Estaba asomada a la ventana , fijó su retina en aquel océano de color azul intenso , el sol ya estaba recostándose en el horizonte y se mostraba elegante de un amarillo nítido ,brillante, tímidamente asomaba la luna , como una niña perezosa elevándose hacia las nubes . Descorrió el visillo de color marfil y lo vio en el pequeño embarcadero. La casa estaba situada en la cima de un acantilado. Buscaron esa, su morada durante años y fue en uno de aquellos viajes esporádicos cuando él la encontró. Se veía hermosa casi tocando al cielo, ella al verla le dijo: -Es la casa perfecta – dibujando una sonrisa en sus ya marcadas arrugas. Pero ella, siempre había sido esa forma, desde que se conocieran allá en el perder de los años. Se entusiasmaba por cualquier motivo, y él estaba acostumbrado a su impulsividad, que ahora con el paso del tiempo había perdido la esperanza de cambiar. El le sonrió, con aquella sonrisa picara que conservaba de niño travieso, cerrando...
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