

Con el tiempo esta moda de los VIP se ha convertido en “obrera”, y hoy en día, cualquiera puede embarcarse en un barco de extremas dimensiones, y hacer las vacaciones en el mar por bastantes pocos euros.
Una vez contratada la ruta, una se encamina hasta la terminal marítima, con un montón de falsas ideas preconcebidas.
Y allí mismo, lo primero que te encuentras son los marineritos, que distinguirás por las rayas de los galones que llevan en sus hombros. Pero eso lo aprenderás más tarde, por ahora tú los ves todos igual, vestidos de blanco y con la gorra.
¡Guapísimos!
El barco en si, es monumental, y una vez dentro te preguntas si alguna vez te aclararás con los diferentes pisos, normalmente entre cinco y siete. .
Pero ¡tranquilo! , que la mente humana es muy ordenada, y después de llevar un montón de horas, te darás cuenta que sabrás orientarte fácilmente donde se encuentran, los restaurantes, la piscina, y el yacuzzi.
El barco sale del puerto, y allí te despides de la gente que esta tranquilamente paseando, y que no conoces de nada.
¡Es lo que toca!
Y así lo haces, aunque los que están pescando, no te hagan ya, ¡ni puto caso! ,pues están acostumbrados a que cada día salga un barco con gente nueva que vuelve a hacer lo mismo, pensando:
¡Menudos gilipollas!
Una vez ya dentro del barco, te encaminarás al camarote, que es pequeño pero coqueto, y tendrás a tu disposición , un camarero que te abrirá la ropa de la cama por la noche , te encenderá la luz para cuando llegues, y al final te cobrará la propina obligatoria.
En el barco hay una gran cantidad de gente, que nunca se aglomerará en los sitios de descanso, porque el equipo de animación se encargara que se distribuyan en horarios.
¡No te agobies!
Solo en una ocasión verás que realmente sois una buena peña, y es cuando se hace el simulacro de naufragio.
Ese día te colocaran el chaleco salvavidas, y harás como si el barco naufragase. Cosa que no quieres pensar ni que ocurra.
Aprenderás, en acto casi festivo, como debe llegar a los botes salvavidas, y el orden de desembarco en caso de accidente marítimo.
Tú mientras estas allí, piensas...
Y los músicos...
¿Pasaría como en el Titanic?, pero eso, solo es un pensamiento veloz que se olvida en el transcurso de la acción.
Te explicarán que existe un diario de abordo, que cada mañana te dejarán en tu camarote. Tú, lo único que tienes que hacer es:
Escoger donde vas y a que actividad te apuntas.
¡Sin pesar en nada más!
¡Allí no estás para pensar, sino para divertirte!
Puedes hacer desde clases de salsa, gimnasia, o simplemente sentarte en cubierta ,para darte cuenta una vez más que el mar es enorme, esperando que se acerque algun delfín, alguna ballena despistada, la sirenita del cuento o el rey Neptuno.
¡Eso no suele ocurrir no te hagas ilusiones!
No te preocupes por los mareos, estos barcos no suelen moverse demasiado, no hace falta que te atiborres a pastillas contra el mareo.
Si te mareas ¡te acuestas y punto!
¡Tampoco es para tanto!
Estas de vacaciones ¡Relájate!
Te darás cuenta, que cuando menos te lo pienses te has visitado seis países en siete días, que cada vez que amanezca el barco estará en un puerto nuevo, una ciudad nueva, o un país distinto. Serás consciente porque cambia, el paisaje, el idioma y las fisonomías.
Te pasarás el día papeando, por eso no te preocupes, porque a todas horas, hay bufete libre, fiestas a placer, merienda cena y hasta resopón a las doce de la noche
Si eres de los ansiosos, no te comas la cabeza , al final de crucero habrás comido más que en un bododorio.
¡Joder, que estás de vacaciones!
Las excursiones son opcionales, y deberás pagarlas a parte, así como las bebidas, que no entran en el presupuesto. Si lo tuyo es ponerte con alcohol, pagarás una pasta gansa al final del crucero.
Si no siempre te queda la opción del "Todo incluido"(TI) , que explicaré en la siguiente oferta de semana santa.
Te sentirás imbuido por la magia de cada país, porque el barco se transformará a tu regreso de la excursión, en el folklore típico, las comidas y la fiesta.
¡Mucha fiestorra nocturna!
¡Si lo que quieres es descansar!
¡ Lo llevas claro! , cuando vuelvas al barco sobre las cinco de la tarde, después de haber caminado, ver monumentos, iglesias y todo lo que haya que visitar,te estarán esperando con la merienda y con mil actividades que habrás escogido en el diario de abordo.
Solo tendrás tiempo de cambiarte de ropa, que ya la llevas muy sudada de todo el día.
El barco de nuevo ingresa en las aguas, y tú seguirás la fiesta hasta altas horas de la madrugada.
Musiquita, espectáculos, magos que echan fuego por la boca y se clavan agujas en la cara, zona de música clásica, casino para seguir gastando, y hasta si tienes suerte , el mago te hará juegos de cartas particulares.
Normalmente son guapos, apuestos y extranjeros.
Has de tener en cuenta, que un día el capitán, al que nunca has visto, y que además no habla español, cenará contigo.
Bueno contigo y con tres mil personas más.
Puede ser, que hasta te toque estar en su misma mesa. Esto lo hacen por sorteo. Habrás de llevar, en esa maleta que has preparado, un vestido de cóctel. De hecho mucha gente reserva el vestido de la última boda, poniéndoselo esa noche.
Tampoco exigen ir de Armani ¡No te preocupes!
Si no has sido de los afortunados, y escogidos para cenar en la mesa con el capitán, lo que si es seguro es que él te estrechara la mano, obsequiándote con una gran sonrisa...
La da a todos lo pasajeros esa misma noche, acto que quedará inmortalizado en una foto, que te cobrarán al final del viaje. Pero no solo esa fotografía, sino que, siempre te estarán fotografiando, como paparazzis, tú te sentirás como una famosilla en Marbella. para después colocarlas en los paneles, y sigas comprando.
Tu imagen en un crucero quedará inmortalizarla para siempre jamás.
Las cenas en cubierta o en el interior, estarán acompañadas por un camarero y un somelier, que se encargaran exclusivamente de tu mesa, de tus comidas y de tus vinos, de sonreírte , de bailar contigo..
A esos también hay que darle propina obligatoria el final del crucero.
¡Tenlo en cuenta!.
Después de siete días, ya no sabes dónde estás, pues tu móvil se ha vuelto loco de cambiar tanto de compañía, y es cuando, en la apoteosis final, llega la fiesta de despedida. Donde se hace balance de los países que has visitado, los recuerdos que has adquirido. y es donde te pasarán la factura de lo que has consumido en las noches de fiesta.
Y vuelves a la estación marítima, más contenta que unas castañuelas, porque aunque nadie lo sepa, has hecho como el Titanic, ponerte en la quilla del barco y ver amanecer con algún que otro capitán. Imaginando la música de la peli..
Angels Vinuesa
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