera escucha , peina , oye y se divierte con los chismes de las putas o sufre en silencio alguna que otra historia bajo el aire del secador.

Y ahí está imagino hasta que haya sacado la pasta que necesita, después se irá, y quizás otra peluquera con titulo de estilista se encargue de este trabajo.

¡Para que Usted vea, Señor Zapatero!

Angels Vinuesa