viernes, diciembre 28, 2007

EL FIN DE AÑO


EL FIN DE AÑO

Estamos a las puertas de un nuevo año: El 2008. No sabemos que nos traerá, ni como nos irá, pero de lo que sí estamos seguros es que lo vamos a celebrar.
Cierto es que estamos ya con la panza llena de tanto comer y casi con los bolsillos vacíos de tanto comprar, pero la celebración de la fiesta de fin de año no nos la podemos perder por nada del mundo.

De cómo pasar esta noche mágica , cada uno tiene su forma y su manera, yo la pasaré con mis amigos en una excelente fiesta cubana, y por la mañana escucharé, creo entre sueños el famoso concierto de Strauss que la Filarmónica de Viena ofrece puntualmente cada 1 de enero, y que es cita tradicional y obligada en mi familia.


Pero como me gusta investigar les daré una serie de ideas de cómo lo celebran en los distintos países, por si quieren adoptar algunas de las tradiciones y adherirlas a su fiesta particular, si les quedan ganas después de la caña que se le ha dado este año a Papa Noel, que el pobre anda por esos mundos de Dios errante con sus renos con el rabo entre las piernas, creo que des estas se adelgaza fijo.


Lo esencial que se solicita en esa noche señalada es que las cosas sean vayan a mejor, el cómo hacerlo varia de un país a otro, aunque observaraán que las costumbres se solapan, y se repiten aún estando distantes en el tiempo y la distancia.



¡Mira me ha quedado como un bolero!




Hay tradiciones curiosas, y hasta algunas de las que he encontrado que me han hecho partirme el culo de la risa, imaginando que pasaría si yo lo hiciese en mi casa.

Desde la costumbre de romper cazuelas, y otros objetos de barro en algún río cercano que realizaban los antiguaos pobladores de nuestra tierra, hasta la costumbre de los griegos de quemar los zapatos viejos, para alejar los malos pasos, o el de besar a un desconocido
(a más de una de gustaría) bajo el muérdago como hacen los franceses, y cuentan que, al año siguiente se encuentra marido.

Hacer que la suerte llegue a tu morada, es uno de los fines de casi todas las costumbres de los países, desde los cercanos hasta los mas alejados, para que la suerte nos acompañe, como reza el famoso anuncio tendremos que alejar a los malos espíritus.

Una forma de hacerlo es colocarse de espaldas al umbral de tu casa y arrojar un vaso de agua serenada, o sea reposada del día anterior, a la primera persona que entre por tu puerta esa noche, al igual que los tailandeses que lanzan cubos de agua unos a otros con el deseo de atraer lluvias abundantes para el año siguiente.

Claro que esta costumbre se contrapone con la que tienen los escoceses por la cual, la primera persona que entre en una casa el primer día del año determina la suerte de la familia durante los meses siguientes.


Para tener fortuna debe ser un hombre moreno, y mucho mejor si es guapo.


Creo en este caso que le diré a mi novio, primero que entre por la casa lanzándole el agua serenada, y después que sea le primero en entrar, por lo de la suerte.



¡Digo yo!


Esa costumbre, es compartida por los vietnamitas que están muy atentos a quién es la primera persona que entra en su hogar el primer día del año, ya que traerá suerte y riqueza a la familia en los meses siguientes, cuidado a quien inviten esa noche.


En eso de alejar los malos espíritus, es coincidente lo de la limpieza, desde todos los países que se aficionan a limpiar la casa a finales de año. Esa costumbre la he podido observar en muchas de las familias españolas y ahora me doy cuenta que fíjate tú de donde viene;


Los chinos, por ejemplo limpian sus casas a conciencia dispuestos a eliminar cualquier resto de mala suerte del año que termina.


También los coreanos limpian la casa a fondo ,y queman ramas de bambú porque creen que su ruido al crepitar les asusta, a los malos espíritus.


Los vietnamitas son concurrentes en esto de la limpieza, limpian su casa de arriba abajo, sacan brillo a la cubertería de plata y saldan todas sus deudas.


En México, hay quien acostumbra a barrer la casa esa noche para que el nuevo año sólo traiga suerte "limpia".


Otros aseguran que pasearse esa noche con una maleta favorecerá los viajes en los meses siguientes.


Otros insisten en llevar ropa interior roja para hallar el amor. , Curiosamente esa costumbre tiene relación con la Bella Italia.



Para atraer la suerte, hemos adquirido una costumbre de los italianos, y es la de recibir como regalo lencería roja, que supuestamente les traerá suerte en el año que llega.

Si es cuestión de atraer la buena suerte, en algunos lugares como Roma y Nápoles son costumbre también lanzar trastos viejos por la ventana: es una forma de terminar con el pasado y expresar el deseo de empezar una nueva etapa con buen pie.


Romper la vajilla no debe de estar mal visto en Dinamarca, por lo menos el día de Año Nuevo... Los daneses ,suelen aprovechar esa fecha para demostrar a sus seres queridos cuánto les aprecian.


