


Estoy hecha un lío, soy católica y pertenezco al mundo de la salud.
Después de padecer los años de la Dictadura , emprendimos un camino hacia la democracia , donde la palabra era libre, y podíamos expresarnos en la dirección que humanamente nos dirigiera .
Las creencias y las ideas , pueden ser compatibles , yo puedo soy socialista y ser creyente en Dios por ejemplo , o se atea o agnóstica y ser de izquierdas .
Las obligaciones que tengo como ciudadana de a pie, son las que me imponen las leyes , y es la Justicia la que administra y regula las actuaciones , penalizando en el caso que se merezca o absolviendo en el caso que no se tenga culpa.
Las leyes están para cumplirlas , y ningún órgano, aunque sea el de la Iglesia puede ordenar, desobedecerlas. Puede estar de acuerdo o no, pero no puede saltarte a la torera a la administración de Justicia.
Ayer el Secretario General de la Conferencia Episcopal: Juan Antonio Martínez Camino, llamó a las claras a los médicos a la desobediencia amenazándoles, muy propio de la Iglesia , con la Excomunión.
Este derecho canónico del Siglo IV, nada menos , ejecuta una pena la de la excomunión , no solamente a los sanitarios que ejerzan el aborto; médicos enfermeras , auxiliares .. Sino que también esta ampliado a la madre, por supuesto, al marido, a los familiares, y a todo quisqui que haya estado de acuerdo o que consienta el aborto.
Existe en España una ley de partidos , a la que se suelen acoger todos los diputados , por ello los votamos , no para que cada uno vote lo que les apetezca , sino en consenso con un partido político, que es el auna las ideas y los compromisos , a eso se le llama democracia .
Bien , la Conferencia episcopal , pide que por encima de ser diputados , sean católicos , y que se salten a la torera la Ley de Partidos, y que todos aquellos que sean , por ejemplo socialistas , pero también católicos que voten que no a la delicada ley del aborto .
La Iglesia nuevamente , nos invita a saltarnos la ley.
Existe desde luego un desfase cada vez más abismal entre la Jerarquía de la Iglesia con respecto a la sociedad civil , y existen situaciones incoherentes para ellos mismos.
¿Por qué en la legislatura del Señor Aznar no abrieron la boca, cuando la ley ya estaba aprobada por el Gobierno de Felipe González en 1985?
¿No será porque en esa época llenaban las arcas con las ayudas que después se les han retirado, y sea ésta ,una cuestión de billetes?
Porque sino no lo entiendo, nadie esperaba desde luego que la Conferencia Episcopal, tomara arte y parte en la política, es normal que no aplaudan el proyecto de la reforma de la Ley del Aborto, que ha levantado ampollas aún en muchos sectores laicos , sobre todo en el punto de las menores de 16 años , que puedan abortar sin el consentimiento de los padres .
Pero es que hasta ahora se estaba haciendo, pero a escondidas.
¿Cuantas adolescentes han abortado clandestinamente, sin que sus padres lo supiesen durante esta ultima década?
¿Cuántos a abortos se han realizado sin las más mínimas condiciones de salubridad, con el peligro de la madre?
Las cifras seguramente nos alarmarían, el abismo moral al que alude la Conferencia Episcopal, y al desnucación de la juventud, es solo una falacia perversa.
No se puede decir que es una fuente envenenada de inmoralidad, o asegurar que los médicos que practiquen abortos pondrán sus conocimientos al servicio de la muerte.
Eso no es expresar ideas, eso es terrorismo verbal.
No se puede acusar al Gobierno de imponer una moral sexual , y quedarse tan ancho.
Los obispos no saben estar en el lugar que les corresponde que sería, como anuncian muy bien al lado de los más desfavorecidos.
Posturas como ésta no ayudan a la población creyente, no porque éstos vayan a dejar esas creencias, sino porque los representantes, con estas actitudes se anulan delante de los ojos d e muchos.
¡Deberían rectificar, deberían hacerlo !
Angels Vinuesa
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