SEMANA SANTA : DOS EL TURISMO RURAL Si te quedaste enganchada con Heidi y Pedro.. Si el trino de los jilgueros solo lo ha escuchado en un CD... Si no sabes distinguir un olivo de una encina... Lo que te conviene es ir de turismo rural. Usted que está hasta las mismísimas narices del ronroneo de los coches, de la polución, de las prisas, de las comidas rápidas en restaurantes FaatFoot. Y que se pone nervioso aunque nadie le diga nada, se cabrea con facilidad, y va dando a diestro y siniestro estocadas. Si usted es de los que no puede conciliar el sueño, padece continuamente dolores de cabeza, y está estresado a no poder más. ¡Haga turismo rural! La primera opción es desaparecer en el campo. Volver a sus ancestros, y dedicarse durante una semana a dormir a pierna suelta, despertarse con el ruido del agua del río cercano, escuchar los pájaros en directo... ¡Que ya va siendo hora! Relajarse a la sombra de un avellano, coger fruta...
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