jueves, marzo 25, 2010

AYER VOLVÍ A TRASIERRA






Ayer volví a Trasierra aunque por motivos muy diferentes de los que me llevaron desde mi niñez a pasar todos los veranos cuando mi padre hacia vacaciones.

El último viaje que hacía mi madre para descansar en la tierra que la vio nacer.

Me sorprendió como siempre ver aparecer el nombre del pueblo en el rótulo de la carretera. Sabia con certeza que ese viaje bañado en lagrimas iba a se duro, pero estaba preparada para tal ocasión.

Las calles blancas nos recibieron, en un día que ya lucia el sol. Los paisajes de olivos y encinas nos acompañaron en todo el recorrido que nos llevó desde el aeropuerto de Sevilla, aunque con un verdor inusual, que no recordaban mis retinas estivales donde los campos siempre estaban teñidos de amarillo.

La casa que vio nacer a mis antepasados, estaba repleta de familiares que esperaban la llegada del cuerpo de mi madre venido desde Cataluña. Ese fue su deseo, reposar junto a sus padres en tierras extremeñas y así se cumplió.

Nos encaminamos hacia la Iglesia donde ya redoblaban las campanas, avisando que el funeral se acercaba, y recorrí esas mismas calles, con el semblante sombrío y unas enormes gafas de sol que intentaban disimular mi dolor.
Esas mismas callejas que recorrí desde niña con el cántaro en la cintura y el piporro para ir a buscar agua al Pilar (fuente del pueblo), esas mismas calles que me encaminaban día tras día a buscar a mi amiga Eufemia que ya nos dejó hace años.
El cortejo fúnebre, seguía a un coche que caminaba muy despacio, como no queriendo llegar a su destino. Los familiares lo seguíamos en silencio y las mujeres se asomaban a sus casas para dar el último adiós a mi madre.

En la Iglesia, el cura nos acudió a recibir y darnos la bienvenida a la Iglesia. Ya mi madre, que era muy creyente había recibido la extremaunción en sus horas más agónicas en el hospital.
La Iglesia y sus alrededores estaban llenos de gente que había dejado sus labores en el campo ante la llamada de las campanas.
En estos momentos tan íntimos , es cuando más se agradece que mucha gente este a tu alrededor, aunque en el fondo lo que quisieras en estar solo , pero nunca faltó el ir a venir de familiares que nos acompañaron en ese día tan triste .

La misa transcurrió con un silencio cauto , y al final junto al féretro , todo un pueblo entregado desfiló delante de mi madre para darle la despedida .Primero los hombres en fila única agradecían con una reverencia , dándonos su pésame , después las mujeres y por último los familiares mas directos que se acercaron para besarnos y darnos la mano .

El agua bendita del cura, le dio la bienvenida a la que quería ser su última morada, y la acompañamos en silencio hasta el cementerio del pueblo, donde ya reposan sus restos para siempre.

Estoy segura que mi madre Teresa ya descansa en paz , y donde quería estar .Allí junto a sus padres y otros familiares que nos han dejado ya, siempre tendrá la visita de los suyos que no la dejaran .
La tarde transcurrió entre el ir y venir de familiares que no dejaron que las puerta de la casa estuviera cerrada.
Mis hijas y yo, nos dedicamos a limpiar un pequeño huerto de la casa, donde las hojas caídas por el paso del tiempo habían dejado el lugar triste y abandonado.
Recogimos y limpiamos casa rincón de aquel huerto que tanto le gustaba a mi madre, y en el que tendía la ropa para que se secara al sol .Fue un acto intimo y lleno de recuerdos que compartimos con todas mis primas, hablando de mi madre, de sus costumbres y de los detalles de su vida allá en Cataluña y en el pueblo de Trasierra.

Cuando ya el día siguiente dejaba la casa familiar donde un pueblo se volcó para que no nos faltara ni intendencia ( de la que se ocupó el pueblo) y compañía, y el coche se alejaba a toda velocidad por las tortuosas curvas de la carretera , mire hacia atrás con una triste sonrisa .

¡Mama, ya esta donde querías descansar!- pensé para mis adentros. Has vuelto a tu pueblo, y allí podrás ser otra vez feliz, sin el lastre de las enfermedades que te persiguieron en los últimos años. Podrás recorrer sin temor, los campos de olivos y encinas y podrás seguir oliendo los recuerdos de tu niñez.

¡Buen viaje!- pensé - y en se momento recé un Ave María para que los de allá arriba la protejan, aunque de eso estoy segura que será así.

Angels Vinuesa

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola.
Antes de nada, perdona que te escriba esto como un comentario, pero es que no vi tu email en el tu blog
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Muchas Gracias por tu tiempo... y disculpa si no fue la mejor manera de darme a conocer.

Un saludo.

DAVID T.
Webmaster de Publizida.es

MANUEL dijo...

Visito tu blog con menos frecuencia de lo que te mereces.
Cuando en esta ocasión lo he abordado, inicialmente y en un rápido vistazo al título del último comentario, me alegré de tu visita a Trasierra, donde te queremos y admiramos.
El segundo vistazo ya me dio a entender que en esta ocasión hubieses preferido demorar dicha visita.
Sinceramente lamento la muerte de Teresa, tu madre, una mujer afable, cordial y sencilla, siempre muy atenta.
Trasmítele mis sentimientos a tu padre, a tu hermana y a tus hijos.
Por ello:
Cuando me aproxime a Trasierra entre campos de olivos y encinas, rezaré un Ave María para que atiendan bien a Teresa por ahí arriba
Besos
M. Mdo. Fdez.