Ir al contenido principal
TÁPAME QUE  TENGO FRÍO...

La  casa  estaba  en la penumbra , la mujer había  encendido unas  velas  que  reposaban  en una pequeña mesa .
la  chimenea   estaba  encendida , y junto a la luz  tenue  de la  velas  era la única  iluminación de la  casa .
La mujer  deambulaba por la  casa  como "un alma  en pena ", dejaba pasar  las horas , los días  y hasta la  vida , sin ganas de no  hacer nada  absolutamente . 
Veía  la  televisión que se mantenía  encendida ,  solo para "hacer  ruido".. como decía  ella.
Ya  era  entrada  la noche,  y el  frío  arreciaba  fuera , aquel invierno había  sido muy intenso, y solo deseaban  que pasara rápido. 
Se quedaba  hasta  altas  horas  de la noche  despierta,  y  solo cuando los ojos  se le llenaban de  sueño , se  acercaba  a la habitación .







Tenía presente  el  recuerdo de lo que ocurrió aquella noche fatídica, y  solo pensar  en sus palabras  le  recorría un  escalofrío por toda  la espina  dorsal . 
Aquellas  palabras  que habían herido a la mujer  hasta el  fondo de su  ser , que la habían  desgarrado  por  dentro . Aún se  preguntaba  hoy después de tanto tiempo , como aquel hombre había  sido capaz  de  aquella  violentación de su  ser . 
Por  eso  retrasaba  lo máximo , para irse  a la cama , y entonces  coger al  sueño desprevenido  e introducirse  en sueños  imposibles , y en pesadillas terribles , de las que quería  salir y  no podía . 
Aquella noche la mujer  estaba  especialmente  sensible , sus pensamientos, habían entrado en  un bucle  que  acabaría  por hacerla llorar , y ya  de  cansancio  seguramente  se  dormiría .
Era  tarde , y la mujer no se  atrevía  a volver  a la  habitación , pero  tenia que hacerlo , no le  quedaba mas  remedio ...




Se  dirigió  hacia la  estancia  , donde  las  sabanas  están  perfectamente  estiradas, y el olor  a suavizante  le  resultaba  agradable  al olfato, pero solo era una  trampa que  se había impuesto. 
Se puso el pijama  y  se introdujo sigilosamente  en la cama...
De  repente   una  voz  salió de  dentro  como un resorte del pasado , y sin ella  quererlo , dijo en  voz  alta : 
¡Tápame  que  tengo  frío!
Se quedó  escuchando  su  voz  en la  soledad del  dormitorio, y  dirigió  su vista hacia  el otro lado de la cama . 
Ya no había nadie ...
Solo ella ....
Y  volvió  repetir , ya  consciente  de  su  alucinación.
¡Tápame que  tengo  frío !
Fuera  el aire  soplaba  en la  ventana .
El  silencio ...
Nada ..
Nadie ..

Angels Vinuesa 

Comentarios

Entradas populares de este blog

El Colegio de Pedralbes   Nunca pensé que existía fuera de mi barrio la “otra Barcelona”. Pasé más de 15 años pensando que las casas donde vivíamos eran lo habitual, lo corriente, pero pronto me di de bruces con la otra realidad, las casas de lujo, los chalets con piscina, los criados y mayordomos y los lugares de veraneo.   Desde mi humildad sabia que cada año, cuando a mi padre le daban las vacaciones en la Fabrica donde trabajaba, la SEAT, irremediablemente cogíamos el tren “sevillano” y pasábamos esa temporada en el pueblo. No tenia ni idea de ese otro veraneo en la casa de la playa. Aunque esto es una nimiedad para lo que supuso para mi estudiar en el Colegio de Pedralbes.   El Colegio de las madres Asuncionistas en Pedralbes, la misma congrega...
LA ESPIRAL DEL SILENCIO Muchas veces  en la vida , quedamos mal con alguna persona , personas que han significado mucho en nuestra  vida y que de la noche a la mañana quedan  suspendidas de una vida . Y sabemos  que habiendo motivos , quedan en el  cajón de  sastre  conversaciones inconclusas , motivaciones , o simplemente una  explicación de los hechos  ocurridos .  Es , en ese momento cuando  queda instaurado el silencio , personas introvertidas que  se  tragan para  dentro sus sentimientos , sus emociones , y que son incapaces  de  sacarlo , y  sanearlo.  Esos pensamientos , sentimientos quedan enquistados en nuestro interior , y siempre pensamos mañana será un buen día para hablar , hoy no estoy preparado , las  circunstancias no son las mejores , y millones de  excusas que nos proponemos para  no dar  ese paso y enfrentarnos  a la verdad, porque nos hace...
240 días…  Estaban  sentadas en  el  salón de la  casa  rural  donde  se habían  desplazado para pasar el  fin de semana . La  chimenea  chisporroteaba y  alumbraba  con una luz  tenue  toda la  estancia Era una  casa  alejada  de los ruidos urbanos , donde  se respiraba la  tranquilidad que tanto había  estado buscando , durante el día  estuvieron paseando por el bosque , teñido de mil  colores por el otoño. Y  el campo estaba  alfombrado por miles  de hojas  secas. Era tan bonito el otoño, donde la hojas  de los  arboles caducos  dejaban resbalar  su hojas, y los de hojas perennes permanecerían para siempre en los árboles, que  animaban  a los  sentidos. -He  tardado  240 días  en sacarlo de mi  vida –le dijo   de repente.  No  venía a cuento  aquella...