martes, marzo 05, 2013





EZEQUIEL TRASPASÓ LA DELGADA LINEA ROJA DE LA VIDA














En estos días lluviosos, me encanta escribir sobre personajes anónimos , hay cientos de historias en mi blog dedicadas a estas personas que por verbigracia de mi pluma virtual se convierten en protagonista por un día .



Son historias reales , aunque cambiando nombres y lugares , y son especiales para mi , El perro lazarillo , la historia de un Yonqui , la funcionaria de correos , el hombre que susurraba a las moscas , una pareja singular o el hombre de los gatos , todas ellas en mi blog .



Ezequiel es un chico de 30 años , hace ya casi diez que lo conozco , y siempre había basado su vida principalmente en su virilidad, era su órgano y no su cabeza el que había guiado sus acciones . Por este motivo acudía a la consulta, salteando novias buenas malas y regulares dependiendo del momento.



Siempre cruzando esa delgada línea roja que marca la vida , y buscando senderos peligrosos, había tonteado con las drogas , con el alcohol y hasta con el sida .

Sus visitas estaban alternadas de infecciones , gonorreas y otras por el estilo , siempre salpicada de su inocencia en los actos .



Iba provocando a la vida, dando bandazos a diestro y siniestro, sin impórtale a quien o a cuando molestase. Perdió trabajos y hasta la custodia de su hijo por sus malas compañías , pero en su afán por comerse literalmente la vida no quiso ver nunca ni los peligros ni las adversidades que le sobrepasaban.



Su fin era vivir por encima de todos y de todo , a una velocidad supersónica , y probando de todos los vasos y manjares, aunque la mayoría fuesen envenenados .



Nunca escuchó los avisos y las alertas que le decían que vivía demasiado deprisa y atajando por vericuetos intransitables. Seguía sin importarle y sin mas luces de ver en que estaba convirtiendo su vida y como la estaba tirando al traste.



Pero un día lluvioso como hoy, obnubilando por la cocaína y el alcohol quiso ser un pájaro subirse a un tejado y volar.



Inevitablemente le abatió un rayo que lo atravesó en canal cayendo de ocho metros al suelo inconsciente , produciéndole fractura de algunas costillas , y luxación de sus vértebras lumbares con final diagnóstico de paraplejía con lesión sensitiva completa.



Hoy Ezequiel acude acompañado no por su múltiples novias , buenas , malas regulares y malísimas , sino que es su madre la que lo acompaña , después de estar más de seis meses ingresado en un hospital.



Llega en silla de ruedas , que le tendrá atado para el resto de sus días ,sin posibilidad de salir de ella y volver a caminar , con el semblante triste aunque enervado .

Habla de sus síntomas y se refiere a su madre con una mezcla de desprecio e indiferencia, me doy cuenta que aunque la lección ha sido de vida, él no ha aprendido nada.



Este aviso, esa advertencia, ha sido en balde porque Ezequiel sigue anclando en su ignorancia.



Me da lastima verle así , y sobre todo , me da mucha pena el maltrato que le ha dado a su cuerpo , ahora ajado , y roto , no le servirá para que su vida cambie .



Ezequiel ha traspasado ese línea roja que nadie debería saltar , porque la caída al vacío , le llevará si no hace nada al respecto al hoyo de la incomprensión y el abandono.



Y estas alturas, creo que es lo que ocurrirá.








Angels Vinuesa

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