jueves, junio 21, 2007

Del libro.. Seres de luz (Un poco de historia de mi ciudad)




COMO SI FUERA UN PRÓLOGO



Josep Marquès es hijo, como sus ascendientes, de la ciudad de Reus, una población mitad urbana, mitad rural hasta mediados del siglo XX, situada en los comienzos de la Cataluña meridional y sólo a unos pocos kilómetros -no llegan a 10- del mar. Reus está muy cerca de las playas espléndidas y suaves- por el declive y por el tacto- de Salou, que acogían las naves de Don Jaime I el Conquistador de Mallorca. En sus trazo más recto hacia el agua, se halla reciamente protegido por un centinela geográfico, geológico que es el cabo de Salou, que adentra en sus promontorios en la línea vertical de Reus, y en siglos pasados, hacia mas defendible el espacio de la plaga de sarracenos, turcos, piratas y corsarios.


Reus después de tres siglos largos, que el Campo de Tarragona, con Tarragona incluida, permaneciese completamente desierto por ser tierra de lucha continua durante lo que denominan Reconquista, dio fe de vida al mismo tiempo que la mayoría de pueblos que después repoblarían, y que aparecerían en los siglos XI y XII. Su crecimiento fue muy parecido a la de los poblados que habían surgido en la zona que seguía presidiendo la Tarragona casi eterna que empezaba su reconstrucción.

Pero, Reus, llegado el siglo XVI y pacificada la península, experimentó un empuje poderoso que la llevó a ser capital comercial de una inmensa zona, que sería la parte central de un espacio triangular que podríamos perfilar utilizando como vértices la ciudades de Zaragoza, Valencia y Barcelona. En la parte central de este espacio, Reus era el emporio que compraba y exportaba toda la producción agrícola :almendras, avellanas, aceite y especialmente vinos y alcoholes, de cuya cotización en la lonja reusenca deriva la trilogía “Reus, Paris, Londres”.Esta producción la enviaba desde el puerto de Salou, constituido por toda su anchura de sus playas desde el cabo hasta el castillo de Vilafortuny, y debido a la placidas del encuentro tierra-agua, y al escaso calado de las embarcaciones permitía acercarlas hasta muy poco metros de la tierra firme. Las playas de Salou están, en buena parte al abrigo de los temporales de levante y esto le proporciona, como puerto, una enorme ventaja.

La exportación, que empezó tímidamente para tomar con los siglos gran envergadura, se convertía, a la llegada al punto de destino, en importación. Los mismos buques que abastecían las costas atlánticas europeas y se adentraban por Jutlandia hasta el mar Báltico, convertían la carga en salazones: fardos de bacalao, cascos de arenques, barriles de atún salado, que eran productos de gran consumo. Otra parte del comercio de exportación-importación que se producía en Reus a través del puerto de Salou tenía por destino las colonias españolas de América, a la que , se les abastecía de productos agrícolas y a las que, se les compraba toda clase artículos denominados coloniales y ultramarinos: café, drogas, tejidos estampados llamados indianas.

Podemos preguntarnos a que se debió la transformación de la población de Reus en una plataforma comercial de tanta envergadura. No fue casualidad. Reus se hallaba en un cruce de grandes caminos que iban desde el interior hasta la costa y que paralelamente a él comunicaban el litoral, viejas vías romanas abiertas por su lógico trazado, y que adentraban a Europa y enlazaban sureste y el sur de la península. Aparte que pronto, a causa del mercado de la lonja al aire libre en la gran plaza urbana llamada “Mercadal”, todos los pueblos de las comarcas más o menos inmediatas tenían camino directo a Reus, o caminos que afluían en vías que se dirigían a Reus.

Resultaba determinante la ubicación de Reus, cercano al mar, pero a distancia prudencial donde no llegaban nunca piratas ni corsarios, ya que estaba situada en una colina defendible, con un puerto de Salou siempre vigilado, y es sabido que ferias y mercados necesitan para su desarrollo paz y tranquilidad.

Existe una idea de carácter legendario muy difuso, sin pruebas (aunque últimamente a través de un estudio de caminos que trazaron los íberos-, una estrella de caminos íberos convergían en el punto de Reus- algunos estudiosos piensan que lo que intuyen podría ser posible)que el solar donde se fundó Reus, presumiblemente en el siglo XI, durante el periodo de los íberos, existía una especie u otra de poblado con objetivo puramente comercial y en donde, a través de las playas de Salou, se efectuaba un muy elemental trasiego mercantil, por el sistema de cabotaje. Por el atractivo de Salou y el de la confluencia de caminos, y en el mismo punto donde se asentó Reus, se celebraba un continuo mercado con establecimientos, almacenes y algún tipo de habitáculo en un enclavamiento idéntico al actual que no ha dejado rastro alguno, ni siquiera en forma de topónimo.


Este Reus, pues, que a partir del siglo XVV, XVIII y XIX, y también, por inercia, el XX, se constituyó en un centro comercial extraordinario, fuera una ciudad bulliciosa con tráfico continuo y establecimientos abiertos a todas horas, desde hostales, mesones, cafés, tabernas, casa de comer y beber, hasta las mismas agencias y almacenes de compra y venta que recibían continua mercadería, o la despachaban a todas horas en lo que era la venta al por mayor. Demográficamente Reus fue muchos años la segunda ciudad de Cataluña, y también lo fue en lo que concerniente al trafico comercial. Durante por lo menos dos siglos contaba con una población flotante que casi igualaba la población instalada. No es pues extraño que muchas personas que no querían conformarse en puestos secundarios o míseros en una agricultura no exuberante, vinieran a Reus en busca de satisfacer sus ambiciones o de encontrar simplemente, mayores horizontes, cosa difícil en otras ciudades catalanas con excepción de Barcelona. Aquí venían pues los ambiciosos y los que poseían algún componente aventurero. Este constante flujo de gente dinámica hizo que la población entera se impregnara de ese espíritu emprendedor y audaz. Sus dos hijos ilustres mas conocidas, famosos, y dos personajes realmente de excepción, son el aventurero Juan Prim Prats, que se alistó como soldado raso en el ejército, para acabar en el generalato y llegar a ser hombre de estado capaz de desmontar monarquías y de reclutar a un rey a su medida entre la realeza, Amadeo de Saboya. Mucho mas valioso es el genio del arquitecto Antonio Gaudí Cornet, que no solo triunfó en su arte, sino que revolucionó el concepto de arquitectura y de su estética.


Reus pues, tiene un carácter singular que continúa y persiste en el siglo XXI, a pesar de los cambios radicales en la producción, en la distribución: en la economía en general. Y sus habitantes dan muestras de seguir con su estilo nada apático, nada conformista, absolutamente enemigo de barreras y limitaciones. No puede sorprendernos pues que Josep Marquès , hijo de gente arraigada aquí, sea heredero de esa inquietud feraz que mueve a tantos reusenses, que sea un hombre singularmente dotado, capaz de emprender la aventuras anímicas que anhelan la luz mas esclarecedora , un hombre con una clarividencia que le permite buscar y repartir el bien, sostenido por una personalidad que no conoce la abulia, el conformismo esterilizante y prefiere y ama la audacia mas positiva para que le fortalezca en sus pensamientos y en sus actitudes.


V.A.


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