


Hace pocos años, asistí a un Congreso de Enfermería en Madrid, alojadas en un Meliá de 5 estrellas, nos dispusimos a bajar a desayunar para asistir a las conferencias de la mañana.
Se supone que en el restaurante del Hotel no debieran permitir la entrada a personas que no son clientes, o eso creía yo, ya que en el tiempo que me desplacé a recoger en el buffet el café con leche y los croissants, me desalojaron el bolso que dejé colgado en la silla.
Al volver con el desayuno me di cuenta que mi bolso estaba abierto y pensé:
“Angels, mira que eres despistada, dejarte el bolso abierto”-
Ese pensamiento apenas me duró unos segundos hasta que comprobé que no se habían llevado el bolso, sino la cartera.
Eran sobre las ocho de la mañana , y el tiempo que tarde en avisar al Hotel, echándoles como es de suponer una bronca descomunal por dejar entrar a desconocidos , bloquear las tarjetas de crédito y acercarme al puesto de policía para hacer la denuncia, me habían soplado 3000 euros, en compras en una tienda de electrodomésticos , televisión, y todo lo que les paso por la cabeza .
De eso me enteré un poco más tarde cuando el Banco Popular me reclamaba los gastos hechos por mí entre las 8 y las 9 de la mañana de aquel fatídico día en los que unos desalmados los ladrones, y unos inconscientes los de la tienda que no comprobaron ni el DNI, me dejaron desplumada.
Aún es hoy(hace mas de cuatro años) , y después de poner mas de cincuenta reclamaciones, enviarles por fax , por mail , por correo certificado, y por medio de una paloma blanca que es lo único que me falta , explicándoles que yo no había hecho esas compras , pero ni el Hotel Meliá de 5 estrellas me damnificó por lo daños , y los del Banco Popular me siguen llamando amenazándome que me llevaran a juicio, y ya estoy en la lista de morosos del país .
Me imagino la cara que se les habrá quedado a los socios del burdel en Sabadell, cuando los falsificadores de tarjetas, se gastaron en una noche de placer más de 5000 euros, para comprobar luego que eran falsas.
Imagino que las putas no van a cobrar por los servicios prestados, y es que no es eso todo, sino que además compraron relojes de más de 20000 euros, ordenadores de última generación y porque no les dio tiempo a más.
La clonación de tarjetas de crédito es una práctica utilizada por los cacos , y por lo visto debe ser fácil colarlas en tiendas y locales , aunque ese local , como el Hotel Meliá en el que yo me alojé fuera de 5 estrellas , fuese una joyería de gente chic .
Estos objetos que compran , lo de las putas no , son para revender después en el mercado negro y tener dinero en efectivo, por lo que si usted compra un reloj de muchos euros por una miseria , es seguro que es robado .
Estos cacos de ultima generación, como los ordenadores estaban afincados en la República Dominicana , pero estafaban solo a españoles , y estaban compinchados con los que hacían el trabajo de reventa antes que el propietario de la tarjeta fuese consciente que le habían robado.
Es seguro que esta banda, como imagino otras utilizan una tecnología informática puntera, para clonar las tarjetas de crédito, pero que solo es una punta del iceberg de los trapicheos que se hacen.
A mi el lío del Banco Popular aún me colea , y no puedo hacerles entender, que yo no gasté ese dinero , ni compré electrodomésticos , ni que me fui de viaje a las Bahamas , pero a mi si me culpan y persiguen telefónicamente , a muchos de ellos ni le cogen.
No se si en la siguiente vida me convertiré en ladrona, porque lo que es esta me ha tocado ser pagadora universal, y eso cansa...
¡Vaya si cansa!
Angels Vinuesa
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