Y lo hacen lanzando ante sus casas los platos viejos que han ido acumulando durante el año.El número de buenos amigos que uno tenga será proporcional al montón de platos rotos que encuentre en su puerta.


En Brasil, algunos visten de blanco o saltan por encima de siete olas porque creen que eso les dará suerte, y también lanzan flores al agua mientras piden un deseo.


En Copacabana, las filhas do santo (sacerdotisas africanas) encienden velas y echan al mar barquitos cargados de regalos y flores. Que el mar se los lleve es un presagio de buena fortuna para el año que empieza.


El 31 de diciembre, los protagonistas en Colombia son los agüeros. O lo que es lo mismo, una serie de "recetas" populares destinadas a cargar las pilas con energía positiva para el año que empieza. Las hay para todos los gustos: recibir la medianoche de pie, por ejemplo, para tener suerte y salud; dar un portazo cuando suenan las doce para alejar de la casa a los malos espíritus;


Todos en esa noche pedimos deseos, hay diferentes demostraciones en las diversas latitudes del planeta.


Escuchar misa de gallo y depositar 3 monedas a la divina providencia para que no falte en ese año casa, vestido y sustento;


Para cristalizar algunos deseos hay que anotar dichos deseos en tiras de papel de china;
En color rosa para los afectos, roja para los asuntos arriesgados , morado para los cambios, amarillo para el dinero y verde para lo relacionado con la familia.


No importa dónde o con quién te pille la Nochevieja.


Para los españoles, lo que más cuenta es lograr zamparse doce uvas al ritmo de las doce campanadas que indican la llegada del nuevo año. Y es que la tradición asegura que quien complete la operación sin atragantarse tendrá suerte en los doce meses siguientes. Lo mismo creen los portugueses...


Para realizar algunos deseos al sonar las 12 de la noche, es comer las 12 tradicionales uvas, en caso de no poderlas conseguir, que se han puesto carísimas , los expertos en esta tradición afirman que las pasas pueden cumplir con la misma misión ya que son uvas secas.


En el Líbano sin embargo , se preparan doce bolitas con masa de trigo introduciéndoseles una pasa y una moneda, para luego regalarlas a 12 amigos y los beneficios regresan a quien las obsequia multiplicados por 12;Como eso de los mails que te llegan y has de enviar a no se cuantas personas ...


En China se prepara una pequeña caja a la que se le pega un espejo en el fondo, y otro en la tapa que multiplicará el dinero que en esta caja se deposite.


Nada de 12 campanadas para los Nipones . Hasta 108 veces tañen las campanas de los templos japoneses para conmemorar la llegada del nuevo año. Se trata de una tradición cuyo objetivo es liberar del mal el período que empieza:


Cada campanada hace referencia a un deseo terrenal que hay que mantener alejado.


En cuanto al papeo hay distintas tradiciones que son ,como menos diferentes;


En Rusia por ejemplo, la cena del día último del año se conforma de lechón relleno de trigo negro o ganso relleno de manzana, además en la mesa generalmente se encuentran mandarinas que son sumamente apreciadas.


A su vez en Polonia se procura consumir con la cena algunas cerezas ya que con esto se contará con buena suerte durante el nuevo año, en esta misma región se tiene la creencia que si un niño nace el día primero de enero cuando crezca se convertirá en hombre lobo, singular creencia, que no se enteren los del gobierno que les retiran la famosa “canastilla del bebe” de dos mil euracos.


En el norte de Italia y parte de Suiza los comensales a la cena de fin de año evitan comer pudín de ciruela ,ya que según las tradiciones locales el hacerlo lleva como consecuencia la pérdida de un amigo.

Los alemanes cuentan con la tradición que de dejar en el plato, hasta después de la medianoche, algunos restos de lo que se haya cenado, como una forma de asegurarse una despensa bien surtida durante el año siguiente.


Los italianos inician la "notte di Capodanno" con una tradicional cena en la que las lentejas son plato imprescindible si se quiere tener un año nuevo repleto de buena fortuna.


Y como creo que si hago tantas cosas esa noche mágica no me va a dar tiempo de dormirme, haré mía la leyenda Coreana que dice:


...Quien se quede dormido la última noche del año amanecerá con las cejas blancas al día siguiente;


Así que esa noche todos a permanecer despiertos, y con las luces encendidas de todas la habitaciones. Y poner infinidad de lamparitas, para simbolizar la victoria del bien sobre el mal, y mostrar el agradecimiento de la gente por todo lo bueno que hay en la vida.

Y como se ha de llegar a final de año haciendo amigos, y evitando los enemigos, les explicaré que en Venezuela la Nochevieja es el momento perfecto para que estrechar lazos de amistad con quienes les rodean,( sobre todo los Reales) , y para ello nada mejor que la "hallaca", un plato especial que ellos mismos preparan, para demostrarlo:


Regalarla es una forma de desear buena suerte para el año que llega. También es costumbre escribir los deseos en una carta que, ya en enero, cada uno quema para asegurarse de que nadie más pueda leerla.


