jueves, septiembre 04, 2008

VIAJAR EN TREN ...¡DE PIE!






VIAJAR DE PIE


Sin ir más lejos el otro día fui consciente del significado de viajar en nuestros apreciados trenes... Pero ¡De pie!

Aunque no es igual viajar de pie en primera clase que en segunda ¡Eso por supuesto! Y eso explicaré hoy en esas historias del tren que vengo contando hace días.

Tendría que decir, en primer lugar que al despachar los billetes tendrían que calcular si la gente que va a subir tiene garantías de viajar sentado, sobre todo en recorridos de mas de cien kilómetros , eso me trae al recuerdo aquellos viajes en tren de mi niñez donde la gente dormía en los pasillos , o en el lugar donde se colocaban las maletas .

Recuerdo perfectamente la escarcha de los cristales en pleno diciembre sin calefacción y arropada con una manta. Pero hoy, que estamos en el siglo XXI, en trenes con aire acondicionado y todo los demás no se tendría que permitir viajar en tren de pie.
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Llegando a la estación de Sants(Barcelona) y ya cuando se desciende por la escalerilla automática hasta llegar al andén, según en que horario ves que todo está abarrotado de gente y piensas ¡joder! todo el mundo va a la Expo de Zaragoza ¡pero no! , aunque si es verdad que te acompañaran casi todo el resto del viaje hasta llegar a Reus.

Y cuando la voz metálica de la señorita anuncia que el tren ya esta llegando ves a las personas que esperan, que estratégicamente se va acomodando para que cuando el tren se detenga, caigan exactamente delante de una de las puertas de acceso… ¡Porque lo saben!

Saben perfectamente que el tren llega casi lleno, y que solo quedarán asientos esporádicos para poder sentarse. Y tú, que eres educada, y te pones a la cola, cuando al final subes al tren no hay sitio ni para una alfiler.

Y entonces piensas... ¡bah! alguno quedará, total sin equipaje ni nada, pero el grueso de las personas que se acomodan en los pasillos te dan una ligera idea que de asientos nada, y que de sentarte menos, te tocará viajar de pie todo el trayecto , más de una hora y media , así sin anestesia ni nada .

En ese momento empiezas a caminar por lo vagones, teniendo la esperanza que encontrar alguno libre, y llegas por fin al vagón de primera clase.
La diferencia no es que haya asientos, sino que los espacios entre los asientos es más amplio y eso te da un poco de escote para no tener que viajar junto a axilas sudadas, que siempre es un qué.

Lo que sucede es que eres consciente que en los siguientes sesenta kilómetros el tren no se detendrá, y la posibilidad de sentarse en mínima , aunque si que comienza el circo de situaciones cómicas que seguidamente voy a explicarles.

Los móviles , dichosos móviles empiezan a sonar, y tú eres espectadora en primera línea de las vidas de las personas , creen ellos, inocentes, que al hablar con el interlocutor nadie les escucha , pero cincuenta personas del vagón están pendientes , más por chafardería que por otra razón de lo que se cuentan .
Y está, desde el que habla del negocio , explicando no se que de una turbina que debe parar , y como hacer para no trabajar el sábado , conversación que hace en voz bastante alta, hasta el que desde mis oídos obliga a que le quiten el IVA en no se que negocio que ha comprado , alegando que hay mucha crisis , pasando por el que habla con la novia o quien queda cuando el tren llegue a su destino .

Todos estos habitantes de esta pequeña burbuja , de este hervidero de situaciones te llegan a ti , desde las alturas , ya que tu sigues estando de pie , y ves chatear al vejete en su ordenador , y el que no le sale ni un sudocu, los periodistas que van a cubrir una noticia a la provincias y nuevamente el señor del IVA al que ya le han maquillado la factura y ahora duerme placidamente dando unos ronquidos que ni te cuetno , el que estaba intentando librarse de trabajar el sábado al final lo consigue y al todos aplaudimos por la exitosa negociación.

Tú estas atenta por si alguien hace algún movimiento sospechoso de levantarse, porque ya tienes los pies fritos, pero el tren sigue inmutable babeando por la costa.
Después de cien kilómetros, y como aquel que dice , casi en la puerta de casa , ves un asiento, y allí te lanzas como una loca rendida de tanto ajetreo y es, cuando eres consciente que delante de ti se han sentado dos tipos que están hablando del sexo tántrico , y de las queridas que tienen , padres honorables que han ido al colegio de curas de la ciudad y ahora se dedican saltando de un tema al otro a despellejar a todo bicho viviente , alternado esta costumbre de no dejar títere con cabeza, con cuestiones políticas sui generis .
Y tu dices... ¡joder hasta aquí hemos llegado! el próximo día me voy en mi coche que he leído que si te agencias tres amigos pagas menos en los peajes de la autopista , así que me los llevo a la capital y que disfruten porque no estoy dispuesta a pagar el mismo billete que esos que estaban cómodamente sentados y yo viajar de pie,..¡Que una ya no esta para estos trotes!
Angels Vinuesa

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