lunes, marzo 11, 2013


JUSTIN BIEBER  O EL FENOMENO FANS
 

 
Hace días que  veo en las noticias , a las  adolescentes, esperando el momento de  ver al  ídolo del momento Justin Bieber , de nada  sirve que  esté cancelando conciertos , por su “problemilla”, y que  quizás  a lo mejor  al final ni viene.

Ellas  saco en saco de dormir, y  tuppers, hacen guardia, entonando sus canciones y   enloquecidas ante  la esperanza que  un día próximo podrán ver a  su ídolo.

La procedencia del  fenómeno  fans  no se casa  con ningún estrato social, si lo pensamos  bien todos somos  fans de algo o de alguien.

La palabra  “fan”  viene del inglés “fanatic”, y a veces su  significado se  acerca mucho a la terminología.

 

Hace ya unos  años cuando mis hijas eran  adolescentes , asistí  como espectadora  a uno de  estos  conciertos , y como la pluma  no se puede estar quieta  así  narré la experiencia . He  visto que  este texto , se ha  tomado como ejemplo  en unas  clases  de inglés , todavía no entiendo el porqué , quizás para que  entiendan la idiosincrasia de nuestro país por si acaso se encuentran en esta situación cuando  vengan a “veranear”(como me gusta esa palabra) ..
 
 
 

 

 

"En concierto"

 

Hay una constante  que se repite como el número “pi” cada verano, estos son:

“Los conciertos musicales”

Proliferan nuevos cantantes como setas, que, con sus canciones “frescas y pegadizas” según los autores, “machaconas y repetitivas”, según quien las escuche, dan lugar a ser el centro de atención de adolescentes y no tan adolescentes.

Me refiero a ese  tipo de ¿macro? ¿Micro?.. Conciertos, y no  a los otros que…

 “Haberlos. ¡Haylos!.. Como las meigas “

..Y tú, que eres una persona actual y confraternizas con esa edad dorada de la adolescencia y hasta has introducido en tu lenguaje  el termina “tío  y tía “aunque no refiera a nadie de tu familia, te decides a ir a uno de esos conciertos.

 Más que nada para que no vayan solos, de paso ver el ambientillo y porque en definitiva…

¡Te va la marcha!

Lo primero que te encuentras, es que todas las adolescentes van de uniforme... es fundamental e imprescindible enseñar el ombligo, completado con una mini- camiseta y zapatos con severas plataformas.

No se hace necesario que tú sigas también la moda que una ya no está para enseñar el ombligo, por una vez en tu vida…

 ¡Sáltate la  regla!

Dos horas antes, como en el aeropuerto, se concentra la masa en las puertas del lugar. Has de tener en cuenta que existe una máxima, ésta es “chillar, berrear, vociferar “.

Desde el tiempo de espera, durante y después del concierto, esa va a ser la tónica general. Chillar ¿por qué?, pues por nada y por todo, esa es la sencilla explicación.

Cuando abren las puertas, los chicos y chicas correrán para coger sitio(es un decir

Agarradas de las manos como en tiempos de guardería y casi sin pisar  el suelo te llevaran al centro del recinto.

Allí  seguirán los chillidos  constantemente y tú, te empiezas a preguntar…

 Cuándo salgan los cantantes. ¿Qué pasará?... pero ¡tranquila! porque  los cantantes o artistas, tú, casi no los ves, solo son dos puntitos en el escenario.

Y hay que ver como los conocen, cuando para ti es algo inexplicable ya que sigues viendo dos minúsculos colores al fondo.

Los artistas, cantantes o lo que sean, saludan y entonces  empieza como una especie de “eco tonto”, que ellos dicen:

 ¡Hola a todos! todas chillan ¡Holaaa!

 Que dicen ¡Buenas noches!, pues  todos contestan al unísono.

 ¡Cuánta uniformidad!

El ambiente se caldea al máximo cuando empieza a sonar la música  con demasiados decibelios para el oído humano. Pero solo has de seguir las instrucciones (es fácil), dar palmas, pues ¡ale! tú a aplaudir como una energúmena, chillando ¡eso sí!, que dicen: los encendedores, ya te han provisto en la entrada de una especie de artilugio con una pila, siempre  es mejor que los encendedores de antes, que si la canción duraba mucho  te quemabas  todos los dedos.

El momento álgido es la ola,  más que una ola parece un “tsunami “, y ya entonces piensas de ésta no salgo…

 ¡Pero aguantas!

Después de cuatro horas, acabas bailando como una descosida, porque todo se contagia y no es cuestión de hacer el ridículo.

Y cuando acaba el concierto, tú estás en estado catatónico afónica…  y ¡no!

 No te has vuelto loca, simplemente no te has recuperado del susto...

 ¡Vale, tío!

 

 Angels Vinuesa

 

 

 

 

 

 

 

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