Pues eso, que no se atraganten con las uvas y ¡Feliz 2008!

Angels Vinuesa




lunes, diciembre 24, 2007

22 DE DICIEMBRE :LA RADIO SONY

























22 DE DICIEMBRE: LA RADIO SONY


Los recuerdos van unidos a las situaciones que fotográficamente quedan registradas en tu disco duro para siempre, en ocasiones además de las imágenes quedan grabados los sonidos que tintinean en tus sentidos.

De la misma forma que adquirí una fobia que aún mantengo al fútbol, con el sonido del programa Carrusel los domingos por la tarde, la cantinela de los niños de San Ildefonso animaban las mañanas de todos los 22 de Diciembre desde que yo recuerde.

No sé exactamente si por aquel entonces, mi familia compraba decimos de lotería, creo que la Bruixa d’Or de Sort todavía debería estar dando vueltas con su escoba intentando encontrar ese pueblo de Lleida, y si nos tocó nunca tuve constancia de ese hecho.

En la vida suele haber objetos que permanecen a pesar de los tiempos inamovibles e impertérritos, y hay otros que desaparecen por generación espontánea sin dejar rastro de humo.

Uno de esos objetos que se ha mantenido imperturbable en el perder de los tiempos ha sido la radio Sony que tenia y tiene mi padre.

La radio es pequeña, tiene un forro de piel de color marrón oscuro, con una tirita que va de uno al otro lado para asirlo. Descubrí en esa curiosidad de niña, que dentro de esa horrible funda relucía una radio impecable en rojo por el adverso y plateado en el frente, donde se podía leer en letras doradas Sony.
Esa pequeña radio marcaría las secuencias de la historia de mi niñez y la cantinela de los niños de la lotería es una de ellas.
La pequeña radio que funcionaba a pilas, y se mantenía la mañana del 22 de Diciembre encendida encima de la mesa del comedor, nadie la escuchaban pero servia de hilo musical, que se diría ahora, por toda la casa.

El sonido del bombo al girar las bolas y las voces infantiles con la coletilla de: ..... ¡pesetas! resonaba machaconamente una y otra vez ,a pesar que cada uno andaba en sus tareas y nadie le hacia ni el mas mínimo caso .
Mucho después, la desbancó el sonido del televisor, pero nunca fue lo mismo.

Esa pequeña radio fue testigo de los cuentos “Tambor” que escuchaba al mediodía, cuando iba a comer a casa a la salida del cole, y las tardes con Elena Francis, mientras mi madre cosía, aprovechando los últimos rayos de sol junto a la ventana.

Es como si esa pequeña radio formase parte de la familia y distribuyera su compañía entre los distintos miembros por un igual sin ninguna distinción.

Tenia solo dos frecuencia AM y FM ,y un gran circulo donde sobresalía una aguja dorada que se manipulaba desde un lateral para ajustar las frecuencias y el volumen con unas ruedecitas.Simple , sencillo, nada digital.

Mi padre que siempre ha estado un poco “teniente”(sordo) se la colocaba en la oreja, costumbre que no ha abandonado jamás, a pesar de nuestras advertencias sobre el hecho de haberse inventado los auriculares.
Creo que ese detalle, nunca le interesó demasiado, y aún continua hoy en día con la radio pegada a la oreja, y aguantándola con la mano.

Es un objeto, esa radio, que está intrínsecamente unido a la personalidad de mi padre como un apéndice a su persona, y que traslada consigo cuando se va de veraneo ,o alguna excursión de esas de jubilados.

Imagino que para él, que es una persona introvertida y callada, es el único vinculo que le mantiene colgado del hilo de las noticias del día.

La radio, su periódico diario y los documentales de la 2(creo que debe ser la única persona en España que los ve, aunque todo el mundo alardea de conocerlos), son las características que definen a mi padre.

En pocas ocasiones habla, y cuando lo hace se remonta a sus hazañas vividas en la guerra civil que todos conocemos de memoria o de su llegada a Barcelona allá por la década de los sesenta cuando comenzó el flujo migratorio.

Circunstancias éstas ,que han dibujado su vida lejos de sus olivos y encinas, a los que nunca renunció, ni a su acento de tierras extremeñas, entrando en esa paradoja de ser catalán cuando visitaba su tierra y extremeño cuando volvía a Barcelona.

Muchas veces cuando le observo de soslayo, leyendo su periódico, calzado con las gafas demasiado grandes, con la pequeña Sony, y haciendo el crucigrama que religiosamente como una obligación sagrada realiza cada día , y pienso en esa vida que dejó allá entre las jaras ,y el olor a tomillo, y que cambió, por necesidad ,por al contaminación y el asfalto.

Muchos de sus silencios están condensados entre el vivir y el morir, aunque llegado a este punto creo que poco le importa ya.

Espero que la suerte les haya acompañado este año.

Felices fiestas

Angels Vinuesa