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LA SOLEDAD DE LOS ESCRITORES
La muchacha que leía mi libro, ni reparó en mi presencia. Me quedé un rato sentada en la barra, esperando ver su rostro, y su expresión por lo que estaba leyendo.
Pensé entonces en la cantidad de horas que me había costado escribir aquel primer libro.
Me dieron unas ganas tremendas de decirle que yo era la autora, en ese primer libro no salía mi fotografía. Pero después pensé que era un acto de vanidad gratuita, y que disfrutaría más con el anonimato.
Pasaron unos minutos en los que yo sentada en la barra, y ella enfrascada en la lectura parecíamos dos extrañas.
Al cabo de unos segundos levantó la vista y me miró.
-Disculpe- me dijo azorada – no la había visto.
- No pasa nada – le dije yo- la he visto muy interesada en el libro y no la he querido molestar .Dije con aire de disimulo, pero con una sonrisa interior.
- Sí- me contestó ella, es que está muy interesante. ¿Qué desea?
Dejó el libro reposando en la barra del bar. Sentí deseos de cogerlo, y de decirle que era mío de nuevo pero me reprimí
- ¡Un cortado!- le dije- y añadí - ¿Y de que va el libro?
La pregunto hasta a mí me resultó absurda, pero esperé impaciente la respuesta.
Ella hizo el café, t acto seguido me dijo con todo lujo de detalles la historia que yo había contado.
Detalles precisos, que me recordaban perfectamente cuando yo los había escrito .Cuando ella hablaba, mi pensamiento se dirigía hasta el momento justo que mis dedos tecleaban la frase.
La verdad es que la conversación sobre mi libro, duró más de la cuenta. La camarera me lo analizaba con tanta objetividad que hasta yo me sorprendía de como interpretaba ciertas cuestiones.
Entonces recordé la frase de una amiga que me dijo en su momento.
“Tu libro será tuyo solo mientras lo estés escribiendo, después una vez esté editado formará parte de cada lector, ya nunca más será algo personal. Sino que entrará a formar parte de la vida de quien lo lea “
Me dio un poco de pena ese pensamiento, pero después pensé que tenía razón.
Acabé el cortado, pague religiosamente y salí del bar mientras la camarera volvía a enfrascarse en la lectura…
Eso me ha hecho reflexionar sobre la soledad de los escritores, que se colocan delante del teclado, y escriben sin pensar después el efecto que traerán sus letras.
Cuantas personas leerán lo que escribes y como lo interpretarán. Cuando cuentas una historia y quieres reflejar un pensamiento, un sentimiento o simplemente una opinión sobre algo, es un acto personal e intimo que deja de serlo, cuando las letras quedan reflejadas.
Ahora con los blogs pasa algo parecido, sumergidos en la blogalaxia, no tienes idea si tus palabras llegarán a no, y a quién.
Entonces el acto íntimo, pasa ser público, y el escritor queda completamente desnudo ante el éter.
Escribir, es más que un pasión una forma de vida, porque tus letras, tus frases o tus opiniones quedan fijadas en algún punto de la red, y nunca sabes quien navegando te leerá...
De ahí la soledad el escritor, que no deja de ser un acto de humildad.
Angels Vinuesa
La muchacha que leía mi libro, ni reparó en mi presencia. Me quedé un rato sentada en la barra, esperando ver su rostro, y su expresión por lo que estaba leyendo.
Pensé entonces en la cantidad de horas que me había costado escribir aquel primer libro.
Me dieron unas ganas tremendas de decirle que yo era la autora, en ese primer libro no salía mi fotografía. Pero después pensé que era un acto de vanidad gratuita, y que disfrutaría más con el anonimato.
Pasaron unos minutos en los que yo sentada en la barra, y ella enfrascada en la lectura parecíamos dos extrañas.
Al cabo de unos segundos levantó la vista y me miró.
-Disculpe- me dijo azorada – no la había visto.
- No pasa nada – le dije yo- la he visto muy interesada en el libro y no la he querido molestar .Dije con aire de disimulo, pero con una sonrisa interior.
- Sí- me contestó ella, es que está muy interesante. ¿Qué desea?
Dejó el libro reposando en la barra del bar. Sentí deseos de cogerlo, y de decirle que era mío de nuevo pero me reprimí
- ¡Un cortado!- le dije- y añadí - ¿Y de que va el libro?
La pregunto hasta a mí me resultó absurda, pero esperé impaciente la respuesta.
Ella hizo el café, t acto seguido me dijo con todo lujo de detalles la historia que yo había contado.
Detalles precisos, que me recordaban perfectamente cuando yo los había escrito .Cuando ella hablaba, mi pensamiento se dirigía hasta el momento justo que mis dedos tecleaban la frase.
La verdad es que la conversación sobre mi libro, duró más de la cuenta. La camarera me lo analizaba con tanta objetividad que hasta yo me sorprendía de como interpretaba ciertas cuestiones.
Entonces recordé la frase de una amiga que me dijo en su momento.
“Tu libro será tuyo solo mientras lo estés escribiendo, después una vez esté editado formará parte de cada lector, ya nunca más será algo personal. Sino que entrará a formar parte de la vida de quien lo lea “
Me dio un poco de pena ese pensamiento, pero después pensé que tenía razón.
Acabé el cortado, pague religiosamente y salí del bar mientras la camarera volvía a enfrascarse en la lectura…
Eso me ha hecho reflexionar sobre la soledad de los escritores, que se colocan delante del teclado, y escriben sin pensar después el efecto que traerán sus letras.
Cuantas personas leerán lo que escribes y como lo interpretarán. Cuando cuentas una historia y quieres reflejar un pensamiento, un sentimiento o simplemente una opinión sobre algo, es un acto personal e intimo que deja de serlo, cuando las letras quedan reflejadas.
Ahora con los blogs pasa algo parecido, sumergidos en la blogalaxia, no tienes idea si tus palabras llegarán a no, y a quién.
Entonces el acto íntimo, pasa ser público, y el escritor queda completamente desnudo ante el éter.
Escribir, es más que un pasión una forma de vida, porque tus letras, tus frases o tus opiniones quedan fijadas en algún punto de la red, y nunca sabes quien navegando te leerá...
De ahí la soledad el escritor, que no deja de ser un acto de humildad.
Angels Vinuesa
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