martes, abril 23, 2013


LAS PALABRAS
 

 
Las  palabras son la  expresión última de nuestro pensamiento  elaborado.

Vomitamos por nuestra “boquita piñonera “, aquellas ideas que durante tiempo hemos registrado en nuestro “coco”.. Algunos “finos” le llaman cerebro.

 Son a veces “veneno” que sale disparado como el de las Geishas, que utilizaban  este arte para paralizar al contrario, colocándose  en la punta de la lengua el mortífero narcótico.

Utilizamos  algunas palabras que son resultonas, y son en definitiva las estrellas de un vocabulario refinado de bolsillo, las aplicamos  como un “barniz”, porque al nombrarlas, parecen, brillantes, relucientes, y con ello pretendemos deslumbrar al “partenaire “.

Usamos, modernidad, paradigmático y otros tantos que son de por sí fieles acompañantes de cualquier  conversación, no tienen color propio, pero sirven para todo.

Decimos “esto es emblemático”, sirve y combina con todo, como el pantalón negro que guardamos en el fondo del armario, igual “para un barrido, que para un fregado”

Algunas  de las palabras, son hijas de las nuevas tecnologías  como “virtual “

“Nada es lo que parece, y cualquier disfraz puede ser tomado como auténtico “
 
En muchas ocasiones,  abusamos  de este lenguaje  por pura pereza mental, pero fundamentalmente, porque enfatizamos de alguna forma con la retórica, para resaltar en cualquier tertulia.

 No enfatizamos por casualidad…

 ¡No!

Sino por necesidad, el inagotable festival de verborrea contemporánea, podría si acaso tener una explicación, de hacerle sombra a  palabras como: Justicia, libertad o paz.

En el tiempo en el que “jodidamente” nos ha tocado vivir, todo se confunde, “La verdad con la mentira “, y...

 ¡Qué quieren  que les diga!..

 Una  ya no sabe que pensar.

  Los perfiles se presentan borrosos, cualquier charlatán, entra por la “caja tonta “ o por los “bits de tu PC “, ocupando nuestros espacios,  y es nuevamente  la palabra  “Carisma” la que se lleva la palma del estrellato.

Carisma (del griego Kharisma) o del latín (Carus), querido, pero también, ¡Cómo no! Caricia, caridad y caro (todo lo que inspira gran afecto y tiene gran valor) Aunque asimismo  carisma era una “gracia “, un “don divino “ y especial, que era concedido a algunos privilegiados.El carismático, era aquel que podía influir en un grupo de personas, y ese carisma conseguía, o bien ensalzarlos a los altares, o bajarlo a  los infiernos, con el del tridente, o simplemente  “chamuscarlo” en la hoguera.

  El carismático actual  vive intrincado, escondido, oculto, entre la tele e Internet.

 Solo se necesita ser, rarito, singular, extraño, diferente, que ya se encargan de subirlos al pedestal  de la fama. Son en definitiva, ídolos de barro que se deshacen con el tiempo o se solidifican  en sal como los de Sodoma y Gomorra.

Nada tiene que ver, con las virtudes de la persona, sino que existe un mercado que está lleno de estanterías, con ofertas de todo tipo. Lo  que cuenta es la capacidad de maravillar  al que lee o al que mira.

 El mundo está falto de utopías,  y  lo primordial es descubrir a cualquier mago o maga que le ofrezca  un poco de vibración sentimental,  convirtiéndolo  “ipso facto” en carismático.

Pensemos en las palabras que son el espejo de nuestras almas,  y no las desperdiciemos en mentiras ..

 

Angels  Vinuesa

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